1980, el origen de los indios de Osasuna
Paquito (Valladolid) acuñó un término en 1980 que el viernes rememoró Rubi (Betis) para hablar de los ataques rojillos en oleadas


Publicado el 22/09/2019 a las 17:57
Han pasado unas cuantas horas del partido contra el Betis, pero en la cabeza del aficionado sigue estando presente una jugada que levantó a El Sadar en el minuto 42. Fueron 14 segundos a tumba abierta desde que el equipo sevillano pusiera en juego una falta estudiada que Osasuna abortó con un robo al borde de su área, hasta la finalización al otro lado del campo. El desarrollo ya se conoce: seis jugadores rojillos contra dos béticos y el portero, Joel, que salvó el gol del Chimy Ávila. El estadio no daba crédito. Hubiera sido el gol del triunfo.
La jugada sigue circulando por el entorno mediático del fútbol. "¿Qué has pensado cuando venía esa avalancha de jugadores de Osasuna que se acercaba a la portería de Joel?", preguntó un periodista a Rubi, técnico del Betis, al finalizar el encuentro. "Que venían los indios. Es así. Venían a una velocidad tremenda", respondió. “Se ha quedado Sergio con otro compañero ahí atrás y han aguantado como han podido. El mérito de nuestro portero ha sido grandioso”.
Fue la máxima expresión de la verticalidad del juego de Jagoba Arrasate, que en alguna ocasión cuando llegó ya hablaba de recuperar ese estilo de los indios que va con el ADN del club. Braulio Vázquez, director deportivo de Osasuna, también aludió a ello recientemente. “Espero que dentro de 20-30 años digan que Braulio colaboró cuando se nombren a los jugadores de Arrasate, como se hace con los indios de Alzate”, expresó tras el ascenso y una temporada memorable.
El viernes quedó de manifiesto una vez más que los jugadores tienen muy automatizada la presión y la salida en velocidad. Es el librillo con el que se trabaja en Tajonar desde hace un año y al que se han adaptado los nuevos que han llegado. Mentalidad valiente, piernas para correr y sentido colectivo. Salió en estampida Osasuna, aunque Bittor Alkiza, segundo de Arrasate, se desgañitara en esa acción en la banda pidiendo cabeza para que no subieran todos a lo loco hacia arriba. Nadie detenía a los indios.
En efecto hace 40 años, un entrenador rival empleaba ese término para definir el juego de un Osasuna que también era un recién llegado a la categoría y sorprendió con su planteamiento valiente y vertiginoso sobre todo en casa. "Con la forma que tienen de moverse parecen una banda de indios ya que de repente empiezan a aparecer atacantes por todos los lados. Son diez en el campo pero son tantos los espacios que crean y ocupan que crean mucho daño". Eran palabras de Paquito en noviembre de 1980 cuando su equipo, el Valladolid, caía 2-0 en El Sadar ante los Basauri, Lecumberri, Castañeda, Macua, Lumbreras, Clemente Iriarte, Dioni , Bayona, Martín, Iriguíbel, Echeverría y compañía dirigidos por Pepe Alzate.
Década y media después Paquito se convirtió precisamente en entrenador de Osasuna, y cada vez que visitaba El Sadar rondaba aquella expresión que se quedó grabada en el diccionario del club. En el año 2000, dirigía a un Villarreal que cayó en Pamplona. “¿Han vuelto los indios de que usted hablaba hace años?”, se le preguntaba tras ser derrota por los rojillos en un duelo de aspirantes al ascenso (los dos subieron). Paquito huía de las comparaciones. “No. Aquellos indios eran auténticos. Ahora alguno va disfrazado, pero aquella época era impresionante con Iriarte como el dueño de la pradera. Y con Echeverría, Iriguíbel y Martín arriba”, rememoró.
Dos años después, en el 2002, Pepe Alzate se postulaba para volver al banquillo de Osasuna y se le cuestionaba la opción de que volvieran los indios si él tomaba el cargo. Era partidario. “Totalmente. Fue una expresión de Paquito cuando dijo que atacando parecíamos los indios porque teníamos una gran capacidad de llegada por todos los lados y a él, al que le gustaba el marcaje de hombre a hombre, le resultaba extraño. Por eso decía que atacábamos como indios”. Es curioso pero pese a la evolución y modernización del fútbol, hay intangibles que se han podido mantener vivos. Como los indios de Osasuna.