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Osasuna

Osasuna, en estado de gracia

Un soberbio gol de Juan Villar decide un duelo sin luz pero práctico en Reus

Juan Villar celebra el gol que marcó al Reus en la primera parte y que dio la victoria a Osasuna en el último partido del año.
Juan Villar celebra el gol que marcó al Reus en la primera parte y que dio la victoria a Osasuna en el último partido del año.
AFP7
Actualizada 24/12/2018 a las 11:44

La vida sigue igual para este Osasuna, borracho de puntos y firme en su escalada en la clasificación sobre los puestos de cabeza. Sigue igual porque los partidos continúan en esa línea peligrosa de las concesiones y porque la producción ofensiva sigue siendo importante dentro de ese contexto de verticalidad que se ha instalado. Sigue igual porque la calidad manda en esta balanza y pesa mucho cuando aparece un futbolista de esos tan diferenciales como los que tiene Osasuna. Le tocó en Reus a Juan Villar, que pasó otro día en la oficina con un soberbio gol que decidió un partido de altibajos y de plena incertidumbre de principio a fin.

El onubense marcó el octavo de la temporada y mantiene un promedio al alcance de los elegidos. Poco más de cien minutos necesita para ver puerta. Un lujo para Osasuna para resolver partidos tan trabados como el de ayer en un campo minado de baches por lo irregular de su césped. Cualquier balón que le llegue puede mandarlo a la portería contraria. Ya puede pasar desapercibido y aparentar una desconexión del juego, que en cuanto ve ocasión saca su pistola.

En este caso la jugada nació de un centro de Torres de la derecha, segundos después de que Clerc sacara sobre la raya de gol el 1-0 del Reus. La defensa local la pifió en el intento del despeje y Villar enganchó el derechazo de primeras para mandar la pelota a la misma escuadra de Edgar Badía. El Reus se quedó pasmado. Darle una mínima opción al de Cortegana es demasiado. Pasó en el minuto 28 y el marcador ya no se alteró. Tres puntos y a casa.

No cabe duda de que Osasuna vive en un estado de gracia. La flecha sigue marcando la dirección correcta. En tierras catalanas hubo fases para todo: para sacar hasta tres balones casi debajo de la portería y para perdonar el gol de la sentencia en la segunda parte y haber evitado ese tiempo de descuento que resultó interminable. Del sufrimiento no se libra este Osasuna, acompañado una vez más por su afición en la despedida del año. Hubo que ponerse el traje del fútbol práctico. Tiene su valor.

La primera media hora no es que invitara al optimismo. Arrasate apostó de salida por dos delanteros y dos interiores con naturaleza de mediapunta, y en la parcela ancha regresó Iñigo Pérez para acompañar a Oier. A Mérida le tocó descansar. El 4-4-2 no ofreció buenas sensaciones, costó acomodarse. Osasuna fue plano, largo de defensa a ataque, y sufrió para mantener su portería a salvo. El Reus combatió con un espíritu encomiable en busca de sus dos puntas guerreros. Aparcó sus graves problemas extradeportivos durante dos horas para plantar batalla. No hubiera extrañado un gol en ese primer tercio de partido. Jugándose el tipo Nacho Vidal se anticipó a Linares, que estaba dispuesto a rematar a placer de cabeza. Después fue Clerc quien evitó el tanto del delantero local despejando sobre la línea.

MÁS OCASIONES TRAS EL 0-1

El gol de Villar cambió toda la dinámica. Fue una especie de punto de inflexión porque a partir de entonces se vio al Osasuna más reconocible de la presión alta. El Reus acusó el golpe y fue recolectando problemas en su área, algunas veces en sus intentos de combinar desde atrás. La cosecha de goles pudo ser mayor. Antes del descanso, Brandon no supo resolver el cara a cara con Badía tras un envío de Villar.

Siguió la misma línea. Unai García conectó con estético remate de cabeza que salió fuera y Clerc estrelló una pelota en el travesaño con un fortísimo chut. La jugada llegó después de un buen pase profundo de Torres para la llegada de Vidal. Osasuna estaba atacando con todo, incluidos sus dos laterales, en busca del segundo gol. Tampoco llegó en otra aproximación de Rubén García.

No fue camino plácido lo que restaba de partido. El Reus no había sacado la bandera blanca. El equipo comenzó a sonrojarse una vez más en las acciones a balón parado. Rubén Martínez evitó con una buena parada el 1-1 de un cabezazo de Catena y a continuación Iñigo sacó bajo palos un disparo de Querol. Por si fuera poco, se quedó en inferioridad por expulsión de Clerc y el tiempo de descuento fue de nueve minutos tras algunas interrupciones. Saltó Flaño y David fue un improvisado lateral. Osasuna no pudo sacar partido de sus intentos de contragolpe pero no dejó escapar la victoria. Otra más.


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