Pista cubierta

Íñigo Pérez: "Me enteré de que iba al Mundial cuando me estaba comiendo un cachopo"

El velocista villavés ha defendido a su país de nacimiento en Nanjing tras un mensaje de última hora que le brindó la oportunidad de su vida

Íñigo Pérez (HIru Herri), en la pista del colegio villavés Lorenzo Goicoa, donde empezó a correr de niño /
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Íñigo Pérez (HIru Herri), en la pista del colegio villavés Lorenzo Goicoa, donde empezó a correr de niño /
Íñigo Pérez (HIru Herri), en la pista del colegio villavés Lorenzo Goicoa, donde empezó a correr de niño /

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María Vallejo

Publicado el 29/03/2025 a las 05:00

La cita con Íñigo Pérez Urretavizcaya es en la pista de brea del colegio Lorenzo Goicoa de Villava, donde comenzó a disfrutar de las extraescolares de atletismo, muy cerquita de su casa. Aquel niño no podía imaginar que a los 33 años iba a vivir su primer Mundial. Y puede que no sea el último. Su origen hondureño le está permitiendo vivir experiencias inolvidables.

Unos días antes del Mundial de Nanjing conocía que estaba convocado por Honduras. ¿Se esperaba algo, estaba preparado?

Había entrenado toda la temporada de pista cubierta pensando en ello. Había hablado ya con ellos (la Federación Hondureña) y necesitaba pruebas de Global Calendar para puntuar. Corrí el 200 de Salamanca para conseguir puntos, porque los países que no tienen ningún atleta que hace mínima pueden llevar a un invitado, el mejor colocado en el Global Calendar en cinco pruebas. Había un chaval con buenas marcas en 60 y, como después del Campeonato de España no me dijeron nada, seguí entrenando. Fui al mitin de Madrid y después de fui una semana de vacaciones a Asturias.

Menos mal que no se fue a China.

No, queríamos desconectar una semana y fuimos con la furgo a Asturias porque era el único sitio donde daban bueno. Estando allí, comiendo un cachopo -risas-, me llegó un whatsapp: “Te inscribimos en el Mundial, felicidades”. Me quedé planchado y no dije nada, sólo lo comenté con un par de amigos. No quería decir nada hasta que no lo tuviera claro. Estuve mandando varios correos a World Athletics y la organización del Mundial. Tengo dos pasaportes pero siempre viajo con el español por comodidad y por los visados. Había datos que no coincidían...

¿Mucho estrés?

Sí, claro, además están las diferencias horarias. Hay 7 horas más con China y 7 horas menos con Honduras -risas-. Fue un poco estresante. Hasta una semana antes no tenía los billetes de avión. Mi cuadrilla se enteró tres días antes de irme. Cuando llegué allí, como iba solo y no había nadie de la federación, tuve que hacer las gestiones. Pero cuando ya tuve el dorsal, dije: “¡Que voy a correr de verdad!”

¿Y qué sensación tuvo cuando pisó la pista y empezó a ver al resto de atletas?

Yo volé de Madrid a Pekín y después de Pekín a Nanjing. En el segundo vuelo, ya eran casi todo atletas: alemanes, suecos, portugueses... y yo. Nos metieron los voluntarios en el autobús y al hotel, donde me dieron la tarjeta y me dio tranquilidad ver mi nombre. El miércoles por la tarde me fui a soltar un poco las piernas porque estaba molido del viaje. Salías del hotel y habían pintado en el suelo una línea amarilla y otra azul que te llevaba hasta el estadio, así que no tenía que hablar con nadie -sonríe-. Me encontré con Abdel Larrinaga, que ha entrenado alguna vez en Larrabide, y eso me dio tranquilidad. Me volví después con Fátima (Diame) y Pedroso (Iván). A partir del día siguiente empecé a hacer vida con los españoles. Quedé con Manu (Guijarro) para hacer el calentamiento juntos, porque corría a la vez que yo.

Se le vio con la selección española animando a Josué Canales, que además es hispano-hondureño.

Coincidí con Josué en 2014. Adrián (Servent, entrenador de Hiru Herri) estudió en Girona y me dijo que había un chico allí de Honduras. Fui a correr a Barcelona y estuve con él. Hemos mantenido contacto por el tema de los papeles, porque el justo estaba haciendo al revés que yo. Es un chaval con mucho futuro y en Honduras no tenían recursos para mantenerlo. Él me decía: “¿Estás seguro de que quieres competir con Honduras?” Y yo le respondía que no me jugaba lo mismo que él. El atletismo nunca ha sido mi modo de vida. En la final de Josué, estaba más nervioso antes que durante la carrera, porque en cuanto llegó a la contrarrecta ya vi que iba a ser medalla.

En cuanto a su participación, tenía claro que no iba a superar la ronda por las marcas de todos.

Sabía que no iba a hacer un marcón, estaba en forma pero había estado entrenando para el 200 y me costaba acabar. Iba con miedo de reventar. Esperaba hacerlo mejor, un 48.50. Pero con 23.7 en la primera vuelta no se puede. Le dije a Félix (Navarro, entrenador), que hasta que no había llegado a la habitación por la noche, solo y tranquilo, no había pensado en la carrera. Disfruté tanto corriendo que al terminar me daba igual. Mi miedo era quedar el último, qué vergüenza, pero gané a uno y me quedé tranquilo -ríe-.

Tiene 33 años...

¡Era el más viejo de los de 400!

¿Y se imaginaba con esta edad ir por fin a un Mundial?

Después de vivir el Mundial de relevos en Bahamas y la Copa de Europa de selecciones con España, daba cubierto mi cupo de experiencias potentes. Esto ha sido otro rollo, entraba a la pista y estaba con una sonrisa de oreja a oreja. Algún día fui solo a la pista a ponerme en la grada a ver.

¿Qué es lo que más le ha gustado ver como espectador?

Las carreras de mediofondo, había mucha tensión, golpes, no lo había vivido. Vi de todo y disfruté de todo, también el triple, las vallas, los 60... Como participé en la primera prueba, estuve todos los días sentado en la grada -sonríe-.

El año pasado estuvo en el Centroamericano con un gran resultado.

Sí, gané y les dije a los de Honduras que por fin hacia una buena carrera con ellos. Me quité la espinita y corrí en 47.40.

Y ahora, vuelta a la rutina tras la experiencia.

A la rutina intensa. Estoy buscando algún trabajo de profesor por las mañanas y por las tardes estoy con la escuela de Hiru Herri y echando una mano en la federación.

Una mano... Es el vicepresidente.

Sí, entró la junta y me dijeron si podía ponerme en ese papel. Soy el contacto entre los atletas y la fede y ayudo en lo que hace falta. Es una labor gratificante porque es algo que me gusta y ves otra parte, todo lo que hay que gestionar, hacer coincidir los puntos de vista. Otro mundo.

¿Y cómo se plantea la temporada al aire libre?

Larga. En tres semanas, empezamos con las ligas y si todo va bien espero competir hasta agosto, y si va muy bien, hasta septiembre (Mundial de Tokio). Ojalá pueda repetir esta experiencia y coincidir con Asier (Martínez) en un campeonato, incluso con Sergio (Fernández), que me dicen que está entrenando muy bien, o con Manu (Quijera), que ha pasado de 80 y enseguida se planta en la mínima. Sería increíble competir con todos ellos después de tantos años viéndoles por la tele. Sería brutal.

DNI
Nombre
Íñigo Pérez Urretavizcaya
Fecha de nacimiento El Negrito, Honduras, 21-1-1992
Trayectoria campeón de Copa del Rey con el Barcelona, cuatro veces internacional con Honduras, la última en Nanjing

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