Ciclismo

Johan Bruyneel sigue viviendo a rueda de los Induráin

El exciclista belga utilizó de moto al pentacampeón del Tour en una etapa mítica del año 1995. No debió de quedarse satisfecho ya que ha vuelto a reincidir

A la izda. imágenes de la séptima etapa del Tour de 1995 con Induráin y Bruyneel escapados. A la derecha, el belga saluda al navarro mientras"chupa" rueda a su hijo
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A la izda. imágenes de la séptima etapa del Tour de 1995 con Induráin y Bruyneel escapados. A la derecha, el belga saluda al navarro mientras"chupa" rueda a su hijo
A la izda. imágenes de la séptima etapa del Tour de 1995 con Induráin y Bruyneel escapados. A la derecha, el belga saluda al navarro mientras"chupa" rueda a su hijo

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Fran Pérez

Actualizado el 10/09/2024 a las 16:57

Llevaba cuatro Tours a sus espaldas y disputaba el quinto. Era el año 1995, y el gigante de Villava, el extraterrestre, don Miguel Induráin Larraya, el hasta entonces mejor ciclista del momento peleaba en la ronda gala por hacerse con el quinto entorchado y entrar con todo merecimiento en el Olimpo del ciclismo. El gran Induráin afrontaba una etapa aparentemente sin contratiempos antes de la contrarreloj de Huy-Seraing donde el navarro dejó encargado su quinto maillot amarillo imponiéndose y aguantando el jersey de líder hasta el final.

Pero el día anterior a la crono pasará a la historia porque, pese a ser una etapa intrascendente en principio, disputada el 8 de julio entre Charleroi y Lieja, con susto en el arranque para el ciclista villavés que sufrió un golpe al chocar contra una espectadora, dejó un final sorprendente. En la narración saltaban las alarmas ya que el corredor de Banesto buscaba la quinta victoria definitiva en tierras galas, y durante el transcurso de la etapa se le vio echarse la mano varias veces a la muñeca dolorida

Con ese panorama todo parecía pender de un hilo, los ojos se fijaban en el corredor navarro, atentos a si podría seguir corriendo. Y acallando los rumores, como queriendo espantar fantasmas, Induráin lanzó un soberbio ataque a 25 kilómetros de meta que dejaba a sus rivales. secos, tiesos, clavados... ¿A todos? No. A casi todos. Un belga se agarraba a duras penas a la rueda trasera del navarro y se marchaba con él. Era Johan Bruyneel.

25 kilómetros dan para mucho, hasta para cultivar la amistad. Pero en este caso, cuando tira uno y el otro hace de chicle, de "chuparruedas", la cosa se pone difícil. Induráin le espetaba a Bruyneel que le diera relevos. Naranjas de la china. "No puedo, soy de otro equipo", respondía Johan. Y es que el corredor de la ONCE estaba a la órdenes de Laurent Jalabert y de Alex Zuelle, por lo que no podía tirar.

La etapa, curiosa además porque los ciclistas corrieron con casco cuando su uso no era obligatorio (lo imponía una ley belga), se recordará porque Bruyneel fue precedido de una moto de Banesto el tramo final, ahorrando el esfuerzo y guardándose la gasolina para, en la línea de meta, birlarle la etapa a Induráin y, de paso, abrocharse el maillot amarillo. De paso les metían a sus rivales un minutito, que no es poca cosa. 25 kilómetros que no olvidará el navarro en su vida. ¿O sí?

Casi tres décadas después el belga protagonizó un curioso episodio nuevamente cabalgando detrás de Induráin. Pero no de Miguel, sino de su hijo. Tal y como publicó el exciclista de la ONCE en su cuenta de Instagram, el pasado 3 de septiembre, la historia se repetía. Y es que en un vídeo compartido con sus seguidores aparecía Miguel Induráin júnior, el hijo del gran Miguelón, que dirigiéndose a la cámara decía "Aita, mira quién llevo a rueda", al tiempo que movía la cámara por encima de su hombro y... ¡Sorpresa! El mismísimo Johan Bruyneel detrás de Induráin. "Miguel, casi 30 años después sigo chupando rueda de Induráin, jaaa". Una grabación acompañada a media pantalla por la mítica imagen de la séptima etapa de aquél Tour de 1995.

Séptima etapa del Tour de Francia 1995
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Séptima etapa del Tour de Francia 1995RELIQUIAS DEL CICLISMO
Séptima etapa del Tour de Francia 1995

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La historia se repetía, pero esta vez, por lo menos, Bruyneel no le birlaba a un Induráin la etapa al finalizar el entrenamiento. ¿O sí? Una curiosidad aplaudida por los seguidores y amantes del ciclismo que añoran los tiempos de aquellas grandes gestas en el Tour de Francia.

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