Fútbol

María Díaz: “Quería vivir el fútbol en otro país”

La centrocampista de Funes dejó este verano el Athletic y ha emprendido una nueva aventura en el Fleury 91 francés

María Díaz Cirauqui conduce el balón en un partido con el Fleury 91.
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María Díaz Cirauqui conduce el balón en un partido con el Fleury 91
María Díaz Cirauqui conduce el balón en un partido con el Fleury 91.

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María Vallejo

Publicado el 09/11/2021 a las 06:00

A 28 kilómetros al sur de París, en la localidad de Saint Genevieve des Bois, una futbolista navarra sigue luchando por sus sueños. María Díaz Cirauqui, funesina de 26 años que ha defendido las camisetas de la Peña Sport, Osasuna, el Zaragoza, la Real Sociedad y el Athletic, emprendió hace un par de meses una aventura en la D1 Arkema, la máxima categoría del fútbol francés. La centrocampista juega para el Fleury 91, que marcha cuarto en la liga tras Olimpica Lyonnais, PSG y Paris FC. María cuenta desde tierras francesas su nueva experiencia con el buen humor que le caracteriza.

¿Cómo tomó la decisión de marcharse a Francia?

Terminaba contrato en el Athletic y hacía tiempo que tenía la curiosidad de vivir otra experiencia, fuera de España, ver cómo es el fútbol en otros países. Se lo comenté a mi representante y me llamó para decirme esta opción. No me lo pensé mucho, Francia es una liga fuerte y está cerca. Y me decidí a venir.

¿Se amolda a su juego?

No es una liga tan técnica como la española, es más física, como yo. Así que me estoy adaptando muy bien. Tuve una lesión que me impidió comenzar la temporada contra el PSG, el partido que siempre quieres jugar, pero ya estoy recuperada y espero jugar más partidos.

¿Qué le pasó?

Tuve una pequeña lesión en el isquio, aductor, varias roturillas. Estuve un mes de baja pero ya estoy bien.

Empezaron con dos derrotas ante el PSG y Paris FC, pero luego le han dado la vuelta a la situación, gracias a cuatro victorias.

El equipo ha seguido haciendo lo mismo pero la temporada empezaba con dos rivales muy fuertes. A pesar de las dos derrotas, confiamos en el trabajo de pretemporada, seguimos currando, y llegaron los frutos.

Desde esa tercera jugada ha tenido minutos en todos los partidos. ¿Espera jugar más?

Los dos primeros no jugué por molestias. Debuté contra el Girondins y a partir de ahí he jugado todos. Al principio, me costó. Vine una semana más tarde porque la liga española terminó tarde y aquí se empezó antes. Te cuesta coger el ritmo. Pero ahora me veo bien, con chispa, y ojalá las lesiones me respeten para que el entrenador cuente conmigo.

Se marchó del Athletic tras jugar justo su partido 100. ¿Qué recuerdos tiene de estos cuatro años?

Ha sido una etapa importante en mi carrera. Tengo buenos recuerdos del club, de la gente, el presidente me llamó cuando no iba a seguir... Piensas: “Algo bueno habré hecho”. Siempre me ha dado pena irme de los sitios, como cuando me fui de la Real o de Osasuna, pero a toda jugadora le gusta progresar.

En el Athletic, y antes en Osasuna y Real Sociedad, casi todas las jugadoras son de casa. Y ahora comparte equipos con dos canadienses, una finlandesa, dos camerunesas, tres polacas, aparte de todas las francesas. ¿Cómo se siente una chica de Funes en ese vestuario?

-Risas-. Al principio, me sentí un poco rara, porque nunca me había tocado vivir un vestuario con tantas nacionalidades. Es una experiencia y aprender a convivir con gente con la que no estás acostumbrada, por el idioma, las costumbres... El idioma con el que nos entendemos es el inglés, sobre todo. Yo me suelo juntar con las polacas y alguna francesa. Como casi nadie sabemos francés, nos arreglamos en inglés como podemos. Y si no, nos echamos unas risas.

Así que le viene bien para practicar inglés...

¡Y tanto! Mi nivel de inglés no era muy bueno, pero quieras o no te tienes que comunicar y sacarte las castañas del fuego. Qué mejor momento que hacerlo en esta experiencia. Creo que voy mejorando -risas-.

¿Hace vida fuera de los entrenamientos con sus compañeras, como ocurría en sus anteriores clubes?

Como sucede en todos los equipos, todas tienen su grupo o las compañeras con las que suelen ir más, su zona de confort. Pero yo fuera del fútbol estoy casi siempre con las polacas y dos o tres francesas. Desde el primer momento, estuvimos juntas, porque hemos venido bastantes nuevas este año y eso, quieras que no, te hace adaptarte, tanto dentro como fuera del fútbol.

La ciudad donde vive está cerca de París. ¿Se suele escapar?

No vamos mucho. Es una zona muy tranquila, con urbanizaciones familiares y acogedoras, no hay mucho tráfico. Se está muy bien.

¿Y hay mucha diferencia en el estilo de vida francés, en horarios, comidas...?

-Risas-. Lo que más me está costando son los horarios de las comidas, de las cenas. Entrenamos a las dos y media del mediodía y te cambia un poco todo. Al principio, me costó. No sabía si desayunar, si comer, si antes, si no... Y aún me está costando.

¿Y el resto del día?

Con las que mejor me llevo solemos ir a visitar zonas por aquí cerca. Y voy a empezar clases de francés. Ahora sé lo básico de los dos meses que llevo aquí y lo que me han ido enseñando en los entrenamientos. Es importante aprender para comunicarte.

Con lo extrovertida que es, no tendrá problema.

Y si no, meto la gamba y no pasa nada -risas-. Me da igual.

“Tirar el chupinazo de Funes es un recuerdo que guardo para siempre”

María Díaz Cirauqui se llena de felicidad al hablar de su pueblo, Funes, que ahora tiene bastante más lejos.

Está a 10 horas de casa. ¿Ha podido ir a Funes?

Por suerte, hace unas semanas tuvimos fin de semana libre y me pude escapar. Mi hermano ha tenido una niña y aproveché para ir porque si no hasta Navidad no iba. Al estar lejos, aunque tenga un finde libre no es como en Bilbao, que coges el coche y vas, porque son muchas horas.

María lanzó el chupinazo de fiestas de Funes en 2014
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María lanzó el chupinazo de fiestas de Funes en 2014 j.a. goñi
María lanzó el chupinazo de fiestas de Funes en 2014

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¿Tiene mucha morriña?

De vez en cuando. Soy una persona muy familiar, me gusta estar con ellos y mis amigos. Pero son ya muchos años fuera de casa. En Navidad lo cogeré con ganas.

Tiró el chupinazo de Funes. ¿Qué supone para usted?

Yo siempre digo que es un orgullo. La mayoría de la gente no lo conoce cuando voy por ahí pero lo digo bien alto. Cuando tiré el chupinazo, no me lo esperaba. Imagina la ilusión y los nervios que tenía cuando me lo dijeron. Ver a todo el pueblo allí, a mis amigas... Esa imagen es algo que recuerdo para siempre.

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