La soledad de Ángel Vizcay
Este viernes termina un juicio en el que la comunicación de los otros 10 encausados y el ex gerente ha sido nula


Actualizado el 28/02/2020 a las 06:00
La circunstancia se produjo este jueves a primera hora, en la penúltima sesión del juicio. El sistema de grabación de la sala 102 no funcionaba correctamente. La juez Fernandino dio un receso. Parte de los abogados, y los otros diez encausados fueron abandonando la sala en pequeños grupos, rumbo al pasillo o a la máquina de café que hay en la primera planta de la Audiencia Provincial.
Él, Ángel Vizcay, el ex gerente de Osasuna, la piedra angular del proceso, el arrepentido ante la Liga, se quedó en su silla de todos los días. La primera empezando por la izquierda mirando desde el tribunal. Vio a todos pasar, en la misma postura que se le ha visto todos los días del juicio. Las manos cruzadas sujetando su abrigo, su inseparable abrigo, la mirada perdida en ninguna parte y los labios apretados.
Vizcay y su soledad. La misma que ha vivido durante todo el proceso. Solo en el banquillo, solo en los pasillos. De vez en cuando algún saludo fugaz, casi furtivo, con algún imputado y su abogado.