Llamaba papá a quien no lo era y decidió contarlo

La primera novela de Mila Martínez Jaurrieta recoge la historia de una familia resquebrajada a raíz de un asesinato. La historia de su familia

Mila Martínez Jaurrieta posa con su libro junto a una estatua de la plaza Ezkaba, en la Txantrea.
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Mila Martínez Jaurrieta posa con su libro junto a una estatua de la plaza Ezkaba, en la Txantrea.
Mila Martínez Jaurrieta posa con su libro junto a una estatua de la plaza Ezkaba, en la Txantrea.

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Javier Estévez

Publicado el 23/10/2023 a las 05:00

Durante sus primeros 13 años de vida, Mila Martínez Jaurrieta (Pamplona, 1960) llamaba papá a un hombre que no era su padre. Tal día como ayer en 1955, los guardias civiles Quintín Apesteguía Puy y Baltasar Martínez Ochoa fueron asesinados en la calle Abejeras de Pamplona por un hombre que inmediatamente después se suicidó. Elisa Jaurrieta Ruiz, mujer de Baltasar, quedó viuda con una hija y otra hijastra a su cargo. Ante esta situación, Elías Martínez Ochoa, hermano del fallecido, se instaló para ayudar a Elisa en la misma casa que la viuda había recibido tras la muerte de su marido. Cuñados y convivientes, Elías y Elisa tuvieron que casarse para poder vivir bajo el mismo techo, y fruto de su matrimonio surgió Mila Martínez Jaurrieta. Dos meses después, Elías falleció de cáncer, Elisa enviudó de nuevo y la referencia paterna de Mila quedó desvirtuada: nadie le informó de que donde decía Baltasar debía decir Elías.

“Siempre he tenido la espinita clavada de que no me contasen la verdad, de que la foto de aquel hombre que yo pensaba que era mi padre no correspondiese a él”, lamenta Jaurrieta, vecina de la Txantrea desde siempre. Fue habitual durante la guerra, posguerra y dictadura que las penurias quedasen archivadas en lo más profundo del cajón. Y este caso no fue una excepción. Jaurrieta no supo hasta alcanzada la adolescencia que el nombre de su padre no era Baltasar, sino Elías; que a quien ella llamaba papá no era su padre, sino su tío. “Cuando me enteré, me quedé resentida por el nulo protagonismo que mi padre había tenido en mi vida. Ni siquiera sabía que había existido”.

Cincuenta años han pasado desde que Jaurrieta descubrió la identidad de su padre hasta que se ha decidido a relatar la historia de su familia. “Para escribir un libro hace falta tiempo y ánimo. He sido profesora de Filosofía en un instituto, trabajo que no deja tiempo libre para casi nada. Por otro lado, no quería añadir dolor a un dolor que ya había existido en mi familia, sobre todo en mi madre y mi tía”, explica. “He esperado a que fallecieran para escribir la historia, aunque creo que les hubiese gustado”.

En un esfuerzo casi periodístico para “poner en valor la fuerza de mujeres como mi madre y homenajear a toda mi familia”, Jaurrieta indagó en archivos y entrevistó a familiares y conocidos de Ziordia y Villafranca, sus pueblos paterno y materno. El resultado se lee en Ay ene! Ziordia, Villafranca y Txantrea en el corazón. “Todos los hechos que acontecen en la novela son absolutamente reales. Lo único que yo ficciono son las circunstancias y los diálogos”, señala la autora.

Con la historia de su familia se estrena Jaurrieta en el sector literario, aunque su propósito cuando se puso delante del papel por primera vez no pasaba por ahí: “No tenía ninguna intención de editar el libro. Quería escribir la historia exclusivamente para mi familia, para que nuestros descendientes conocieran qué había ocurrido”. Y es que, a pesar de que aquel asesinato en 1955 marcó el destino de sus allegados para siempre, Jaurrieta asegura orgullosa que “he tenido mucha suerte con mi familia”.

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