Ciclismo
Óscar Pereiro: "Me dolía muchísimo que dijeran que el ciclismo era el deporte de los yonquis"
El gallego repasa el triunfo inolvidable de hace 20 años y lo que sufrió después: "Me metí demasiado en el papel de pelearme con todos"


Actualizado el 21/07/2026 a las 10:58
Se cumplen 20 años del Tour de Óscar Pereiro (Mos, 1997) y su campeón, lo recuerda como si fuera una película. Escena a escena, desmenuza una edición antológica. Desde el turbulento inicio por el estallido de la Operación Puerto, el día que se sintió "lo peor" ("me insultaba"), su histórica fuga bidón, las batallas de los Alpes y un podio final, que no fue el definitivo. Floyd Landis, el ganador, dio positivo a los dos días por testosterona, una sustancia dopante.
¿Qué le desgastó más, las 21 etapas o los 13 meses que tardaron en nombrarle ganador?
El post Tour. Se hizo pesado, pelota y hasta molesto. Era un actor secundario de una película en la que el protagonista principal tenía un problema con la justicia. Pero aparecía en los medios todos los días. A nivel psicológico no favorece, pero 20 años después considero que esos 13 meses me ayudaron a que ahora trabaje con marcas y medios -también es embajador de La Vuelta-.
Si gana el Tour con normalidad, ¿hubiera tenido menos repercusión?
Estoy convencido. Pagaría por ganar el Tour en París, pero si lo gano ese domingo, abro telediarios, periódicos, pero al año siguiente llega Contador y se acaba el boom.
¿Se planteó renunciar a ser el ganador en esos largos meses?
No. Landis había dado positivo y yo no era el culpable de eso. Pero el proceso tardó tanto que me despistó. La gente me preguntaba mucho, si iba con algo amarillo me decían que estaba reivindicando. Dejé de usar ropa amarilla porque solo quería que acabara el tema.
¿Se sentía ganador?
Lo primero que digo con el positivo es 'mierda'. Lo juro. No me alegré. Yo ya había celebrado haber quedado segundo, que era lo máximo a lo que podía aspirar. Y aquel Tour empezó en Estrasburgo como una mierda. Saltó la Operación Puerto, un montón de corredores a casa, parte de la prensa también se fue. No apetecía correr. Pero la carrera fue buena y el aficionado volvió a engancharse. Entonces, enseguida entiendo que el positivo era un mazazo para mi deporte. Y, a partir del quinto minuto fue 'joder, lo que nos hemos perdido'. Ahí ya sí, me sentí ganador del Tour. Con todo lo que hay que sufrir, claro que te sientes así si el que te ganó hizo trampas.
¿Y le ilusiona darse cuenta que va a ganar o piensa 'qué chasco ganar así'?
Al principio una mierda. Sólo piensas en lo que no fue. Me imaginaba en París, con las zapatillas amarillas que Nike me había preparado, relojes para todo el equipo, gafas amarillas. No pude disfrutar todo eso.
¿Qué pasó con todo ese material?
Lo tengo guardado. Con los años, más por mis hijos, sí he colgado la bici del Tour, el maillot, trofeos. Dentro de lo malo, tuve la fortuna de tener fotos de amarillo. Imagina que voy segundo todo el Tour y me nombran ganador. Al menos lo pude sentir. Pero las zapatillas y demás no lo tengo con el resto porque no las usé.
¿Con qué aspiraciones iba aquel año al Tour?
De gregario de Valverde. Al segundo día, se rompe la clavícula. Pasamos al plan B, C y D. A por un triunfo. Y ya, si yo o Karpets hacíamos top-10, cumplíamos el expediente.
Pero se desfondan enseguida.
La primera etapa de Pirineos la hago bien. Y analizo. En 2005 hice décimo. La Operación Puerto ha mandado a casa a cinco tíos que me ganaban. No veía imposible el top-5.
Y en la etapa del Tourmalet...
Fue el peor día de mi vida en bicicleta. No sé qué leches me pasó. Subiendo el Tourmalet ya la sensación era muy mala. En Peyresourde paso dificultades cuando van 50 en el pelotón. En el Portillón reviento y empieza un autocastigo extremo, de culpabilidad, de sentirte lo peor, me insultaba, 'no sirvo para esto', 'me voy a mi casa'...
¿Y cómo sale de ese bucle?
Llegando a meta a media hora empezaron a correr y gritar a mi lado unos tíos. Y escucho "¡vamos Casca!", que era mi apodo -de niño era muy pequeño-. Eran mis amigos de siempre. Yo no sabía que iban a venir. Me cambió el coco. Llego al bus y salto "mañana voy a reventar esta puta carrera". Hubo risas. "Si estás muerto Óscar". Pero con esa bocachancla que tengo me hizo irme a la cama con el deber de intentarlo.
Lo hace en la 13ª etapa. ¿Cómo consigue convencer a los fugados para tirar a tope hasta el final?
Me lo sigo preguntando. Puedo asegurar que no hubo negociación ni nada. Y ya con casi media hora de ventaja, Jaimerena (director) me dice, 'piensa en la etapa, que si no igual nos quedamos sin nada. Y dije que no. Que colaboraba a tope y me voy con el último que ataque. Esprinté a Voigt de cara a la galería. Mucha gente piensa que todo fue gracias a esa fuga. Y no. Me pongo líder con un minuto. Quedan los Alpes y una crono. Ojalá me dieran a mí los minutos que le dieron a Voeckler en 2011. Ahí empezó una nueva carrera en la que Landis tuvo su día malo y que, con los tiempos tomados desde la 13ª, hubiera sido segundo igual.
¿Lo de Landis de reventar un día y resurgir así no os pareció raro?
Teníamos claro que era el más fuerte y estaba herido. Hizo un ataque de salida y lo bordó. Antes de saber el positivo, la gente dijo que era una de las mejores etapas de la historia. Luego entiendes todo. Nosotros íbamos muy rápido y no le quitamos nada. Ya todo el mundo dijo 'no era normal que se echara tanta agua por la cabeza, que pedalera como arrodillado.'. Pasó de héroe a villano.
¿Volvió a hablar con Landis?
No. Habíamos sido compañeros y le escribí con la Blackberry para ver cómo estaba y no me contestó. Le trajeron a Madrid en la última etapa de la Vuelta 2006. Pero yo quería verle en privado y lo sentí como una encerrona. Todo el mundo esperaba la foto. Así que decidí que no. Y ya después, sacó el ventilador y me puso a caldo, que si yo iba igual... pues dejé de tener curiosidad por su vida.
"PUDE VENDER LA MOTO PERO..."
¿Cómo logra no crecerse e ir a ganar el Giro o la Vuelta?
Siempre he sido realista. Pude vender la moto. Pero a ver. Contador, Indurain, Froome, Pogacar nacieron para ganar el Tour. Yo no. No tenía calidad para ganar una grande ante los mejores.
¿Por qué se retira tan joven, en 2010?
Lo primero, la caída en el Agnello en 2008. Perdí la cualidad de gran bajador. En 2009, en Dauphine, Cyril Dessel me suelta bajando. En mi vida me había pasado. Tenía un bloqueo y lo sigo teniendo. Y luego me peleé mucho contra el dopaje. Me había convertido en un yonqui de cara al mundo. Por mucho que dijera que entrenaba más que nunca, la mirada era de desconfianza. Me metí demasiado en el papel de pelearme contra todos.
¿Tuvo algún enfrentamiento público?
Sí, me dolía muchísimo que dijeran que el ciclismo estaba podrido o que era el deporte de los yonquis. Y yo ahora he aprendido a pasar de todo. Me puede insultar quién quiera y por un oído me entra y por otro me sale. Al revés, a veces echo de menos que la gente no se acuerde más de mi madre, de mi vida y de mi pasado como drogadicto. He perdido público. Pero en aquel momento me tomé muy a pecho eso. No había límites ni privacidad. Entraban a mi casa a las 6 de la mañana a sacarme sangre, estabas cenando en un restaurante y aparecían con neveras y botes para mear. Y dije, hasta aquí. Hoy lo hubiera gestionado de otra forma y hubiera seguido un par de años más.