Así vivieron los amigos de Nico Williams el partido ante Alemania: "Este ha salido del barrio"
Ocho colegas de la infancia del extremo de la selección española se reunieron en un bar de Buztintxuri para recordar vivencias de la sensación de la Eurocopa. "Nadie quería jugar contra él. Había que agarrarle de la camiseta"


Publicado el 06/07/2024 a las 05:00
"Vivíamos en el mismo bloque de Buztintxuri. Eran edificios en forma de U. Estábamos Ahmed, Nico y yo. Bajábamos siempre a la plaza a jugar a fútbol y nos criamos juntos. Nos enfrentábamos un bloque contra otro y ya apuntaba maneras. Era una bala. Un niño imparable, como ahora. Lo mejor es que no ha cambiado nada. Se acuerda mucho de dónde viene”, comenta Iker Medina, de 25 años y amigo de la infancia del pequeño de los Williams.
“Yo también era vecino de Iker y Nico. Ya desde críos teníamos nuestros piques. Lo teníamos que cubrir entre dos o tres. Solo se le paraba agarrándole de la camiseta. No quedaba otra”, bromea Jon Ander Rodríguez, de 22 años. “La relación la hemos mantenido porque no ha cambiado nada. Siempre que podemos vamos a San Mamés a verle. Es una sensación increíble verle por la televisión porque está en boca de todos. Y es nuestro colega del barrio. Nos dice que está muy contento”, detalla Rodríguez.
Otro vecino de la zona era Naim Talhaoui, que formaba equipo con Jon Ander. “Jugábamos contra la plaza de Nico y Ahmed. Era complicado jugar contra ellos. Es una leyenda ahora y estoy muy ilusionado de verle así. Estoy disfrutando tanto como él”, apunta el colega para recordar una anécdota: “Le gustaba comer pollo y cantar”.
Y, por fin, es el turno de Ahmed Ourzik. “En 2005 en Buztintxuri había muchos pisos de protección oficial. La familia de Nico y la mía no tenían tantos recursos para alquilar un piso y acabamos los dos en el mismo bloque. De ese apuro de buscar una vivienda nos conocidos los dos. También estaba Iñaki, su hermano”, afirma orgulloso al recordar sus raíces. “Teníamos que poner a Nico de capitán para que él eligiera con quién quería formar equipo porque era el primero en ser elegido. Si estabas en su equipo ya habías ganado”, apunta Ourzik, que el pasado domingo 30 tuvo la suerte de viajar a Alemania para seguir en directo el partido ante Georgia. “Estuve con sus padres en el mismo hotel y son muy amables. Se les nota que tienen ese arraigo por el barrio. Tuvieron muchos detalles conmigo. Me sentí uno más de la familia. En la final de la Copa del Rey en Sevilla fue igual. De hecho, después del partido pude estar con Nico y le dije que me guardara su camiseta para mi padre. Lo hizo sin problema”, cuenta el protagonista que reconoce que “le está viniendo todo muy rápido, pero sabemos que está disfrutando”.
El mismo sentir tiene Bilal Talhaoui, otro amigo de la infancia. “Al final buscabas a los de tu edad para jugar. Yo era de la otra plaza y hacíamos torneos. Como han dicho los otros nadie quería enfrentarse a Nico. Cuando me tocaba cubrirlo le tenía que agarrar de donde podía. Estamos muy orgullosos de la Eurocopa que está haciendo. Se lo merece por su historia de superación. Y, lo mejor, es que sigue siendo el Nico de siempre, el de toda la vida”.


Pero Nico Williams también ha ido reclutando amigos navarros tras abandonar el barrio de Buztintxuri y desplazarse a Bilbao para enrolarse, como Iñaki, en las filas del Athletic. Uno de ellos es Abdou Khayry, natural de Egipto: “Me lo presentó Ahmed hace unos años. Es muy humilde y nos lo pasamos muy bien con él. Después del partido de Croacia le felicité y me contestó muy agradecido”. Ourzik también fue el enlace entre Nico y Abderra Boudiaf, otro colega del barrio: “Yo ya lo conocí en Bilbao hará un par de veranos. Suele venir siempre que puede a saludar y echar unas risas. Es una pasada la Eurocopa que está haciendo. Me vuelve loco ver que le está yendo tan bien”.
"EL WILLI ESTÁ MOTIVADO"
Uno de los amigos que vivió con más tensión el partido ante Alemania fue Daniel Mateos. Enfundado con la camiseta de la selección española y, por supuesto, con el 11 de Nico Williams, el navarro vibró con cada acción de su amigo. “Conocí a Nico después que los demás. Un colega me dijo de ir a jugar a fútbol y nos plantamos con las bicis en Buztintxuri. Yo vivía en el principio de Berriozar. Nos quedamos después hablando y ya para toda la vida. Es el Nico de siempre. No ha cambiado nada. Se acuerda mucho de los de aquí y, cuando viene, es uno más”, reconoce Mateos de 23 años.
Aunque acostumbra a visitar San Mamés para apoyar a Nico Williams, el navarro no duda en afirmar que es osasunista. “Yo soy rojillo desde que nací y hasta la muerte, aunque Nico nos ha hecho un poco del Athletic”. Para Daniel Mateos la Eurocopa del extremo pamplonés está siendo toda una sorpresa positiva. “Me esperaba que jugara bien porque su temporada ha sido increíble. La llamada de la selección ya era un hecho para celebrar. Era su recompensa al gran esfuerzo que ha hecho durante muchos años. Pero es verdad que me está sorprendiendo su nivel. Hay mucho trabajo detrás y a veces no se refleja”, reconoce satisfecho.
Pero todo este carrusel se inició poco antes de las seis de la tarde cuando la cuadrilla se reunió en el bar Snob Cocktail & Food de Buztintxuri, a apenas dos minutos del famoso bloque de pisos donde creció Nico. Su amigo no tardó en aparecer en la pantalla con una gran jugada junto a Morata. “Este ha salido del barrio”, gritaron orgullosos sus colegas. El primer lance con el alemán Kimmich provocó los primeros aplausos. “Está motivado el Willi. Cuando se pone a jugar así es muy bonito”. La ilusión iba creciendo con el buen juego desplegado por la selección española. “A la final vamos todos, eh”. Para eso la tenía que liar “el chiquitín”. Desde Buztintxuri seguro que llegaron los gritos hasta Stuttgart. “Vamos. Encáralo, que eres mejor que él”.
El descanso bajó las pulsaciones a los amigos reunidos para la ocasión. El inicio del segundo tiempo fue inmejorable con el tanto de Dani Olmo. Los alemanes duplicaron su esfuerzo. En una jugada Nico fue derribado. “Como se enfade mi negrito...”. En el 78 el navarro fue cambiado, para decepción de los presentes, por Merino. Sangre foral para sellar la clasificación a las semifinales.
