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Balonmano

Gurbindo: "Es una gran alegría estar en Colonia porque he sufrido mucho"

El Nantes, conjunto en el que milita el navarro, disputa este sábado la semifinal de la Liga de Campeones ante el Barcelona

Foto de Eduardo Gurbindo que, lesionado desde mayo, encara el final de su recuperación.
Eduardo Gurbindo, en una imagen de archivo durante el periodo de recuperación de su lesión.
CEDIDA
  • EFE
Actualizada 11/06/2021 a las 17:14

Eduardo Gurbindo vuelve a sonreír. Tras un año y medio apartado de las pistas a causa de una lesión de rodilla, el jugador del Nantes francés vuelve a disfrutar con el balonmano. “Es una gran alegría estar en Colonia, porque a nivel personal he sufrido mucho. He estado dieciocho meses parado y ha sido complicado, pero cada vez me siento más cómodo, aunque todavía me falta para estar al cien por cien”, señala el navarro.

Una inmejorable noticia para el conjunto francés, que cuenta en Gurbindo con uno de sus principales argumentos para tratar de sorprender al todopoderoso Barcelona en la semifinal de la Liga de Campeones que ambos conjuntos disputarán este sábado en Colonia.


-Tras estar un año y medio fuera de las pistas a causa de las lesiones. ¿Qué significa para usted poder disputar esta 'Final Four'?
 Es una gran alegría, porque a nivel personal he sufrido mucho. He estado dieciocho meses parados. Dos operaciones de menisco. Ha sido complicado. A partir del mes de enero he ido poco a poco, jugando cada vez más, cada vez me he ido sintiendo más cómodo, olvidando la lesión, así que a nivel personal muy satisfecho. Orgulloso de haber salido de ese pozo.
Pero también muy satisfecho a nivel colectivo, viendo como el equipo iba para arriba, viendo cómo íbamos ganando a equipos fuertes, cómo éramos capaces de competir con los grandes de Europa. Eso también ha sido una motivación para seguir adelante.


-¿Ha recuperado ya su máximo nivel?
No, me falta. La evolución desde enero hasta ahora ha sido increíble. Semana a semana noto los cambios, pero no sólo yo, también mis compañeros que me dicen que se nota que hago los movimientos más naturales, que se me ve mucho más suelto, pero sé que no estoy al cien por cien.
He estado dieciocho meses parados y eso no se puede recuperar en tres o cuatro, esto es un proceso largo. Me encuentro en un momento muy bueno, pero sé que todavía me queda. Hay que ser honesto, ser justo y sé que todavía tengo que seguir trabajando mucho.


-¿Temió en algún momento no poder volver a jugar nunca más?
Muchas veces, se me ha pasado por la cabeza muchas veces y muchísimos días, porque en un año y medio da tiempo de pensar mucho.
Los primeros meses no tanto, porque aceptas la lesión. Te has roto, te tienes que operar, vas a tener un tiempo de recuperación. Eso digamos que lo asumí, porque sé que es algo que le puede pasar a un deportista, pero cuando ves que sigue habiendo problemas, que no puedes, que te tienes que volver a operar, que te duele, que se te sigue hinchando, te metes en una espiral muy mala y sí me he planteado de todo, desde que no podría volver a jugar a preguntarme qué iba a hacer con mi vida. Se te pasan muchísimas cosas por la cabeza.
Por eso saber que iba a ser padre fue una liberación para mí. La cabeza me hizo un clic, dejas de pensar veinticuatro horas en la lesión y empiezas a pensar en que tienes que comprar la cuna, la silla del coche, los muebles. Fue como una terapia. Dejé de pensar tanto en la rodilla y me centré en algo muy positivo para nosotros.


-Tras cinco temporadas en el Nantes, la próxima campaña jugará en el Vardar macedonio. ¿Qué le ha llevado a dar ese paso?
Si soy sincero, mi idea era quedarme en Nantes, porque estaba muy bien aquí. Tuve una conversación con el club y me ofrecieron un año más uno y eso es realmente un año.
Fue un tema de confianza. Me dijeron vamos a ver cómo va la rodilla y yo les fui sincero, les dije que me quería quedar, pero no a cualquier precio. Les dije que tenía una oferta del Vardar por tres años y que mínimo iba a aceptar dos. Fue así, pero sin rencor ni nada, he pasado cinco maravillosos en Nantes, pero cuando no se llega a un acuerdo, no se llega. Esto es la vida del deportista y a veces hay que cambiar.
Era también una cuestión de mirar por el futuro, la posibilidad de un contrato más largo, la posibilidad también de estar con la familia de mi mujer. Era todo el 'pack'. Una buena oferta, un buen proyecto y a eso se añadió lo de poder disfrutar un poco con su familia.

-Pero antes los Juegos Olímpicos de Tokio. ¿Qué supone para usted estar en la lista de preseleccionados?
Es algo ilusionante. La primera llamada que recibí de Jordi -Ribera- para ir con la selección en marzo me dio mucha fuerza, porque cuando volví a jugar no las tenía todas conmigo, me veía un poco limitado, pero esa llamada me dio confianza para pensar que igual no estaba tan mal como pensaba.
Luego llegó una nueva convocatoria en abril y ahora la lista provisional para los Juegos. Está claro que como a todos los jugadores mes gustaría estar en Tokio, pero sé que va a ser difícil porque hay mucha competencia y la lista es muy reducida, sólo pueden ir catorce jugadores, pero vamos a trabajar para ello.


-En ese sentido, ¿cree que su polivalencia, su capacidad para jugar en distintas posiciones puede suponer una ventaja?
Me gusta hacer de todo. Me gusta defender, me gusta atacar, me gusta jugar en el lateral, si puedo también de central o si puedo echar una mano en el extremo. Cuántas más cosas puedas hacer, mejor, más posibilidades, pero hay mucha competencia.
Viendo además lo que ocurrió en el Europeo, donde ganaron, y en el Mundial, en el que fueron bronce, jugando con Alex -Dujshebaev- y Jorge -Maqueda-, siendo justo y honesto creo que ellos están por delante de mí, pero voy a ir a pelear a muerte esas semanas de preparación y luego será Jordi quien tendrá que decidir quién va y quién no.

-Tras los Juegos varios jugadores pondrán fin a su ciclo con la selección. ¿Usted también se plantea dar un paso al lado?
No, no me lo he planteado. Quiero pensar que todavía me quedan tres o cuatro años de buen balonmano y si me llaman de la selección estaré encantado de ir.

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