Ciclismo
"Perdone, ¿de verdad usted es Miguel Induráin?"
27 años después de su retirada del ciclismo, el pentacampeón villavés sigue siendo querido y admirado allí por donde va


Actualizado el 16/07/2024 a las 07:09
Desde que dejó el ciclismo, Miguel Induráin tiene por costumbre moverse por la ciudad en bicicleta. Lo hace con una que la restauró él mismo. Un viejo cuadro Razesa rojo, al que le colocó los componentes necesarios para hacer de ella una bici urbana. Aunque con guiños involuntarios al pasado. El sillín, por ejemplo, es uno especial que le hizo Selle Italia con motivo del quinto Tour de Francia.
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La conversación con Miguel Induráin sobre su 60 cumpleaños y sobre el paso de la vida tuvo lugar una soleada mañana de la segunda mitad de junio, en un banco de la Plaza del Castillo. Antes, el pentacampeón del Tour había presentado su marcha cicloturista, que se celebra el próximo sábado en Villava. Antes de empezar, el fotógrafo quiso hacer un retrato del pentacampeón en un ámbito cotidiano. Induráin vestido de calle por la ciudad, como cualquier pamplonés. Jesús Caso le hizo caminar a Miguel hacia su posición.
A esas horas un grupo de medio centenar de jubilados madrileños se encontraban visitando la Plaza del Castillo, y se quedaron mirando la escena. En un momento dado, una señora se acerca a Miguel Induráin.
- “Hola, perdone, ¿es usted Miguel Induráin?”
- “Sí”.
- “Perdone, ¿pero de verdad es usted Miguel Induráin el que corría Tours de Francia, y ganaba?”
-“Sí, sí, el mismo”.
- “Pero de verdad qué ilusión. Nosotros éramos seguidores suyo cuando ganaba el Tour. Anda que no lo pasamos bien con usted en julio, nosotros siempre le animábamos. ¿Podríamos hacernos una foto con usted para mandársela a la familia, que también eran muy seguidores suyo?”
- “Ya me alegro que disfrutaran, fueron bonitos años. Claro que nos hacemos la foto. ¿El fotógrafo...?”.
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Y la escena se repitió unas cuantas veces esa misma mañana en la Plaza del Castillo. A todas Miguel Induráin respondió con cariño y atendió con cariño a todos. Fotos, autógrafos, un apretón de manos... Muchos le vieron correr y ganar tours de Francia. Otros entonces ni siquiera eran proyecto de persona, pero aún así tienen un sentimiento de respeto y casi veneración por el pentacampeón villavés. Y así desde hace décadas día tras día allí por donde va. Sea en un acto, una marcha cicloturista, o simplemente paseando o haciendo recados por la ciudad.
Es el perenne carisma de Miguel Induráin, el tirón de su auténtica forma de ser que por muchos años que pasen no cambia, y perdura.