Cuando la pierna te hace 'crack' en el fútbol regional: "Me recomendaron no volver a jugar"

Álvaro Ona Luri, pamplonés que milita en el Alesves de Primera Autonómica, ha vuelto a jugar 532 días después de que se lesionara de gravedad en un partido y pasara tres veces por quirófano. Relata su experiencia y las claves del proceso

Álvaro Ona Luri posa con la bota de fútbol que llevaba en su pie derecho el día de la lesión
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Álvaro Ona Luri posa con la bota de fútbol que llevaba en su pie derecho el día de la lesión
Álvaro Ona Luri posa con la bota de fútbol que llevaba en su pie derecho el día de la lesión

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Lucas Domaica

Publicado el 01/05/2025 a las 05:00

La pierna derecha de Álvaro Ona Luri (Pamplona, 1999) se partió en Oteiza el 12 de noviembre de 2023. “Me jode porque estaban nuevas”, dice entre risas mirando la bota derecha que llevaba aquel día, cortada por la mitad en el hospital para poder atenderle.

La tarde en Iturtxipia era fría aquel domingo. Allí, Idoya y Ondalán, equipo que él defendía, disputaban el derbi. 

En una jugada sin aparente agresividad, el delantero local le golpeó en la parte inferoposterior. El sonido fue feo y la acción cortó en seco la práctica deportiva de Álvaro hasta el domingo pasado, cuando volvió a pisar el césped en Tajonar, casa del Iruña. 532 días. “Fíjate qué curioso, mi vuelta ha sido en el campo en el que más cómodo me he encontrado siempre”, dice sentado en un banco en Miluce el hoy jugador del Alesves.

“La jugada la tengo borrada, pero lo siguiente fue duro. Se complicó muchísimo”, reconoce sobre el hecho ocurrido sobre las 17.20 horas. “Pasé una noche malísima. Se inflamó la pierna y se infectó la herida. Salieron un montón de ampollas y tenía muy mala pinta”, describe las horas en el Hospital Universitario de Navarra.

TRES OPERACIONES

En los dieciocho días siguientes, pasó dos veces por quirófano. En la primera intervención, fijaron una sujeción metálica al hueso; en la segunda, implantaron placas. “Estuve hasta el 25 de enero con silla de ruedas y luego con muletas tres meses”, señala. “Te sientes muy inútil. Necesitas de todo el mundo para hacer cualquier cosa: vaso de agua, ducharte, ir al baño...”, enumera confesando que se pasa “muy mal”. “Tienes momentos de soledad, de pensar y, la verdad, que necesitas gente al lado”, añade este joven que trabaja en el departamento de Marketing de Saltoki.

Los brotes verdes de la historia empiezan en febrero en una nave del polígono de Mutilva cuando Álvaro acude a Nexun, centro de entrenamiento, para darle la vuelta a la situación. “Ahí me cambió la visión que tenía de la lesión. Estaba bastante flojo a nivel mental porque al principio me recomendaron no volver a jugar”, informa.

Álvaro Ona, defensa del Ondalán, saluda con gesto amable en la cama de la Cínica San Fermín
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Álvaro Ona durante su ingreso tras la primera intervención en la clínica San Fermíncedida
Álvaro Ona, defensa del Ondalán, saluda con gesto amable en la cama de la Cínica San Fermín

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“En el tramo de una operación a otra, de la del soporte a ponerme las placas, la verdad que la pierna estaba muy mal”, comenta sobre esa recomendación. “Fueron momentos un poco tensos y eso me hizo venirme abajo”, añade poniendo sobre la mesa la fórmula de su vuelta. “Lo hablé con Nexun y me dijeron que no había problema si le metía esfuerzo y constancia”, apunta. Ahí la clave .

Llegó septiembre y él pensaba que iba a poder, pero aún era pronto. “Solo podía golpear con la zurda”, describe. Ese dolor fue el detonante de la tercera y última operación en noviembre de 2024, justo un año después del día D. “Tenía que operarme otra vez 100% para jugar y para no tener una vida muy limitada”, reconoce sobre esta intervención definitiva para quitar las placas con éxito. "Pasé una semana mala y luego no podía mover obviamente la pierna, pero iba en muletas y ya está", sentencia explicando que ya conocía el proceso. Y de noviembre al 27 de abril, el día de la vuelta.

Al hablar de este tiempo a Álvaro se le pasa por la cabeza los paseos de rehabilitación con Nala, su podenca, la ayuda de su familia y las facilidades dadas por su nuevo equipo, que ha tenido la paciencia necesaria hasta que el domingo llegó el debut con empate. “Sal y disfruta” fueron las últimas palabras del entrenador hacia él antes de salir a jugar seis minutos.

Álvaro Ona Luri nació el 18 de septiembre de 1999 en Pamplona. Es hijo de Sergio y Helena. Tiene 3 hermanas: Paula, Carla y Helena. Graduado en Marketing y Publicidad por la Facultad de Comunicación de la UN y en la actualidad trabaja en Saltoki. Por lo que respecta a su trayectoria deportiva, Ona ha defendido los colores del Iruña entre las temporadas 12/13 y 21/22, la del Infanzones en la 22/23, la del Ondalán en la 23/24 y, ahora, juega en el Alesves de Villafranca. Tras romperse la tibia y el peroné en noviembre de 2023, el joven ha vuelto a los terrenos recientemente.

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