Fútbol
La desgarradora despedida del fútbol de Marián Pueyo
La central navarra no ha podido superar las secuelas de haberse roto tres veces el ligamento cruzado y cuelga las botas a los 23 años


Publicado el 05/09/2023 a las 22:56
Marián Pueyo es de esas personas capaces de transmitir sus emociones con las palabras escritas, en especial cuando la fortuna le ha dado la espalda. Desgraciadamente para ella, ha tenido que poner a prueba su virtud en varias ocasiones. Este martes 5 de septiembre volvió a ocurrir. La central navarra anunciaba en su cuenta de Instagram en un emotivo comunicado que deja el fútbol con sólo 23 años. Tras una carrera truncada por las lesiones graves, incluida la rotura del ligamento cruzado anterior en tres ocasiones, la exrojilla ha tomado la decisión más difícil de su vida.
Aunque acababa de fichar por el Mulier para esta temporada, finalmente no continuará jugando al fútbol. “En mis planes no estaba con 23 años despedirme de ti. He intentado evitar tantas veces que llegara este momento que pensaba que al final lo lograría, pero en esta batalla contra mis rodillas llena de rehabilitaciones, operaciones y mucho sacrificio, han ganado ellas. Ha llegado el momento de escuchar a mi cuerpo y a pesar de haberme sobrepuesto a todas las situaciones adversas estos últimos años, debo afrontar la realidad física de mi rodilla: vuelve a ser incompetente y a fallarme”, señala Pueyo en su duro escrito.
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Agradecida a su deporte, deja caer que ha habido personas que no han estado a la altura en su situación. “He aprendido a mirar por mí, al fin y al cabo nadie se interesa por cómo lo estás pasando, pero antes que futbolista he sido persona y qué pena que la empatía y la caridad de quienes deberían haber estado a la altura en su momento, haya brillado por su ausencia”, desliza la joven navarra, cuyo último equipo fue el Peluquerías Mixtas Friol.
La tristeza de Marián es patente en toda su publicación. “Qué duras son las despedidas. Me tengo que ir con una herida abierta que me ha robado muchas lágrimas y horas de sueño. Aun teniendo la mente cansada y el cuerpo destrozado, prometí no rendirme nunca y escuchar mi corazón pidiéndome a gritos un último intento por conseguir lo que un día me propuse. Por ello, me duele verme tan frustrada sabiendo que lo di todo de mí y aun así no ha sido suficiente”, continúa la joven navarra, que agradece a entrenadores, compañeras y clubes, a su familia y a las personas que sin conocerla le brindaron su apoyo. Concluye de la siguiente forma: “Me llevo tatuado en la piel estas cicatrices por las veces que pensé en rendirme y no lo hice. Espero que algún día nuestros caminos se vuelvan a juntar. Gracias fútbol , te llevo en el corazón”.
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