Ciclistas
Ángel Arroyo y los ídolos de carne y hueso
El abulense, fallecido a los 70 años, enganchó a miles de españoles al ciclismo con sus hazañas en el Tour de Francia de los 80 vistiendo el maillot del equipo navarro Reynolds


Publicado el 06/10/2026 a las 05:00
A quienes consumen su existencia sumergidos en el like y su número de seguidores en las redes sociales, los influencers, les hubiera venido de perlas conocer a Ángel Arroyo en cualquiera de las visitas que hizo a Irurtzun desde 2019 a 2025, cuando participaba en la cicloturista La Peluso.
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-¿Es usted Ángel Arroyo?
Y Arroyo, sobrepasado con creces los 60 años, con el maillot de su lavadero de coches, Lavados 3.000, de Ávila; su omnipresente gorra debajo del casco y su Pinarello azul y blanca, respondía claro.
-Sí majo, soy Arroyo.
-Sepa usted que fue uno de mis ídolos de la infancia, con Julián (Gorospe, que estaba a su lado) y Laguía. Les admiraba mucho, ustedes me engancharon al ciclismo. ¿Puedo hacerme una foto con usted?
-Claro, majo.
Y ahí estaba Arroyo, el héroe del Puy de Dome, el hombre que abrió la puerta del Tour para el Reynolds, como un cicloturista más, dispuesto a cubrir los más de 100 kilómetros de la marcha como uno más. Y a fe que lo lo hacía, a pesar de ser un sexagenario.
Quienes se casaron con el ciclismo a través del Reynolds en los 80 tenían que pellizcarse por esas carreteras para creer que aquello que era real. Y a fe que lo era. Podías tocarle, oírle respirar fuerte, porque seguía siendo El Salvaje. Un ídolo, que no influencer.

