BALONMANO
La fisioterapeuta del Anaitasuna, una terapia de optimismo
Su currículum hablará de que trabaja de fisioterapeuta en el Helvetia Anaitasuna, de sus nuevas experiencias con la selección española y de que tiene una consulta en la Rochapea. Pero esto sería minimizar la actitud ante la vida de Elisa Arrechea


Actualizado el 23/02/2017 a las 16:35
Lo que me da pena de todo esto es que no esté mi aita para verlo. Sé que desde donde esté me ayuda y me está viendo, pero lo que realmente me gustaría es que estuviera aquí para contárselo, para compartirlo con él”. Su sonrisa iba casi por delante de sus palabras mientras hablaba de su padre, José Mari, ‘Joto’, fallecido en 2015. Porque Elisa Arrechea, Eli, además de la fisioterapeuta del Helvetia Anaitasuna es una fabricante de optimismo, cuente lo que cuente -y eso que, como reconoce, habla por los codos-.
Cuando dice “todo esto” se refiere a los avances en su trayectoria profesional. Desde hace un año compaginaba su labor en el Helvetia con su consulta, en la calle Juslarrocha. Tanto en el equipo como por libre funcionan sus dos trabajos. Pero desde noviembre ha dado un paso adelante. Eli formó parte del cuerpo médico de la Selección Española juvenil femenina en el Torneo Scandibérico y el pasado sábado, tras el partido del Helvetia de EHF Cup en Lisboa, puso rumbo a Madrid para entrar de nuevo en una convocatoria a nivel nacional, en este caso con la selección júnior. “Todo esto lo llevo con mucha ilusión y muchas ganas. Profesionalmente estoy consiguiendo cosas que como jugadora no logré y a veces no me lo creo cuando lo pienso”, admite.
Antes de ser ‘la fisio de’, Eli ya había entrado en el mundo de la pega. Desde los 11 años jugó a balonmano, hasta que lo tuvo que dejar para convertirse en la fisioterapeuta del Helvetia, hace tres temporadas. “Me cuesta mucho no jugar, pero no podía compaginarlo. Lo dejé con mucha pena, pero puse en una balanza la afición y el trabajo. Cuando me llamaron para ser fisio de Asobal dije ‘es lo que siempre he querido’, llegar alto a nivel profesional”, admite Eli.
ANIMADORA Y 'MADRE'
Su pasado como jugadora le ha dado una especial sensibilidad en los partidos del Helvetia. “Sobre todo cuando estamos defendiendo les suelo animar y chillar mucho. Me meto mucho en el papel. Me acuerdo de que, cuando yo jugaba, aun estando concentrada, me llegaba el murmullo de alguien animando y me daba más fuerza. Así que yo intento hacer lo mismo en los partidos de ellos. Me sale solo, es instintivo”, dice.
Su instinto también le ha llevado a tener una conexión especial con el vestuario. “Cuando alguien está en tratamiento creo que tiene el cerebro más receptivo. Los jugadores también, y se les nota si están preocupados o les pasa algo. Les intento dar consejos, no sé si útiles o no. Yo les transmito mi energía positiva, eso es lo que intento hacer. Ser fisio significa cuidar de los demás, e igual también me sale mi vena de fémina, mi vena maternal”, se ríe Eli, y no es la primera vez que lo hace en la entrevista porque su sonrisa podría ser el hilo conductor de todas sus respuestas.
Cuando cuenta cómo vive su profesión, de esa relación con los jugadores, lo hace con intensidad. Le gusta hablar de ello y se nota. “Los fisios hacemos las cosas de corazón y yo creo que transmito eso. Desde que llevo en Anaita todo el mundo me lo dice. De verdad que yo no era consciente de que transmitía tanto optimismo y buena energía. Quizá a la gente le ayuda que sea tan positiva. ¿Para qué vas a estar amargado en esta vida con los problemas que te plantea ella de por sí?”, afirma.
DARLE LA VUELTA
De tanto que le hayan reconocido su optimismo desde que llegó a Anaitasuna, Eli ya ha encontrado su origen. “Como jugadora solía ser de las que jugaban menos. Pero yo soy muy cabezona y siempre me imaginaba en ABF y, en ese sentido, he sido valiente y lanzada. Cuando me llamaron para ir a Logroño, fui. Al Itxako, aunque sabía la situación económica del club, también fui. Yo iba porque era mi sueño. Pero sí que allí hubo momentos en los que confiaban más en una compañera que estaba lesionada que en mí y eso machaca un poco. Aunque sea un tópico, creo que ese tipo de cosas que me han pasado me han hecho fuerte. He conseguido darles la vuelta y verlas de manera positiva”, y hasta aquí Eli lo explica con una sonrisa, hasta que llega un pero.
Y entonces le cambia la mirada, le brillan los ojos, incluso se reclina un poco hacia atrás como quien cambia su expresión y su postura porque va a decir algo importante. Lo es. Y la sonrisa se le llena más todavía. Le come la cara. Se acuerda de él. “(...) pero también mi aita, mi padre -y deja salir una pequeña risa- era también muy sonriente. Yo no sabía que me estaba transmitiendo ese tipo de valores, pero sí que lo estaba haciendo. Ahora me veo muy parecida a él, ¿sabes?”.
Suelta esa pregunta insulsa porque ella es quien sí lo sabe. Y esa certeza es la que ha hecho de su sonrisa algo infinito.
Fecha de nacimiento: Elizondo, 16-11-1987.
Trayectoria: es la fisioterapeuta del Helvetia y también exjugadora de balonmano. Empezó a jugar en Elizondo, en el BKT, desde los 11 años hasta los 17, cuando se marchó a Torrelavega a estudiar la carrera, donde militó en el conjunto local. Tras finalizar la carrera, regresó al BKT. Después disputó una temporada en el Sporting La Rioja de Logroño y la siguiente, la 2012-13, militó en el Itxako. Un curso después estuvo en el Beti Onak, en el que finalizó su carrera deportiva por problemas para compaginar esto con su llegada al Helvetia como fisioteperapeuta en la 2014-15.