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Baloncesto

Javi Lacunza y Álex Calvo, una dupla inseparable

Los jugadores navarros Javi Lacunza y Álex Calvo arrancan una nueva aventura. Dejan Egüés y se mudan al LBC Cocinas.com de Logroño, un equipo de Liga EBA que ha entendido que son uña y carne

Ampliar Javi Lacunza, de negro, en una acción con Álex Calvo durante un entrenamiento en Ripagaina.
Javi Lacunza, de negro, en una acción con Álex Calvo durante un entrenamiento en RipagainaEduardo Buxens
Publicado el 07/08/2022 a las 06:00
Javi y Álex, Álex y Javi. El Club San Ignacio de Baloncesto unió hace catorce años a estos dos amantes del basket y tras pasar por el Atlantic University de Florida, el Agustinos Leclerc de León, el Distrito Olímpico de Madrid, el Griffith Swords Thunder de Irlanda, el Basket Navarra y el Valle de Egüés, se han convertido en uña y carne. En un mes arrancarán una nueva aventura, un año más en Liga EBA, pero esta vez en Logroño.
Cierran su etapa en el Valle de Egüés, equipo que descendió a final de temporada, y ponen rumbo juntos, como siempre, a un nuevo equipo, el LBC Cocinas.com de Logroño.
Se conocieron en 2009, Álex Calvo estaba en categoría juvenil y Javi Lacunza en cadete, pero este último ya apuntaba maneras. “Era un espárrago”, dice Calvo. “Calla, calla, si hasta llevaba un corsé por prescripción médica”, añade entre risas Lacunza.
Desde ese día han compartido de todo. Se separaron cuando Lacunza viajó a Florida a jugar a baloncesto y cuando aterrizó para competir en León durante un año, pero era una época en la que Calvo también se había marchado a Dublín. Ambos regresaron con la llamada de Basket Navarra. “Me dijeron que estaban hablando también con Álex y le llamé para decirle que teníamos que ir sí o sí. Ahí volvimos a jugar otra vez juntos y desde entonces nunca nos hemos separado”, cuenta Lacunza.
En la pista siempre se encuentran. “Nos entendemos bien. Tenemos esa química que dentro del campo es esencial. Siempre usamos nuestras fortalezas para encontrarnos”, asegura Álex. “Él es un tío más anotador, le cuesta pasar el balón, pero como yo lo sé pues es un espacio que yo intento cubrir porque él tiene que meter las canastas”, añade riendo.
Lacunza, con sus 2,03 metros de altura, es un jugador “fácil de encontrar en esta categoría, es muy grande”, continúa Calvo.
Aunque, como ambos recalcan, la complicidad llegó muy rápido. Las miradas han sido su punto fuerte desde el principio, además de la química fuera del campo. “Somos capaces de hablar cualquier cosa, los dos asumimos el rol que nos toca en el equipo y siempre intentamos que nuestros compañeros se aprovechen de esta química”, dice.
 “Álex y yo realmente somos muy distintos, pero esa personalidad es la que nos hace encajar tan bien. El deporte es lo que tiene, que es capaz de unir a gente distinta. Nos ha hecho crear una relación de muchos años”, expresa Lacunza. 
“Estar en equipo nos encanta, tenemos muy buena relación, pero lo que más nos gusta es jugar en contra”, cuenta Calvo. “Somos capaces de pegarnos, pero eso lo valoro muy positivamente, el hecho de saber que nos podemos rozar y después no va a pasar nada. Lo hacemos para mejorar, competir, para que el otro crezca y para el equipo”, añade. “Tener esa confianza da un salto de calidad, te sientes a gusto”, apunta Lacunza. “Esto te permite vivir el baloncesto como algo de verdad, liberas tensiones”, finaliza Calvo.
Aunque, esa confianza les ha traído algún susto. Ambos tienen una foto donde Lacunza sale con la nariz rota y Calvo con el pómulo partido. “Nos sacamos un selfie en el hospital”, cuenta Lacunza.
La “catástrofe” ocurrió este año. El Valle de Egüés había tenido que aplazar varios partidos por Covid y en enero se enfrentaban a muchas jornadas. Calvo había vuelto hace poco de su lesión de tendón de Aquiles y ambos eran esenciales para que el equipo recuperara el ritmo.
Sin embargo, una de sus habituales peleas acabó en tragedia. “Durante un uno contra uno, un ejercicio que solemos hacer, nos chocamos con la mala suerte de que Javi se partió la nariz y yo el pómulo. Él estuvo varios partidos sin jugar y yo con puntos de papel”, dice Calvo. “No se me va a olvidar el momento en el que nos sacamos la foto en urgencias, parecía que nos habíamos peleado. Muchas veces acabamos enfadados. Me acuerdo que una vez acabamos un entrenamiento, fuimos al vestuario, Álex animó a todos, menos a mi. Me señaló, me gritó delante de todos y yo me empecé a reír, no podía parar. Me encanta picarle, sé que cuando meto canasta y empujo el balón un poco para fuera Álex, se cruza. Si no le pitas una falta también se enfada. Es muy divertido, sube mucho el nivel en el entrenamiento”, confiesa Lacunza.
“ÁLEX ES UN LÍDER” y “JAVI DIFERENCIAL”
Los años también les han enseñado a valorar. No todo ha sido fácil, Calvo tuvo que hacer frente el verano pasado a su rotura del tendón de Aquiles, un mal trago para cualquier jugador. Lacunza estuvo ahí, pero nunca dudó que su gran amigo iba a volver. “Fue horrible. Me acuerdo que estaba siendo una temporada muy buena, si ganábamos quedábamos segundos. Esto realmente no significaba nada, pero para nosotros como equipo era muy chulo porque en un año normal, había covid, habríamos jugado los playoffs. Íbamos ganando, pero al irse Álex nos quedamos destrozados. Fue una sensación rara, yo no tenía ninguna duda de que se iba a recuperar, pero ese final fue muy agridulce”, cuenta Lacunza.
“Para mí, Álex dentro del campo es intenso, no para quieto, desde el minuto uno hasta el final. Organiza a todo el equipo y juega para nosotros, cuando él está bien se nota, todos lo estamos. Fuera del campo es un líder, genera mucha confianza, aunque es un poco cabezón, hay que hablar con él”, añade.
Calvo es el que dirige el balón y Lacunza el que suele mandar debajo del aro. Su trabajo es diferente, pero para el otro importante. “Javi es diferencial dentro del campo, sabe hacer muchas cosas para su estatura. Físicamente ha dado un salto muy grande, le he convertido en un espartano, pero además siempre tiene una actitud muy positiva. No tiene el don de la palabra, pero siempre está cerca de todo el mundo, todos le quieren, y eso es un talante. Fuera de la pista es un chaval sensible, suele templar los ánimos, aunque un poco picón ya es”, expresa Calvo.
LOGROÑO, UN RETO DEPORTIVO
La próxima campaña ambos volverán a jugar juntos. Lo harán en el LBC Cocinas.com, equipo de Logroño que se medirá al Megacalzado Ardoi. Pamplona tendrá que esperar hasta el 18 de diciembre para volver a ver jugar a Álex Calvo y Javi Lacunza. Será en Zizur y ante varios amigos. “Logroño es un reto deportivo que se ha interesado por los dos, una cosa sin la otra no hubiera sido posible. Es la realidad, ninguno de los dos en solitario hubiéramos aceptado irnos allí. Ahora mismo, en el punto que nosotros estamos, con nuestra edad y con el tiempo que llevamos jugando, pues nos apetece afrontarlo”, expresa Calvo. “También es el competir, ellos tienen muy claro que quieren subir y tener desde el día uno un objetivo, ir a por todas, es importante. Esa ambición a mí me motiva”, añade Lacunza.
La situación que ambos vivieron con el descenso fue dura. “Nos dio mucha pena, pero sí que es verdad que ahora mismo en Navarra no encontramos un proyecto que sepa encajar nuestras perspectivas ni nuestras circunstancias personales. Tenemos nuestros trabajos y nuestras historias y aquí no hay nada que una a los que consideramos nuestros amigos y jugadores navarros. No está ese proyecto ni esa ambición y yo creo que Logroño sí nos ofrece ese proyecto. Ellos se han esforzado en que nosotros vayamos y han contado con los dos, algo que para nosotros era prioritario. Para los dos también supone un esfuerzo, tenemos que desplazarnos cada día hasta allí y compartir todo, pero estamos entusiasmados sabiendo que vamos a jugar juntos”, dice Calvo.
El equipo arrancará la pretemporada el día 1 de septiembre y comenzará a jugar el ocho de octubre. Lo hará ante el C.B. Santirtzi Sk, mientras que el Megacalzado Ardoi viajará a casa del Tabirako Baque, en Durango. “Los compañeros nos han transmitido muchas ganas. La plantilla fue la que le dijo al cuerpo técnico que nos llamara. Ellos nos conocen, hemos jugado muchas veces y creo que saben un poco cómo somos, de alguna manera les encajaba que fuéramos. Hay gente nueva que se incorpora al equipo y que iremos conociendo”, explica Calvo. “Estamos a la expectativa, en Egüés teníamos un equipazo, estábamos súper contentos con la gente, era como una familia, y nos da mucha pena porque habíamos creado una piña de la que solo podemos decir cosas buenas”, añade Lacunza. “Yo sé que vamos a vivir momentos muy duros, no por nada, pero entramos a un sitio nuevo después de años en Egüés”, explica Calvo.
Entrar en las filas de un equipo nuevo siempre produce cierta tensión. Este verano ambos la han tenido, así que han aprovechado para recuperar viejas costumbres. “Hace dos años íbamos siempre a Guerendiáin a jugar unos contra uno, nos pegamos todo el verano entero allí. Era una manera buenísima de entrenar. El año pasado no pudimos hacerlo por la lesión de Álex, pero vi que surgió Queiron Basketball Lab, creado por Javi y Miguel, preparadores del Basket Navarra, y empecé. Me quería meter en la parte física con ellos, estuve probando dos meses y le animé a Álex. No es crossfit, está muy centrado en los movimientos del baloncesto, ahora vamos juntos. También entrenamos con otros compañeros como Pope Urtasun, Pablo Yárnoz o Fercho”, cuenta Lacunza.
Hay un grupo muy chulo, pero lo que más nos gusta es entrenar entre nosotros. Ahora ya tenemos en mente el ascenso, es un objetivo que tenemos ahí, sé que no va a ser fácil, pero es lo que nos motiva”, confiesa. “Además, yo tengo ganas de ver qué impacto tenemos los dos en Logroño. Trasladar esta química, la capacidad de crear vestuario, ver qué podemos aportar. Ojalá podamos luchar por la LEB Plata, aunque creo que el ascenso es el más complicado que hay. Es un reto bonito para ambos, pelearemos juntos”, cuenta Álex Calvo.

Nombre: Álex Calvo.
Fecha de nacimiento: 30 años (Noáin, septiembre de 1991).
Trayectoria: Coíncidió en el San Ignacio con Lacunza, después jugó dos años en LEB Oro con el Basket Navarra, se marchó a Ardoi para jugar en EBA, volvió a Basket Navarra en dos ocasiones, Oro y Plata, y después aterrizó en Egüés (2018).

Nombre: Javier Lacunza.
Fecha de nacimiento: 27 años (Pamplona, agosto de 1994).
Trayectoria: Comenzó en el CB San Ignacio, después se marchó a EEUU y a la vuelta compitió en León un temporada. El siguiente equipo navarro donde jugó fue el Basket Navarra en LEB Plata y después el Valle de Egüés (2018-2022).

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