Arqueología

Una inscripción hallada en una vasija en Irulegi podría ser el primer numeral vascónico

Se ha descubierto 'abar' en la boca de la vasija, de almacenaje, fabricada o en el poblado o en su entorno, y podría hacer referencia a su capacidad, 10

Foto del nuevo hallazgo en el poblado de Irulegi.

10 elementos

Foto del nuevo hallazgo en el poblado de IrulegiSERGIO MARTÍN

Laura Puy Muguiro

Actualizado el 25/06/2026 a las 22:04

“Una ciudad vislumbra su futuro cuando ilumina su pasado”. La frase está impresa en una de las paredes de la exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’, en Pamplona, y este jueves se ha dado a conocer un nuevo hallazgo en las excavaciones del poblado de Irulegi que iluminan un poco más ese pasado: de entre los numerosos restos materiales se ha hallado una inscripción en una vasija de almacenaje que podría constituir el primer testimonio de un numeral vascónico. Su texto, escrito en un signario paleohispánico, probablemente vascónico, es ‘a[ba]r’ o ‘abar’, y podría expresar su capacidad. Su forma además coincidiría exactamente con la que recientes estudios han atribuido también al numeral 10 en ibérico, para el que se ha propuesto una correspondencia con el vasco (h)amar (10).

La inscripción se encuentra sobre un fragmento cerámico, la boca de la vasija, fabricada o en Irulegi o en el entorno inmediato, que se encontró dentro de la casa donde se halló la Mano, la pieza de bronce que desde el primer instante creó fascinación entre el público general por la inscripción de cuatro líneas, identificándose la lengua vascónica en la primera palabra, ‘sorioneku’ o ‘sorioneke’, “de buena fortuna”.  Ahora, el valor de ‘abar’ radica en su gran importancia para el conocimiento de las relaciones entre el vascónico y el ibérico y de ambos con el vasco histórico (el euskera en sus fases antiguas o reconstruidas) y el euskera actual, destacaron este jueves los expertos.

No ha sido la única inscripción presentada: también otra en el fragmento cerámico de la base exterior de un recipiente encontrado en el exterior de esa misma vivienda, una cerámica de importación, proveniente de Italia. El recipiente, de uso personal, presenta el texto ‘basi’, que podría corresponder a un nombre abreviado (quizás el del propietario del recipiente y de la casa).

Las dos nuevas piezas cerámicas, que se exponen desde ahora en esa muestra en Civivox Pompelo hasta el 27 de septiembre se hallaron en 2020, ha explicado Mattin Aiestaran, arqueólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi – Aranzadi Zientzia Elkartea y director del yacimiento de Irulegi. Y si bien ya entonces hubo una primera interpretación lingüística, su restauración por especialistas del Gobierno de Navarra para mostrarse en esta exposición ha hecho que el proceso de limpieza haya facilitado otra interpretación, epigráfica y lingüística.

Hallazgo de un resto cerámico en Irulegi que podría ser testimonio del primer numeral vascónico
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Hallazgo de un resto cerámico en Irulegi que podría ser testimonio del primer numeral vascónico
Hallazgo de un resto cerámico en Irulegi que podría ser testimonio del primer numeral vascónico

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Pero precisamente la epigrafía no lo pone fácil porque su ley fundamental es la de Murphy: si una pieza tiene un golpe, éste estará en el peor sitio para la interpretación. Lo ha explicado el filólogo, investigador y experto en epigrafía Javier Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona, que ha estudiado esta inscripción (también la del fragmento hallado en el exterior de la casa) junto a Joan Ferrer, de la Universidad de Barcelona, y Joaquín Gorrochategui, de la Universidad del País Vasco. Porque es lo que ocurre con la hallada dentro de la casa: el lugar donde se sitúa la inscripción, de tres signos, sufrió un golpe en el signo central y apareció partido en dos fragmentos. 

El lugar donde se encontraron las piezas en el poblado de Irulegi
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El lugar donde se encontraron las piezas en el poblado de IrulegiMATTIN AIESTARAN (SOCIEDAD DE CIENCIAS ARAZADI
El lugar donde se encontraron las piezas en el poblado de Irulegi

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Además de destacar que el hecho de que la cerámica sea local significa que “el texto corresponde a algo que se podía escribir y leer en este lugar”, Velaza ha indicado que el primer signo no tiene ninguna dificultad de lectura: es una ‘a’. Tampoco el último signo la tiene, y es una ‘r’. Pero el signo del centro, que es el que se vio afectado por la fractura, no se ha podido identificar y leer bien hasta la limpieza y la restauración científica de la pieza.

Pasa “muy frecuentemente”, ha avanzado Velaza, que, cuando se rompe una pieza, se rompe siguiendo la línea de una grafía. Es algo que le preocupó mucho hasta que lo preguntó a especialistas en materiales: le contaron que, al trazar con un instrumento (para escribir), se rompen las redes que constituyen la cerámica, que se debilita en ese punto, de modo que, al sufrir un golpe, se rompe por ahí. 

“Esto también es parte de la ley de Murphy”, ha declarado Velaza, que trabajó “durante horas” con Ferrer y Gorrochategui para ver exactamente los restos que quedaban de ese signo central, una labor que dio su fruto: en la parte superior se veía “un mínimo resto” de ese signo, un palo vertical, que se corresponde con ‘ba’. “Por lo tanto, la lectura del texto es ‘abar”, ha remarcado Velaza, que ha presentado los hallazgos también junto a los alcaldes de Pamplona y del Valle de Aranguren, Joseba Asiron y Manolo Romero.

La epigrafia 'abar' y dibujo de la boca de la vasija en la que se inscribió ese texto
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La epigrafia 'abar' y dibujo de la boca de la vasija en la que se inscribió ese textoS.C.ARANZADI
La epigrafia 'abar' y dibujo de la boca de la vasija en la que se inscribió ese texto

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Cuando llegaron a este descubrimiento, lo relacionaron con los trabajos de hace una década de estudiosos de la lengua ibérica, la que se habló en el territorio costero desde el Rosellón francés hasta Almería, y que se escribió entre el siglo V antes de Cristo y el siglo I después de Cristo: identificaron que en esa lengua había una serie de palabras que coincidían de una manera muy llamativa con los numerales del euskera. “Habían identificado”, ha señalado Velaza, “un elemento ‘ban’, un elemento ‘bi’, un elemento ‘irur’, un elemento ‘laur’, un elemento ‘borste’, un elemento ‘sei’, un elemento ‘sisbi’, un elemento ‘abar’ y un elemento ‘ogei’ que, por lo tanto, constituían una serie numeral coherente”.

Que en la lengua ibérica hubiese un sistema numeral que se pareciera notoriamente al sistema numeral del vasco histórico había llamado la atención de los estudiosos, y surgieron interpretaciones. Una, que el sistema numeral del ibérico se pareciese al del vasco porque estar ambas lenguas genéticamente emparentadas, es decir, que fuesen lenguas hermanas, o una descendiente de la otra, o primas o segundas. Otra interpretación, que  una lengua hubiera tomado prestado el sistema numeral de la otra.

Pero a ese planteamiento le faltaba una pata, ha remarcado Velaza: se podían comparar los numerales ibéricos con los numerales del vasco histórico, pero no había ningún documento de cómo serían los numerales en la lengua vascónica. Hasta encontrar ‘abar’ en esta cerámica. “Vimos que suena exactamente igual que el ‘abar’ ibérico, para el que entendemos que es 10, y por lo tanto aquí podríamos tener ese mismo numeral”. Y es más: en otras cerámicas de estas características de época posterior se grabó una X, que significa 10 en los numerales latinos, con lo que ese ‘abar’ estaría marcando la capacidad del recipiente. Estaría marcando ‘amar’, aunque se desconoce 10 de qué. 

¿Y por qué se habla de ‘abar’ y no ‘amar’ (10)? “Es una cuestión estrictamente gráfica”, ha señalado Velaza: se escribe ‘abar’ al carecer el sistema gráfico del ibérico y del vascónico de la ‘m’, de modo que, detrás de la escritura ‘b’ puede estar la ‘m’ directamente. “Así que leemos ‘abar’ porque no tenían otra forma de escribirlo, pero quizás deberíamos leer ‘amar’, algo que no sabemos”.

Respecto de si son lenguas emparentadas o si una ha tomado prestado de la otra el sistema numeral, Velaza, al contrario de lo que pensó hace 35 años, cree que cada vez hay más argumentos a favor de una relación genética entre el ibérico y las lenguas de la familia del vasco, si bien “no son argumentos definitivos y también existen contraargumentos de peso que hay que valorar”. Por eso siempre llama a la prudencia en este tema. “No tenemos pruebas definitivas, sobre todo por la pobreza de los materiales con los que trabajamos. Estos dos elementos suponen dos más de una serie que no supera las diez inscripciones vascónicas. Tenemos muy pocas palabras, casi todas de la Mano de Irulegi”.

¿Cuál es la aportación fundamental, por lo tanto, en este brevísimo texto? “Esto no es la Mano de Irulegi con sus cuatro líneas, pero es importante, porque por primera vez tendríamos, por lo tanto, un numeral vascónico”, ha apuntado Velaza. 

LA VASIJA CON EL TEXTO 'BASI'

Respecto de la inscripción sobre la cerámica de uso personal, está escrita en un signario paleohispánico, como el de la Mano de Irulegi, aunque en este momento no se sabe si exactamente el mismo. “Dado que esta cerámica ha sido hecha fuera de Irulegi, no tenemos garantías de que la inscripción fuera hecha aquí o pudiera haber venido con la propia cerámica”, se ha pronunciado el epigrafista. Por eso, la lectura e interpretación de los expertos es que, “como sucede en la mayor parte de este tipo de cerámicas”,  ‘basi’ se trate de un nombre personal o un nombre personal abreviado. Y aunque la importancia de la otra inscripción es sin duda mucho mayor, esta también lo tiene. “Vuelve a decirnos”, ha puntualizado Velaza, “que en Irulegi se escribía y, por lo tanto, se leía, y por lo tanto había una cultura literaria, una cultura gráfica que conocíamos desde la Mano, pero que necesitábamos ir ratificando con nuevos ejemplos”.

Inscripción 'basi' y dibujo de la vasija en cuya base, en la zona exterior, se ha descubierto el texto
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Inscripción 'basi' y dibujo de la vasija en cuya base, en la zona exterior, se ha descubierto el textoS.C.ARANZADI
Inscripción 'basi' y dibujo de la vasija en cuya base, en la zona exterior, se ha descubierto el texto

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El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha afirmado que para la ciudad este descubrimiento tiene “un valor simbólico muy especial”, ya que revela que Pamplona “no nace de repente” con el asentamiento romano “ni se explica desde un único momento”. “Antes de Pompelo hubo un territorio habitado, una comunidad, una lengua, unas formas de vida y una cultura material que hoy podemos conocer un poco mejor gracias al trabajo arqueológico y científico”, ha manifestado.

Las dos piezas se pueden visitar en el horario de la muestra  ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’, con entrada gratuita y en horario, de lunes a sábado, de 11.30 a 13.30 y de 18 a 20.30. Organizada por el Ayuntamiento de Pamplona con motivo de la celebración del 2100 aniversario de la fundación de Pompelo, ha sido comisariada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diversos centros universitarios, como la Universidad Pública de Navarra, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Burgos, la Universitat de Barcelona, Université de Pau et des Pays del Adour o la Université de Bordeaux.

Además, la Sociedad de Ciencias Aranzadi organiza visitas guiadas tanto al yacimiento de Irulegi como a la exposición de Pompelo durante todo el verano, hasta el 12 de septiembre. Para más información se puede consultar la web https://www.aranzadi.eus/visita-irulegi.

El estudio arqueológico en el poblado vascón de Irulegi, que fue atacado y destruido durante la Guerra Sertoriana, se realiza desde hace nueve años por iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Aranguren con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, y está liderado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con diferentes universidades, bajo la dirección del arqueólogo Mattin Aiestaran.

Hasta el momento se han excavado tres viviendas de aproximadamente 75 metros cuadrados de superficie, en las que se han recuperado numerosos restos materiales: armas, recipientes cerámicos, monedas, restos óseos de fauna, molinos, etc.

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