El Tenerife tardará en olvidar a Sergio Herrera
A buen seguro los jugadores y seguidores del Club Deportivo Tenerife tuvieron pesadillas anoche con Sergio Herrera


Actualizado el 01/11/2017 a las 10:07
Disfruten de Sergio Herrera porque seguramente no durará mucho en Osasuna. El guardameta de Miranda de Ebro volvió a firmar ayer una actuación sensacional en Tenerife confirmándose como uno de los guardametas con más proyección de la categoría. Su formación en la cantera del Alavés le coloca además como futurible del Athletic de Bilbao, que ya sigue sus pasos desde hace tiempo.
Herrera detuvo ayer el cuarto penalti de la temporada. Uno más. Y ya van cuatro aunque la estadística oficial refleje solo tres. En Cádiz fueron tres lanzamientos detenidos en dos penaltis en contra, con repetición del segundo lanzamiento incluida. Ayer le tocó el turno al Tenerife. Lo decían sus propios jugadores después del encuentro, Herrera fue su peor pesadilla.
Los chicharreros dispusieron de una ocasión inmejorable para abrir el marcador cuando, con 0-0, el colegiado señaló penalti en una acción de Oier sobre Longo en el minuto 55. Malbasic fue el encargado de lanzarlo en una acción repleta de tensión porque Herrera fue amonestado segundos antes. Recibió la amarilla por abandonar la portería y sumarse a los dimes y diretes que había en la frontal entre jugadores de ambos equipos. Él explicó que solo acudió para dar instrucciones a un compañero sobre el posible rechace. Pero lo cierto es que se llevo el regalo.
A pesar de ese incidente, que debió elevar sus revoluciones, mantuvo la suficiente sangre fría como para intuir que Malbasic lanzaría hacia la izquierda -su derecha en ese caso- y lanzarse para detenerlo.
El de Miranda de Ebro volvió a tener una actuación muy destacada en el Heliodoro Rodríguez López, donde él solo permitió a su equipo mantenerse con vida y opciones durante muchos minutos. Además del penalti, el guardameta hizo en la primera parte con una doble parada en la misma acción en la que demostró reflejos para acabar despejando un rebote envenenado y un remate a bocajarro en cuestión de segundos. Fue una acción clarísima para el Tenerife, que aún tuvo un tercer remate en la misma acción que despejó Aridane.
Sergio Herrera es además un tipo que vive los partidos, que se crece en los momentos más complicados de los encuentros y que, cuando se calienta, puede encadenar varias acciones decisivas. Porque después del penalti todavía tuvo que dejarse ver en varias ocasiones, una ante Brian Acosta saliendo del área con el pie para evitar la llegada del jugador del Tenerife y otra, ante Malbasic en el mismo minuto, en acción idéntica.
Inmediatamente después detuvo un cabezazo peligroso de Longo y más tarde un disparo de Malbasic que frenó casi en la misma línea de gol. Opciones todas ellas que fueron dando vida a Osasuna en uno de los campos más complicados de la Segunda División.
A buen seguro los jugadores y seguidores del Club Deportivo Tenerife soñaron ayer con Sergio Herrera, el muro contra el que se fueron estrellando una y otra vez durante muchos minutos. Porque el partido fue complicado para Osasuna, obligado a defender durante muchos minutos. “Que lo vengan a ver, que esto no es un portero es una puta de cabaret”, le cantó parte de la hinchada. Desesperada, irritada, frustrada. Herrera tuvo la culpa.