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Osasuna

Intercambio de golpes sin premio

Osasuna y el Valladolid tuvieron que conformarse con el empate en un paradójico 0-0 de ocasiones, ritmo y transiciones rápidas

Intercambio de golpes sin premio
Intercambio de golpes sin premio
Actualizado el 14/03/2021 a las 06:00
Alternativas, ritmo, ocasiones, contragolpes y hasta jugada polémica. Hay partidos que terminan en goleadas con menos emoción que la que se vivió este sábado en El Sadar. El intercambio de golpes final entre Osasuna y el Valladolid terminó en 0-0. El resultado sin goles no fue soporífero ni mucho menos. Jagoba Arrasate quería ritmo y lo hubo, sobre todo en la primera parte. Osasuna controló la situación y después las transiciones se sucedieron, a favor y en contra. La moneda pudo caer de cualquier lado. Faltó claridad para definir y el cuadro visitante tuvo las opciones más claras para llevarse los tres puntos.
Nadie tuvo la eficacia necesaria para desatascar el marcador. Tampoco la precisión deseada. 14 veces disparó Osasuna y 12 el Valladolid. Los rojillos sí anotaron por medio de Calleri pero quedó anulado por fuera de juego cuando ya se celebraba una ventaja cotizada. El bombardeo no tuvo cuartel en muchas fases en el centro del campo. El correcalles benefició a los Orellana, Óscar Plano y Janko, un caballo de carreras en la banda. El equipo de Arrasate terminó diciendo eso de “empate y gracias”. Quién se lo hubiese dicho cuando cantaba el 1-0.
LOS INTENTOS DE OSASUNA
Hasta el gol anulado, Osasuna fue ganando terreno poco a poco. No tuvo ocasiones claras, pero sí un dominio territorial. Pisó el área y encerró al rival. Algo que tuvo continuidad en un inicio fulgurante en la segunda parte. Nacho Vidal, Barja y Calleri merodearon el gol con llegadas al área. Faltó luz. No encontró el equipo el camino hasta la portería de Roberto. Adrián pudo anotar después, como Manu Sánchez y Budimir ya in extremis.
EL VALLADOLID Y LAS TRANSICIONES
El cansancio físico propició los contragolpes del Valladolid. Osasuna comenzó a llegar tarde a la presión, faltó mando en el eje. Orellana se movió como pez en el agua. Falló un gol cantado y tuvo otra opción. Roque Mesa buscó la escuadra y Joaquín remató alto.
SERGIO HERRERA PIDIÓ CALMA
La agitación del partido volcó el juego hacia la portería rojilla en el tramo final. “¡No podemos conceder tantas transiciones! ¡Tranquilos!”, gritaba una y otra vez Sergio Herrera, quien no tuvo que intervenir por la falta de puntería. El portero le indicó a Nacho Vidal que no subieran los dos laterales para proteger el equipo. Ordenó que hubiese calma, lo que imprimió el empaque de Lucas Torró. La ruleta rusa se detuvo sin premio gordo para ninguno después de buscarlo con insistencia.
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