Punto de Vista premia el enfoque “vital y visceral” de ‘I lit the Fire!’

Dirigido por la bielorrusa Valeria Lemesevskaya, es su primer filme en el exilio, en Kirguistán, y, a través  de una niña, reflexiona  sobre la idea de hogar

Premiados y representantes de los jurados posaron al final de la gala sobre el escenario de Baluarte
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Premiados y representantes de los jurados posaron al final de la gala sobre el escenario de Baluarteirati aizpurua
Premiados y representantes de los jurados posaron al final de la gala sobre el escenario de Baluarte

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 26/04/2026 a las 05:00

El ojo izquierdo de Zarema ha mirado de forma intensa a quien en estos meses ha accedido a la web del festival Punto de Vista: es la  imagen que surge al acceder a la página. De Kirguistán, tiene 10 años y la filmó la cineasta bielorrusa Valeria Lemesevskaya en su primera película en el exilio, 'I lit the Fire!' (Encendí el fuego), en la que traza la vida cotidiana de la niña entre su familia y animales y reflexiona sobre la idea de hogar. Zarema y Lemeshevskaya construyen un frágil diálogo a través de la cámara, descubriendo un lenguaje compartido más allá de las fronteras. Ese diálogo permitió este sábado al filme alzarse con el Gran Premio del festival, del que el jurado destacó su “pulso energético distintivo” y revelar la vida “con una fuerza convincente y contagiosa”. “Nos entusiasma este enfoque vital y visceral del documental como un lugar de encuentro”, añadió. Los otros dos galardones oficiales del festival fueron para 'Sin ton ni son', del madrileño Víctor Ladera, Premio Jean Vigo a la mejor dirección, y para '3cm of Complexity', de Anna Vasof, Premio al mejor cortometraje.  Además, la película 'Krakatoa', de Carlos Casas, se llevó el Premio del Público y 'Fomos Ficando Sós', de Adrián Canoura, el Premio de la Juventud.

Valeria Lemesevskaya, durante su intervención en vídeo al ser galardonada su 'I lit the Fire!' como mejor película de esta vigésima edición de Punto de Vista
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Valeria Lemesevskaya, durante su intervención en vídeo al ser galardonada su 'I lit the Fire!' como mejor película de esta vigésima edición de Punto de VistaIRATI AIZPURUA
Valeria Lemesevskaya, durante su intervención en vídeo al ser galardonada su 'I lit the Fire!' como mejor película de esta vigésima edición de Punto de Vista

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La cineasta bielorrusa Valeria Lemeshevskaya no se encontraba este jueves en la sala de Baluarte en la que se celebró la gala de clausura de la vigésima edición de Punto de Vista, pero envió un vídeo en el que confesó “la enorme ayuda, un estímulo increíble” que le supone este premio para hacer lo que más le gusta, el rodaje de películas. El de este tuvo lugar en un remoto pueblo de montaña del sur de Kirguistán, durante los primeros meses de su vida en ese país, y el filme “se materializó no a pesar de la emigración, sino gracias a ella, por la perseverancia y la intensa energía” de su protagonista, Zarema; “por la hospitalidad y amabilidad de su familia, por el entendimiento que surgió entre personas de culturas totalmente distintas”. Lemeshevskaya está convencida de que “el cine es un lenguaje capaz de unir a todos”, y, a 7.000 kilómetros de distancia, agradeció al festival “crear un espacio para el lenguaje cinematográfico”. 

HACER CINE CON EL CUERPO

Un viaje, literal, es el que propuso Víctor Ladera en 'Sin ton ni son', la película con la que logró el distintivo de mejor director. Las imágenes, filmadas con videocámara analógica, están tomadas a lo largo de tres años, a partir de viajes a distintos sitios, y a través de diferentes vistas, íntimas o abiertas al exterior, la cinta va creando gracias también al sonido -una canción italiana de los años ochenta, 'Donna mia', que encontró en una casete de sus padres- la ficción de un viaje real. 

Víctor Ladera, este sábado, tras recoger el premio a mejor dirección
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Víctor Ladera, este sábado, tras recoger el premio a mejor direcciónIRATI AIZPURUA
Víctor Ladera, este sábado, tras recoger el premio a mejor dirección

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Y es una obra, destacó el jurado, que, a pesar de su aparente austeridad y un número reducido de elementos, “despliega una riqueza efervescente en la que cada componente adquiere una intensidad significativa”. “Dentro de esta tensión entre lo mínimo y lo expansivo, lo enigmático no se resuelve, sino que se activa como catalizador de interpretación y experiencia”, añadió.

Dedicó Ladera el premio a su abuelo, que falleció hace poco. “La manera que tengo de hacer cine tiene mucho que ver con las sensaciones visuales, sonoras... y muchas veces me imagino a mi abuelo en los campos de Extremadura, cómo los vería, y me inspira muchísimo lo que tiene que ver con el cuerpo. Por eso animo a la gente a hacer cine con el cuerpo”, señaló ayer en Baluarte. 

Por vídeo intervino la griega Anna Vasof, tras ser galardonado su cortometraje '3cm of Complexity' como el mejor de esta edición. A través de metáforas visuales, sketches y momentos performáticos explora con humor e ingenio formal el origen del malestar en el organismo de la artista. Un ensayo divertido y muy personal sobre el 'burnout' -el síndrome del trabajador quemado- y las vicisitudes del día a día. 

“Es una película que no estaba pensada para convertirse en película”, reveló Vasof. “Surgió gracias a experimentos artísticos inconscientes, y encontraron la forma de acompañar las historias corrientes de mi vida cotidiana, un poco amargas y críticas respecto a algunos grandes problemas que espero que cambien”.

Menciones especiales del jurado recibieron 'Masayume', de la japonesa Nao Yoshigai, a partir del duelo tras la muerte de su madre, y 'Daria’s Night Flowers', de la iraní Maryam Tafakory, que cuenta un romance lésbico mediante el idioma secreto de las flores.

Fue Tafakory, a través de vídeo, quien este sábado se llevó el aplauso más prolongado de la sala tras pedir, “por favor”, que se “amplifiquen las voces que dicen ‘no a la guerra”. “Durante 40 días Irán ha estado sometido a una guerra ilegal. Trump pasó de decir ‘la ayuda está en camino’ a ‘el infierno se acerca a Irán’. Hay muchas voces dentro de Irán. La gente está celebrando el acuerdo de alto el fuego, pero rara vez lo es cuando Israel está involucrado. Quienes llevamos años luchando por la democracia en Irán sabemos lo que significa que lleguen las bombas en nombre de la libertad. El futuro de Irán no es un retorno a la monarquía ni un retorno a la anterior dictadura que mató y torturó a miles de personas”, expresó la cineasta, que finalizó con un “Irán libre, Palestina libre, Líbano libre”. “Detengamos la maquinaria bélica”. 

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