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Fallece María Ángeles Mezquíriz, figura crucial de la arqueología en Navarra

Falcesina de 97 años, fue la primera directora del Museo de Navarra, cargo en el que permaneció más de cuatro décadas 

María Angeles Mezquíriz, fotografiada en 1999.
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María Angeles Mezquíriz, fotografiada en 1999.José Carlos Cordovilla
María Angeles Mezquíriz, fotografiada en 1999.

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Jesús Rubio

Actualizado el 11/06/2026 a las 13:11

María Angeles Mezquíriz Irujo, referente nacional de la arqueología, directora del Museo de Navarra durante más de 40 años, ha fallecido este jueves a los 97 años

Mezquíriz ha sido una de las figuras más prominentes de la historiografía y la cultura navarra. De su importancia en el estudio del pasado, sobre todo de la época romana, da cuenta el hecho de que uno de sus trabajos, una monografía sobre un tipo de cerámica, se conoce como ‘el mezquíriz’, porque marcó un antes y después en la disciplina. 

También que las excavaciones que dirigió descubrieron el trazado de Pompelo, la ciudad de Andelos en Mendigorría o la Villa de Arellano, entre otras. En el Museo de Navarra lo ha sido prácticamente todo. 

Entró al centro recién abierto, como conservadora, la nombraron directora un año después y permaneció en el puesto hasta su jubilación en 1998, un periodo en el que el centro no solo se consolidó sino que se fue mejorando con nuevas salas, con una gran ampliación en 1990 y con la incorporación de la iglesia anexa en 1998.

Nacida el 1 de febrero de 1929 en Falces, licenciada y doctorada en Historia  en Zaragoza, llegó a la arqueología casi por casualidad. 

Ella misma contaba a Diario de Navarra que durante la carrera se inclinaba más hacia la historia medieval, pero tuvo una beca para hacer un curso de arqueología en Jaca, donde conoció al profesor Lamboglia, que le ofreció participar en excavaciones en Italia, en Ventimiglia y en Tydaris, en Sicilia. Era 1952.

 Ya de vuelta en Navarra, Luis Vázquez de Parga, que estaba al frente del recientemente creado Servicio de Excavaciones, le escribió para que se incorporase al mismo. “Necesitaban gente y a mí se me abrió el cielo ante la posibilidad de trabajar de arqueóloga y en Pamplona”, decía en aquella entrevista. 

A lo largo de su carrera dirigió trece excavaciones, la mayoría en Navarra y muchas de ellas durante varias campañas. Destacan las de la Catedral de Pamplona, que sirvieron para descubrir el pasado romano de la ciudad entre otras cosas, las de Andelos, las de Villa de Arellano, Santacara y San Andrés de Falces

En 2021, en otra entrevista, admitía que la arqueología le seguía apasionando. “No lo he dejado prácticamente, sobre todo luego estudiando los hallazgos, claro. Porque una cosa es hacer las excavaciones, que eso es casi lo más divertido, un trabajo en el campo, pero luego hay que analizar todos los pedacitos de cerámica, todas las monedas, todo lo que sale. Y, además, buscarle su explicación. ¿Qué quiere decir eso?, ¿de qué trata? Por ejemplo, un espacio que descubrimos, qué es, de qué servía... Todas esas cosas son apasionantes”.

María Angeles Mezquiriz, que tuvo seis hijos de su matrimonio con Santiago Catalán Andreu, y 14 nietos, calificaba al Museo de Navarra como su “primer hijo”. Su ubicación actual se había habilitado en 1956. En esos inicios trabajaban tres personas, el conserje, el ordenanza y María Ángeles Mezquíriz como conservadora. “Empezamos a trabajar con el museo en obras, allí estábamos, en el invierno de Pamplona y con una estufa. Fueron tiempos heroicos. Pero, claro, con aquella edad el frío ni importaba”, señalaba en otra entrevista en Diario de Navarra. En 1957 la nombraron oficialmente directora. “Pionera fui, porque fui la primera funcionaria en la Diputación. Entonces no había mujeres, no había ni secretarias, eran todo hombres”.

A lo largo de su extensa carrera fue vocal de la Junta Superior de Museos del Ministerio de Cultura, entre 1979 y 1985 y vocal vicepresidenta del Comité Internacional de Museos, de 1986 a 1998. Recibió distintos premios, entre ellos la Cruz de Carlos III el Noble, en 2010.

Colaboradora de la institución Príncipe de Viana (presidió la Comisión de Excavaciones y Arqueología once años), formó parte del Consejo Navarro de la Cultura y de distintas sociedades científicas internacionales.

Es autora de numerosas publicaciones, varios monográficos y más de 130 artículos. Entre sus distintos libros,destaca ‘Terra Sigillata Hispanica’, que marcó un hito en el estudio de la cerámica romana, pero también ‘La excavación estratigráfica de Pompaelo’, ‘La huella romana en Navarra’, ‘Museo de Navarra’, ‘Andelo ciudad romana’, o ‘La villa romana de Arellano’.

REACCIONES AL FALLECIMIENTO

En palabras de Mercedes Jover, directora del Museo de Navarra, "decir Mª Ángeles Mezquíriz Irujo es decir Museo de Navarra". Recuerda que Mezquíriz empezó a trabajar en él en 1953, "cuando se estaba preparando su apertura", y estuvo al frente del Museo desde 1957 hasta su jubilación, en 1998.

 "Ella decía que lo sentía como a un hijo más. Su trabajo mantuvo siempre al Museo en la vanguardia de las instituciones públicas. Desde muy temprano tuvo personal de conservación y restauración en plantilla y laboratorio fotográfico propio. Sus salas, cronológicamente presentadas, en continua ampliación, estaban dotadas de recursos de mediación como estratigrafías y maquetas, mostrando el patrimonio cultural de manera accesible".

 Jover también destaca la figura de Mezquíriz como "una mujer pionera, que realizó una gran labor en la cultura navarra". 

“Pionera, maestra y amiga incondicional”. Así define la arqueóloga María J. Peréx Agorreta a quien fue su gran referente. 

“El primer yacimiento en el que trabajé con María Ángeles fue en los hornos alfareros de terra sigillata, al lado de Nájera, a finales de los años 70. Al principio, María Ángeles imponía. Yo le llamaba ‘la Valkiria’. Con esa altura, tan guapísima, rubia, con esos ojos azules… Me parecía una auténtica valkiria. Aprendí muchísimo con ella. Luego fuimos cogiendo confianza y nos hicimos muy amigas”.

Mezquíriz realizó grandes aportaciones al mundo de la arqueología: “Tras estudiarla a fondo, ella supo identificar la terra sigillata hispánica, es decir, las formas propias de elaboración de la terra sigillata en Hispania. Mezquíriz era la madre de la terra sigillata hispánica”.

También destaca su carácter pionero como directora del Museo de Navarra, "en un mundo donde entonces solo había hombres en puestos directivos”, recuerda. "Fue abriendo caminos".

Peréx distingue dos facetas muy diferentes en la figura de Mezquíriz: “Era muy seria en su trabajo, muy constante, iba hasta el fondo. Pero cuando estaba relajada, María Ángeles tenía un trato muy divertido y un sentido del humor estupendo. Era muy disfrutona y una gran conversadora”, señala.

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