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Fútbol

El ayudante navarro de Luis Enrique en la selección

Aitor Unzué, hijo mayor de Juan Carlos Unzué y María Elorza, es el tercer entrenador de España y, además, ejerce las labores de analista en el cuerpo técnico de Luis Enrique. Un desconocido para el aficionado medio, pero con excelente reputación en el fútbol

De izquierda a derecha, Morata, Luis Enrique, Jesús Casas, Joaquín Valdés y Aitor Unzue, durante una sesión anterior con España.
De izquierda a derecha, Morata, Luis Enrique, Jesús Casas, Joaquín Valdés y Aitor Unzue, durante una sesión anterior con EspañaRFEF
Publicado el 05/07/2021 a las 07:32
"Incorporo a Aitor Unzué como analista y tercer entrenador. El resto son los mismos”. Estas palabras fueron pronunciadas por Luis Enrique en noviembre de 2019 cuando volvió a tomar las riendas de la selección española en lugar de Robert Moreno. El técnico gijonés fichaba de esta manera para su cuerpo técnico a uno de los mejores analistas futbolísticos del país. Desconocido para el aficionado medio, pero con una excelente reputación nacional a pesar de su corta edad. ¿Pero quién es Aitor Unzué? ¿Quién está detrás de ese chico moreno que trabaja en la sombra para diagnosticar las debilidades de los rivales con la precisión de un cirujano?
Aitor Unzué Elorza (Pamplona, 13/08/1991) es el hijo mayor del matrimonio formado por Juan Carlos y María. Hermano de Jesús, entrenador de porteros en las categorías inferiores del Barcelona; y María, que es licenciada en Turismo. En los DNI queda reflejado que nacieron en Pamplona, pero por una curiosa coincidencia. “Tanto en el caso de mi hermano como en el mío eran vacaciones (Jesús nació en diciembre) y mi madre estaba en casa”, explicó Aitor en una entrevista en 2014 concedida a Mundo Deportivo. Para entonces, el fútbol ya era su pasión y pronto iba a convertirse en su trabajo.
El mayor de los Unzué comenzó a jugar a fútbol en el equipo de su escuela cuando vivía en Tenerife. Su padre, Juan Carlos, fichó por la entidad insular en verano de 1997. Dos años más tarde la familia se trasladó a Oviedo, el penúltimo destino del guardameta antes de retirarse en Osasuna. En la ciudad asturiana, Aitor continuó con su formación en este deporte, como cualquier niño de su edad. Tras la despedida de Pamplona llegó el turno de asentarse en Barcelona. Juan Carlos pasó a ser entrenador de porteros con Frank Rijkaard y su hijo Aitor, que desempeñaba las funciones de mediocentro, se enroló en el Barcelona Condal. En edad cadete pasó al Gavà, en Tercera División. Defendió al club catalán cinco temporadas hasta marcharse al Sabadell B. En esa etapa se enfrentó a su hermano Jesús, que siguiendo la tradición paterna, era portero del Rubí. “Yo soy el pequeño, así que me tocaba hacer lo que decía mi hermano mayor. Él quería patear, así que yo tenía que ser portero. Ya de mayor, el referente de mi padre también me acabó de decantar por esta posición en la que he jugado desde que empecé”, recordó Jesús para el rotativo catalán.
El paso de Aitor Unzué por la Tercera División catalana terminó con algo más de 100 partidos a sus espaldas. Dicen los que le conocen que siempre ha tenido la mente abierta y eso le llevó a hacer las maletas para aventurarse en el fútbol amateur de Estados Unidos. La idea no le cautivó y, a la edad de 23 años, colgó las botas. Inició entonces su formación en los banquillos, pero no para ser entrenador como su padre. Le entusiasmaba el análisis, la táctica y el estudio de los rivales. La estrecha relación que había hecho con Albert Roca en el Sabadell le permitió estrenarse con la modesta selección de El Salvador como parte del cuerpo técnico.
Después de cargar la mochila de experiencias, Aitor regresó a la Ciudad Condal para colaborar en el área de metodología de las categorías inferiores del Barcelona. Poco a poco, se había hecho un hueco en el complicado mundo del fútbol al más alto nivel. El fichaje de su padre Juan Carlos como primer entrenador del Celta de Vigo en 2013 le abrió las puertas al profesionalismo. El hijo mayor del exguardameta se convirtió en su fiel escudero en su etapa en Vigo. Ahí recuperó el famoso andamio que había puesto de moda Luis Enrique para grabar las sesiones de entrenamiento. El armazón pronto sirvió también para que el propio Juan Carlos se subiera junto a su hijo y poder visionar mejor los entrenamientos del equipo gallego. Una labor que también desempeñó en el Girona, integrando el cuerpo técnico primero de Eusebio Sacristán, y posteriormente de Juan Carlos.
Juan Carlos había sido el mejor padrino de Aitor y el apellido Unzué ya resonaba con fuerza en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Un joven talento con semejante experiencia no podía pasar desapercibido. Luis Enrique tenía buenos informes del mayor de la saga Unzué. La abrupta salida de Robert Moreno allanó la llegada de Aitor a la selección española. Desde noviembre de 2019, el analista pamplonés es uno de los hombres de confianza del técnico gijonés.
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