Diáspora futbolística
Una Virginia muy navarra
Entre los 23 futbolistas navarros becados en Estados Unidos, cuatro de ellos han convertidos Virginia Occidental en una colonia navarra. Andoni Pipaon y Javier Ramos comparten vestuario, mientras que Sergio Martínez y Pedro Arbizu son rivales


Publicado el 29/10/2026 a las 05:00
En esta ocasión, el GPS o “rastreador de navarros” casi deja de funcionar en Virginia Occidental por la cantidad de navarros que ha tenido que localizar en este destino. Ni uno, ni dos ni tres. Cuatro futbolistas navarros han cambiado el fútbol de casa por la aventura americana.
Dos de ellos, Andoni Pipaon Santidrian (19) y Javier Ramos Martínez (21), comparten vestuario en la Wheeling University. Los otros dos, Sergio Martínez Laborda (22) y Pedro Arbizu Sáez (26), viven la experiencia en universidades diferentes, cada uno con su propia historia. Hay quien llegó con la ilusión de compaginar fútbol y estudios, quien tuvo que esperar un mes para volver a pisar el césped por una lesión y quien, después de darle muchas vueltas, decidió que todavía estaba a tiempo de cambiar de rumbo. Cuatro caminos distintos con un mismo destino. Siguiente parada: Virginia Occidental
MISMO VESTUARIO
Pipaon, natural de Viana, lleva ya tres años al otro lado del charco. Su aventura comenzó mucho antes de hacer las maletas. Cuando estaba en cuarto de la ESO, un antiguo alumno de su instituto que había estudiado en Estados Unidos acudió a dar una charla y le descubrió una posibilidad que hasta entonces no se había planteado demasiado. “Empecé a informarme, a ver vídeos y casi sin darme cuenta, tenía una oferta sobre la mesa”. En casa la noticia sorprendió. “Al principio mi madre no se lo creía porque yo soy muy casero. A mí no me gusta salir del pueblo”.
El aterrizaje no fue sencillo. Nunca había pasado tanto tiempo lejos de su familia. “Las primeras semanas se hicieron largas”. Ahora, en su tercera temporada, está mucho más adaptado a una experiencia que le ha cambiado también la forma de entender el fútbol. “Es un fútbol muy directo, no tanto de tener posesión, de mucho duelo aéreo”, explica. El físico de los jugadores americanos fue uno de los aspectos que más le costó al principio. “Yo siempre he sido pequeñito y al principio me costó un poco”.
Su compañero Javier Ramos, llegó esta temporada a Estados Unidos tras vivir el descenso con el Oberena. “Ya había firmado el contrato antes de que bajáramos”. No influyó en su decisión por cruzar el charco. “Vi la oportunidad de continuar formándome, mejorar el inglés y me llamaba la atención la forma en la que se vive el deporte allí”. Antes de llegar ya había hablado con Andoni para conocer de primera mano cómo era la vida allí. ”Me acogieron muy bien, tanto ellos como el equipo y la universidad. Se hizo todo muy fácil”, cuenta.
En el césped, eso sí, las diferencias con Navarra no tardaron en aparecer. A la exigencia física se sumó una norma que al principio le resultaba extraña. “Puede salir del campo y volver a entrar”. También ha comprobado que el calendario obliga a competir casi sin descanso. Con partidos los miércoles y los domingos, apenas hay tiempo para preparar cada encuentro. “Es parecido a Tercera en cuanto al nivel de los equipos, pero el juego es diferente. Es mucho más directo y más colectivo”, explica.
LOS RIVALES DE VIRGINIA
En la Davis and Elkins University se encuentra Sergio Martínez, exjugador del Cirbonero, que no tuvo el mejor aterrizaje en Estados Unidos. Una lesión de clavícula le dejó fuera durante el primer mes de competición. “Fue duro porque vienes aquí por los estudios, pero también por el fútbol”, explica. Tras pasar por rehabilitación, la vuelta a los terreno de juego fue difícil. “Si el entrenador no tiene confianza en ti al principio, luego es mas difícil ganarte tu puesto”, explica. Una situación delicada donde su futuro estuvo en el aire pero donde el apoyo de sus padres y del equipo fueron claves. “Me han educado en que pase lo que pase siempre hay que seguir y esforzarse y en el equipo me apoyaron todos”.
Una vez en competición, Sergio detectó que el fútbol en España está muy por encima a nivel táctico. “Aquí es mucho más físico e intenso, pero menos táctico”. También le ha llamado la atención el show. “Se premia mucho más el espectáculo que la efectividad: un caño o un regate bonito se gritan mucho, mientras que hacer dos pases y marcar un gol sencillo no llama tanto la atención”.
Por otro lado, en la Universidad de Charleston se encuentra Pedro Arbizu, ex jugador del Oberena que desde los 15 años tuvo en mente cruzar el charco. “Siempre me ha llamado la atención. Me arrepiento de no haberme venido antes”, explica. Esta vez dio el paso pero al principio tuvo dudas sobre su encaje en el equipo. “Tenía miedo de si iba a encajar bien o si le iba a gustar mi estilo de juego al entrenador”. Una vez adaptado, a Pedro le sorprendió la manera de entender el fútbol en Estados Unidos. “La mayor diferencia la veo en el tema táctico. Intentar predecir cosas que ellos no entienden”. También las decisiones de los árbitros. “Me costó entender el saber qué poder hacer y qué no para no salir perjudicado”.
ESTUDIOS Y TIEMPO LIBRE
Al mismo tiempo que los navarros avanzan en sus carreras futbolísticas, también se forman académicamente. Sergio, en el camino a sacarse su segunda carrera esta vez en Economía destaca que las clases son más pequeñas y los profesores, cercanos: “La materia es mucho más aplicada que en España. Te ayudan y van directos a lo importante”. Javi , que estudia ADE (Administración de Empresas) dice que al haber menos gente la adaptación es más fácil. El inglés es otro reto. “La gente te habla con diferentes acentos y a otra velocidad, como si fueras nativo”, cuenta Andoni que está estudiando Ciencias del Deporte. Pedro, en el MBA con mención en Business Analytics reconoce que al principio le daba vergüenza equivocarse y hablaba menos en el campo, menos cuando se enfrentó con su ex compañero de equipo Javi.
El tiempo libre tampoco sobra. Entre entrenamientos, partidos y tareas, los planes suelen ser sencillos: jugar a la consola, charlar con los compañeros, salir a dar una vuelta. Y si les preguntas qué es lo que más echan de menos, lo tienen claro: la familia y amigos.
Así, los cuatro han convertido Virginia Occidental en una pequeña colonia navarra. Próximo destino: Carolina del Sur.