Fotografía

Así era la Navarra que vieron dos hermanos ingleses en 1913

Hallan fotografías de dos hermanos, Charles y Henry Thomas, que recorrieron el Camino de Santiago

Charles Thomas es el segundo por la izquierda, con gafas y bigote. Los demás no han podido ser identificados.

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Charles Thomas es el segundo por la izquierda, con gafas y bigote. Los demás no han podido ser identificados.Henry Thomas

Jesús Rubio

Publicado el 13/09/2026 a las 05:00

Aquel lote de imágenes antiguas, con placas de cristal y sobre todo negativos de celuloide, regaló a José Lucas Segarra una de las mejores alegrías desde que comenzó a aficionarse a la fotografía, allá por los años 90. Lo había comprado en el Reino Unido, después de encontrarlo en Internet, sabiendo que contenía viejas imágenes de España, pero se encontró algo mejor: material inédito de 1913, fotografías y diarios manuscritos “conservados milagrosamente” que habían creado dos hermanos ingleses, los Thomas. Y no había solo imágenes familiares o recuerdos de viajes aislados, sino una “documentación metódica, detallada y de extraordinaria calidad técnica” del recorrido del Camino de Santiago, el que hicieron aquel año y dos posteriores. Entre aquellas joyas, como no podía ser menos, una parte hablaba de cómo era la Navarra de aquella época. Se trata, indica el comprador de este legado, de “un testimonio único” que refleja “la vida rural, los pueblos de Navarra, La Rioja y Burgos, hasta Santiago, los monumentos y los rostros de los habitantes del Camino en la España de 1913, 1919 y 1920, décadas antes de la llegada del turismo masivo”.

Esas imágenes “capturan la llegada por Roncesvalles, el entorno de Zubiri, la Pamplona amurallada de principios del siglo XX, Puente la Reina y la entrada a Viana. Se aprecian monumentos, caminos de tierra sin asfaltar, escenas de la vida cotidiana navarra, la vestimenta tradicional de los vecinos de la época y una paz rural que ya ha desaparecido”, expresa el castellonense Lucas Segarra, que está recuperando y restaurando todo ese material de los hermanos Thomas, digitalizándolo y contrastando las imágenes con diarios de la época y la topografía del Camino.

Su objetivo es editar un libro que recoja cómo reflejaron los dos británicos la Ruta Jacobea de 1913, una edición de coleccionista, limitada y de alta calidad, que recopile entre 125 y 135 imágenes y la transcripción íntegra de los diarios de viaje, para la que ha lanzado una campaña de crowfunding en la plataforma Verkami. “Al comprobar la calidad y el valor histórico del conjunto, supe que no podía quedar guardado en un cajón y que debía convertirse en un libro de colección”, indica el comprador de la fotografías.

Testimonios escritos

Además de las imágenes, Lucas destaca también lo que escribieron en sus diarios aquellos dos hermanos sobre Navarra. “Sus anotaciones manuscritas aportan una frescura increíble. Describen el esfuerzo físico de cruzar los Pirineos, la amabilidad de los habitantes locales, las fondas donde se hospedaban, los paisajes de la zona y pequeñas anécdotas de su día a día a su paso por los pueblos navarros. Es un retrato directo y sin filtros de cómo era la experiencia de recorrer Navarra hace 113 años”, explica el impulsor de la recuperación de estos testimonios. “Su mirada combina el rigor del investigador científico, la sensibilidad del historiador del arte y el choque cultural de dos caballeros eduardianos de clase acomodada que observan la España rural de 1913”, señala.

Valgan algunos ejemplos. A los carboneros de Roncesvalles les describieron como “unos chicos muy alegres” (jolly boys)” y con ellos compartieron su primera lección para beber en bota “a la española”. También se interesaron por su oficio.

En Viana se encontraron con un cabrero, que los guía hasta su posada. El autor anotó que su suerte “no parecía muy envidiable” , pero destacó con admiración su orgullo: “Tuve que persuadirlo para que aceptara una pequeña propina”.

En Cirauqui compartieron una cena tardía en la posada con vascos y un “español de piel sombría”. Uno de los Thomas elogió a la hija del posadero, que les estaba sirviendo la comida. “La señorita, un prototipo excelente: ojos estrechos, cabello muy oscuro, facciones finas y bien dibujadas, todo sonrisas”, y destacó además que era “muy capaz de desenvolverse perfectamente en una conversación”.

En Estella, fruto de un paseo por la plaza, describen la anatomía y la vestimenta de sus habitantes. “Definieron el ‘tipo físico vasco’ en las jóvenes locales por una mandíbula inferior muy desarrollada, labios finos y barbilla poco angulosa”, explica José Lucas Segarra. “En cuanto a los hombres, registraron con precisión su indumentaria de trabajo: alpargatas blancas o azules, pantalones claros, blusa corta negra de percal (a menudo colgada en el brazo) y una boina que ‘por lo general resulta demasiado pequeña para la cabeza”. En la ciudad del Ega visitaron la casa natal de Fray Diego de Estella. Su propietario, escribieron, era “un anciano sin dientes y tuerto” que en todo caso fue muy amable con los hermanos y los guió por el patio renacentista del edificio.

Los hermanos Thomas

¿Quiénes eran esos hermanos Thomas? Charles Thomas (1883-1981) fue profesor y artista en Birmingham. Su familia compartía casa con la del hombre que le puso en contacto con la fotografía, William Birch. en una casa que compartían con la familia de William Birch. Thomas ya tomaba y revelaba sus propias fotografías antes de 1905. “En un primer momento, su práctica pudo responder al interés habitual por las instantáneas familiares, pero pronto evolucionó hacia una fotografía de considerable calidad y ambición artística. Con el tiempo se convirtió en un técnico experto, especialmente hábil en la realización de ampliaciones de gran formato a partir de negativos relativamente pequeños”, explica el dueño de las imágenes, que destaca que a finales de la década de 1920 se dedicó a fotografiar en color y en formato estereoscópico la flora silvestre británica.

Henry Thomas (1878-1952) fue bibliotecario del Museo Británico, se inició en la investigación con la obra de Cervantes y los libros de caballerías, y se convirtió en un reputado hispanista, un trabajo que le hizo ganar un buen número de reconocimientos. De él partió la iniciativa para recorrer el Camino de Santiago. Había previsto realizar la caminata junto con un amigo del Museo, pero, en el último momento, pidió a su hermano que lo acompañara. “Charles se encontraba entonces en Francia, participando en una expedición de pintura, pero aceptó con gusto la propuesta y viajó hacia el sur para reunirse con su hermano mayor y comenzar juntos la aventura”, detalla Lucas.

La primera parte del recorrido los llevó desde Saint Pied de Port, atravesando los Pirineos por el paso de Roncesvalles, hasta Pamplona. Desde allí continuaron hacia Puente la Reina y siguieron la ruta por Nájera y Santo Domingo de la Calzada hasta Burgos. En esta ciudad terminó la primera etapa de la caminata y el viaje no se reanudó hasta después de la guerra. La peregrinación se reanudó y completó durante las vacaciones de 1919 y 1920, después del regreso de Charles del servicio militar en la Primera Guerra Mundial. Las fotos y los testimonios de aquellos dos viajes posteriores también se encuentran en el lote que José Lucas compró en el Reino Unido. Serán la base de libros futuros.

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