Fórmula 1
Aston Martin carga de argumentos a Alonso para que se jubile
El asturiano no solo abandonó por segunda carrera consecutiva, sino que además lo hizo con serio riesgo de su salud: perdió la sensibilidad de manos y pies


Publicado el 17/03/2026 a las 05:00
(FÓRMULA UNO)
Rondaba el ecuador del Gran Premio de China este domingo 15 de marzo cuando Fernando Alonso, por segunda carrera en dos disputadas, se veía obligado a abandonar. Esta vez no era una avería o un accidente, sino una cuestión de salud para el piloto: se le estaban entumeciendo las manos y los pies. Las vibraciones de esa lavadora centrifugando que es el AMR26 hicieron correr peligro la integridad del piloto, que aunque intentó aguantar, se vio obligado a entrar en boxes para aparcar ese hierro verde y pensar en otro asunto. Corría la vuelta 33, ironías del destino.
La sensación de impotencia que siente Alonso, y tras él la marea que le sigue, es absoluta. De nuevo, Honda le está poniendo una piedra everestesca en medio del camino en un año en el que la vida le va a cambiar de forma radical. Y es que en estos días o semanas escasas, su pareja, la periodista Melissa Jiménez, encara la recta final de su embarazo y, por tanto, Alonso se convertirá en padre por primera vez. Dicen que la paternidad hace que los pilotos pierdan entre tres décimas y medio segundo, toda vez que entienden que ahora se deben a algo mucho más importante que su propia labor profesional, aunque en el caso de Alonso es un poco distinto.
Y es que el asturiano cumple 45 años el próximo mes de julio. Cuando firmó su última renovación con Aston Martin ya advirtió de que en este 2026 iba a tener que tomar una decisión vital: continuar, si es que le ofrecían la renovación, o retirarse, esta vez de manera definitiva, de la Fórmula 1. Tomar un camino u otro, decía entonces, dependía del proyecto, de las perspectivas a corto y medio plazo que viera y del contexto general, que ahora con ese nuevo retoño en ciernes le ha cambiado sustancialmente. De aquellas previsiones llegamos a una situación que ya no es que sea poco ilusionante en lo deportivo sino que es incluso peligrosa para su salud. Alonso era claro al explicar su abandono en Shanghai. "A partir de la vuelta 20 no sentía las manos y los pies, y una vez que íbamos una vuelta detrás más el coche de seguridad, pues continuar no tenía sentido para seguir perdiendo sensibilidad", decía. No es algo puntual, ni mucho menos. De hecho, "las vibraciones siempre están ahí", confesaba. "Puedes rodar, pero al dar más vueltas, en media hora o 40 minutos, vuelven", decía.
Mucho más gráfico es Lance Stroll, el compañero de Alonso e hijo del jefe -no es un detalle menor-, que pide rezar por él en Japón.
¿MERECE LA PENA SEGUIR?
Todas las miradas están puestas en Honda. y en Aston Martin. La falta de gestión y coordinación entre el creador de la unidad de potencia y los responsables supremos del proyecto ha derivado en una surrealista situación, que ha colocado a uno de los equipos con más músculo financiero para aguantar los envites en un momento tan ridículo como crítico. Y ahora, en un giro casi sardónico del guion, el calendario se dirige ahora a Suzuka, el templo de Honda. Lo que debía ser una especie de presentación en sociedad del nuevo proyecto -el primer gran escenario emocional para la alianza entre Silverstone y Sakura- amenaza con convertirse en un examen incómodo delante del público equivocado.
Porque Honda no se esconde: sabe que Japón es el primer punto crítico del año. Los ingenieros llevan semanas trabajando contrarreloj en los bancos de pruebas para intentar reducir las vibraciones de la unidad de potencia y estabilizar el sistema híbrido, cuyo comportamiento irregular está comprometiendo el rendimiento y la fiabilidad del AMR26, amén de la salud de los pilotos. Y el problema no es solo de potencia: la gestión energética es claramente inferior a la de otros fabricantes y obliga al coche a rodar limitado en carrera, una losa que se agrava conforme pasan las vueltas.
Para Honda, Suzuka no es una carrera más. Es su casa, su escaparate industrial y el primer gran test público de su regreso oficial como motorista en la nueva era híbrida de la Fórmula 1 junto a Aston Martin. La compañía japonesa quiere demostrar que el proyecto puede enderezarse rápido y que el potencial del paquete -motor, batería y chasis- está todavía por aparecer. Pero el margen es mínimo y el ruido ya es ensordecedor. El problema es que, en Fórmula 1, las promesas técnicas se miden en décimas. y las vibraciones en el volante.
Alonso lo sabe mejor que nadie. A estas alturas de su carrera, después de más de dos décadas lidiando con proyectos imposibles, la paciencia no es infinita. Y menos aún cuando el coche no solo es lento, sino incómodo y potencialmente peligroso. Que Suzuka marque el inicio de la recuperación o confirme lo que parece claro que es el primer gran fracaso del proyecto Aston Martin Honda puede acabar teniendo una consecuencia mucho más profunda que un mal resultado deportivo. Puede acabar decidiendo si merece la pena seguir. a riesgo de que, cuando Alonso ya no esté, Aston Martin Honda resurja de sus cenizas.