Homenaje
La música de Sarasate vuelve a sonar en Pamplona
El cementerio de San José ha acogido este domingo el acto de homenaje al músico


Publicado el 20/09/2026 a las 18:23
Más de un siglo después de la muerte del violinista Pablo Sarasate y Navascués (Pamplona, 10 de marzo de 1844- Biarritz, 20 de septiembre de 1908), Pamplona ha conmemorado este domingo el 118 aniversario de la muerte de uno de los Hijos Predilectos de la ciudad en el cementerio de San José, donde el artista está enterrado.
Los cipreses, cruces y tumbas rodean el mausoleo de Pablo Sarasate, fácil de identificar por el violín esculpido en uno de sus laterales. En torno a él, los músicos han ensayado sus piezas antes de que comenzase el acto. Mientras, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, y miembros de la Corporación municipal observaban la escena. Poco a poco, familiares y ciudadanos se han sumado a la conmemoración del 118 aniversario del fallecimiento del violinista pamplonés.
El cuarteto de cuerda de la Orquesta Sinfónica de Navarra, formado por Nikola Takov e Inés de Madrazo, al violín, Carolina Úriz, a la viola, y Carlos Frutuoso, al violonchelo, ha abierto el homenaje con Reverie Op. 4.
Al terminar la música, Asiron ha tomado la palabra. El alcalde ha recordado que homenajes como este son una de las mejores maneras de comprender el legado de un artista que forma parte de la historia de Pamplona y que alcanzó reconocimiento internacional. Sarasate actuó ante algunas de las figuras más importantes de su época y llevó su música a los mejores salones de Europa, llegando a actuar ante el zar de Rusia, pero mantuvo siempre el vínculo con su ciudad natal. “Pamplona siempre estará con Sarasate y Sarasate siempre estará con Pamplona”, concluyó el alcalde. Entre sus obras, Asiron ha señalado El Zapateado como una de sus favoritas y ha reivindicado la presencia de su música en la vida cotidiana. “Creo que muchos hemos tarareado sus obras sin saber que son suyas”, ha afirmado.
El silencio ha vuelto entonces al cementerio y el cuarteto ha interpretado Nocturno Op. 9 n.º 2, una pieza original de Chopin reinterpretada por Sarasate. Mientras, Asiron ha colocado al pie de la tumba una corona de flores blancas. Después, ha posado junto a su equipo ante el mausoleo.
El homenaje ha terminado con Romanza Andaluza, una de las obras que muestra la capacidad de Sarasate para combinar el virtuosismo del violín con melodías de inspiración popular.
Tras el acto, Asiron ha destacado el trabajo que el Ayuntamiento realiza para mantener viva la memoria del músico. Ha recordado que durante la anterior legislatura se restauró su tumba y que el Conservatorio de Música de Pamplona lleva su nombre. También ha señalado que el Paseo de Sarasate se encuentra en proceso de restauración y que el proyecto va a incorporar una estatua de bronce dedicada al violinista. “Era un tanto extraño que este paseo con su nombre no tuviese una estatua en su memoria”, ha explicado.
Para Carolina Úriz Malón, integrante del cuarteto que ha interpretado las obras, tocar a Sarasate ha tenido un significado especial. La violista, de 32 años y natural de Barañáin, ha considerado necesario reivindicar la obra del compositor pamplonés y acercarla a nuevos públicos. “Es especial tocar su obra, hay que reivindicarlo”, ha señalado.
Úriz ha destacado especialmente la dificultad de sus composiciones y la manera en la que Sarasate combinó una enorme exigencia técnica con musicalidad y tradición. A su juicio, su repertorio necesita ser escuchado e interpretado más, aunque nunca ha llegado a caer en el olvido.