La historia de superación de Sylvester Stallone revive 50 años después en 'I play Rocky'
La película profundiza en el dilema del actor cuando le ofrecen millones de dólares por vender su guion y retirarse del proyecto en lugar de protagonizarlo


Publicado el 05/11/2026 a las 17:54
Ni su falta de experiencia en el boxeo ni la jugosa cantidad que le ofrecieron para ceder el papel frenaron a un joven Sylvester Stallone de su empeño por protagonizar 'Rocky', la historia que él mismo había escrito. Cincuenta años después de desafiar a Hollywood con aquella locura, su lucha revive en 'I Play Rocky', un homenaje a la perseverancia.
La película biográfica retrata las batallas tras bambalinas que enfrentó Stallone por los recelos del estudio, y cómo el actor llegó a vender a su perro y vivir en la indigencia hasta lograr que el filme ganara tres Oscar, reflejando la peripecia del 'underdog': el contendiente con todo en contra al que la sociedad relega de antemano, pero que termina desafiando los pronósticos.
Para Anthony Ippolito, asumir el reto de encarnar a la mismísima leyenda de 'Rocky' en la gran pantalla supuso un esfuerzo físico titánico para recrear los retos que asumió Stallone en el rodaje de su película, como el de correr con unas zapatillas que carecían de amortiguación, pero que replicaban el calzado original que usó Stallone en sus entrenamientos.
"La preparación física tomó mucho tiempo y, afortunadamente, me preparó para lo exigente que era el calzado, porque corríamos con unas Converse de los años 70, que no eran precisamente las zapatillas ideales para correr para lo que estábamos haciendo, pero eso era lo que él usaba", indicó Ippolito en una entrevista con EFE.
El intérprete se sometió a una intensa transformación que incluyó "un cambio de estilo de vida, dieta y entrenamiento" y un trabajo milimétrico para calcar la voz, los gestos y la musculatura característica tanto de Stallone como de Rocky Balboa, agrega.
EL MITO DE STALLONE
A la sombra del mito de Stallone, forjado durante décadas a través de entrenamientos extremos o de su mítica carrera ascendiendo los escalones del Museo de Arte de Filadelfia (EE.UU.), Ippolito buscó trascender su leyenda cinematográfica para reflejar la vulnerabilidad humana del personaje.
"Hay algo muy universal en su historia de superación. Creo que es algo con lo que todos pueden identificarse de una forma u otra. 'Rocky' es una historia de un 'underdog' y, en 'I Play Rocky', el propio Stallone es un 'underdog'. Hay tantas cosas con las que tiene que lidiar en el camino que se lo hacen casi imposible, pero aun así, logra perseverar. Y espero que inspire a algunas personas", indica.
Esa búsqueda por capturar la esencia del esfuerzo humano se trasladó también al plano técnico, con una puesta en escena que recreó los escenarios por donde Stallone se movió en sus primeros años de penuria.
"No hay imágenes de archivo ni tomamos tomas antiguas de Rocky", dice a EFE el director de la película, Peter Farrelly, al tiempo que destacó el rigor de una producción que se trasladó a los escenarios originales de hace 50 años, como los rincones de Nueva York donde el joven Stallone ideó su mito o su modesto apartamento de entonces.
Y es que su intención nunca fue rehacer 'Rocky', sino exponer su intrahistoria desde su creación. "Había que mostrar algunas tomas de 'Rocky' y, a veces, lo mostramos desde un ángulo diferente para que fuera más fácil para nosotros", añade.
Pero ni Stallone ni Rocky Balboa serían lo que son en la actualidad sin Sasha Czack, la mujer con la que compartió el éxito y que escribió cada una de las palabras del guion original mientras apoyaba incondicionalmente su carrera.
Czack, a la que conoció cuando ambos trabajaban en un cine y no tenían nada, "fue la primera lectora y seguidora de Rocky. No creo que se viera a sí misma en la sombra, era un sueño que compartían. Ella creyó en él antes que el resto del mundo", afirma a EFE la actriz AnnaSophia Robb.
UN RECHAZO MILLONARIO QUE DIO VIDA A UN CLÁSICO
Más allá de, 'I Play Rocky', el relato profundiza en el dilema de Stallone cuando le ofrecen millones de dólares por vender su guion y retirarse del proyecto en lugar de protagonizarlo, una jugada con la que arriesgó todo por una historia que terminaría conquistando tres premios Óscar (película, dirección y montaje) en 1977.
"Sé que Stallone nunca habría sido feliz si hubiera tomado ese dinero, pero también sé que tal vez una de cada millón de personas tampoco lo hubiese hecho", dice Farrell.
Tanto Stallone como Czack "no tenían nada que perder y todo por ganar", sentencia por su parte Robb.