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Entrevista
Fútbol Sala

Ana Etayo: "He cumplido mi sueño y estoy cerca de casa"

Tras siete meses de pandemia, el fútbol sala ha vuelto y Ana Etayo ha podido volver a disfrutar de su pasión

Ana Etayo, defendiendo la portería en un partido con su equipo, el FS Zaragoza.
Ana Etayo, defendiendo la portería en un partido con su equipo, el FS Zaragoza.
Cedida
  • Maria Vallejo Munárriz
Actualizada 07/11/2020 a las 06:00

Una eterna travesía por el desierto deportivo terminó para ella de la mejor forma posible. Tras siete meses sin poder competir por la pandemia, Ana Etayo Garde (Pamplona, 16-8-1995) regresó a un partido oficial de fútbol sala con la selección femenina en el torneo que tuvo lugar en Portugal el 13 y 14 de octubre. Etayo, portera internacional, volvía a sentir por fin la felicidad por practicar su deporte. En medio de este camino, la navarra se confinó con su familia, analizó su futuro y terminó cambiando de equipo, dejando el Jimbee de Cartagena (que le llevó a ser campeona de Liga y de Europa y nominada a mejor portera del mundo) por el Sala Zaragoza. Hoy disputa en Alicante la tercera jornada de la máxima categoría.

En la capital maña, no sólo se encuentra más cerca de casa y de su familia, sino que puede dedicarse a ser jugadora de fútbol sala de forma profesional. Un sueño hecho realidad para Etayo, quien recuerda en esta entrevista las dificultades pasadas esta temporada por la covid-19 y su alegría por la decisión tomada.

¿Cómo está siendo la vuelta a la competición?

Llenas de protocolos y de medidas, pero con cierta normalidad, porque hemos creado una burbuja. Yo vivo en un piso del equipo con una compañera y sólo nos dejan que venga gente del equipo a la que le hayan hecho pruebas. Nos las hacen todas las semanas y nos toman la temperatura todos los días. En los entrenamientos y en los partidos no nos podemos duchar. Llegamos a los pabellones y nos toman la temperatura, y a la mínima te vas a casa. Hemos tenido algún caso de compañeras que han tenido contacto con un positivo y hemos parado de entrenar. La competición ha cambiado y jugamos en dos grupos. De momento, lo llevamos bastante bien. Las clases de la universidad las estoy haciendo on-line. Estudio Educación Primaria con mención a Educación Física. Es complicado llevarlo sólo a la teoría.

¿Cómo lo hace?

Entreno a la mañana, veo vídeos retrasados de la universidad, y entreno a la tarde. Dobles sesiones y currando.

¿Cómo fue el cambio de equipo? ¿Por qué se fue de Murcia?

El porqué es el confinamiento. Estaba muy contenta en Murcia, pero llevaba demasiadas cosas, la escuela de porteros, entrenamientos individuales con porteros pequeños... Era muy feliz pero me di cuenta de que no tenía tiempo para mí. Estaba agobiada y estresada. Cuando pasó lo de la covid, nos dieron 4 días de fiesta y me fui a Pamplona. Esperaba estar unos días con mis padres y mi hermana y descansar, pero esos días se convirtieron en meses. Nos tocó entrenar por zoom y vídeos.

Y durante el confinamiento se da cuenta de que quiere cambiar de equipo.

Me di cuenta de lo que echaba de menos a mi familia, llevaba seis años fuera de casa. Me llegó la llamada del Sala Zaragoza. No tenía intención de irme del Jimbee, pero cuando recibí la llamada, me di cuenta de que podía hacer lo que más me gusta de forma profesional y a hora y media de mi casa. Y ahí empecé a darle vueltas, si volver a Murcia y terminar allí la Universidad o darle valor a lo que llevaba años queriendo conseguir, que es ser profesional del fútbol sala. Hay pocos equipos en España donde puedes serlo y éste es uno de ellos, y además cerca de Pamplona. Podía cumplir mi sueño, quitarme muchas horas de trabajo de la tarde e irme a casa con más frecuencia. Y si además mi mamá me da su ajoarriero, todo se multiplica por diez. El plan es cumbre. Si mi madre tiene días de fiesta, vienen a Zaragoza. Esos ratos no se pueden pagar. En Murcia era inviable, son ocho horas. Una videollamada no es lo mismo.

Volvió en octubre a la competición y lo hizo en la selección.

Es curioso, pero mi primer partido oficial de la temporada 20-21 ha sido contra Portugal. Sólo había jugado amistosos en el Zaragoza. Creo que así el karma me devolvió todo lo que estaba haciendo en el confinamiento, donde no descansé ni un día. Tanto en casa, como después salir a correr, como cuidarme en la nutrición... La vida me ha devuelto el premio que estaba buscando. No me queda otra que disfrutarlo y seguir currando.

¿Qué le dicen cuando va con la selección?

Yo voy allí a aprender. Hablo mucho con el entrenador de porteros. Yo también lo soy y me pierde ese tema, así que cojo un montón de ejercicios no sólo para mí, sino para mis posibles escuelas.

¿Cómo ha cambiado su día a día?

Con la covid es muy complicado. En Murcia intentaba compaginar estudios con gimnasio. Aquí es obligatorio, es tu trabajo y tienes que cumplir. Ahora el fútbol sala está por delante de la universidad, pero como lo hago on-line lo puedo llevar a cabo. En Murcia tenía entrenamientos con niños y llegaba a las 23.00 a casa. En Zaragoza, a las 22.30 ya estoy fregando.

Portera de la selección y ‘naranjito’ en los últimos cuatro Sanfermines

¿Se imaginan que una de las trabajadoras de peto naranja contratadas por el Ayuntamiento para orientar y ayudar a los visitantes durante San Fermín fuera capitana de una selección nacional? Pues así es. Ana Etayo lleva 4 años siendo naranjito.

Pasó el confinamiento entero en Pamplona.

Sí. Yo ese sábado tenía examen de Pamplona de naranjito e hice lo posible para que el partido que teníamos ese fin de semana fuera el domingo, y al final no se disputó.

¿Ha dicho examen de naranjito?

Exacto, yo quería hacer el examen de naranjito para los Sanfermines. Mi hermano y yo lo llevábamos estudiado, nos hacíamos preguntas... Hemos estado juntos estos años en la Cuesta de Labrit y queríamos presentarnos otra vez. Al final no se llevó a cabo, pero ahí tengo los apuntes. Una pena, estudiamos para nada.

¿Cuántos años lleva siéndolo?

Hace cuatro años mi madre nos dijo que nos apuntáramos. Yo pensé: “¿Yo? Si no me sé ni las calles”. Hay que saber idiomas, historia de Navarra, las calles, los nombres de los gigantes y los kilikis, dónde están las barracas, programación, horarios... Sacamos muy buena nota. Hemos pasado un montón de experiencias juntos en San Fermín.

Cuente alguna.

Nos ha pasado de todo. El horario era de 14 a 22 y a esa hora nuestras cuadrillas nos paraban a buscar. Estaba en la cuesta de Labrit, donde paran las villavesas, incluidas las de Orvina y Txantrea, yo he jugado 10 años allí y la gente se paraba y me daba pastas. Había un señorico, que se llamaba Sanjuán, que iba a los viajes del equipo en autobús, y antes de los toros me traía una caja de pastas. Ahí ves la calidad humana de las personas.

¿Y el año que viene?

Aún no han hecho listas, pero si hay Sanfermines, ahí estaremos. Esta vez me pilla más cerca hacer el examen.


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