Pedro Almodóvar: "Ya no encuentro consuelo en el sexo, me he vuelto abstemio"

"No estoy capacitado para vivir bajo un gobierno de ultraderecha", afirma el director de cine, que va a estrenar 'Amarga navidad'

Pedro Almodóvar estrena el próximo 20 de marzo 'Amarga navidad'
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Pedro Almodóvar estrena el próximo 20 de marzo 'Amarga navidad'

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Agencia Colpisa

Publicado el 15/03/2026 a las 09:23

Pedro Almodóvar tiene prisa a sus 76 años. Rueda con frenesí y encuentra las historias a su alrededor, hablando de sí mismo, como en 'Amarga navidad', que forma un díptico con 'Dolor y gloria'. Su largometraje número 24 arranca con una directora de cine que sufre migrañas y angustia, y que en realidad es el personaje de ficción que escribe un cineasta un poco cretino. ¿Hasta qué punto es válido vampirizar la vida de los demás para el arte? Los límites de la autoficción es el tema del filme protagonizado por Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón, Leonardo Sbaraglia y Vicky Luengo, que cuenta también con la participación de la cantante navarra Amaia y se estrena el 20 de marzo.

-'Amarga navidad' comienza con toques de humor y sexo que recuerdan a sus inicios. ¿Los echaba de menos? 

Cuando escribí el guion no me negué a expresar algo de modo humorístico, sino que lo abracé encantado. Es verdad que mis últimas películas son más graves por los temas y el humor ha ido desapareciendo poco a poco. Si todo sale como quiero, ya tengo escrito el guion de la próxima, que parece una comedia negra.

¿Ha tenido la sensación de vivir experiencias exclusivamente para escribir sobre ellas? 

A veces, tengo la sensación de que estoy viviendo y, al mismo tiempo, ser consciente de que eso va a ser motivo de inspiración. Se llama deformación profesional. Sí, en ocasiones siento que vivo para contar y no para vivirlo. La realidad siempre encuentra un resquicio para colarse en mis películas sin pedir permiso. Uno no provoca las cosas para que ocurran y después hablar de ellas, como en 'Anatomía de una caída'.

De esos límites de la autoficción trata 'Amarga navidad'.

Es algo personal. No hay una ley moral ni social que diga cuáles son los límites. Deben estar en no hacer daño a nadie, en especial, a las personas que te han inspirado. Si yo tuviera esa sensación, sacrificaría el guion. 

¿Alguien cercano se lo ha reprochado alguna vez? 

No. Yo sé siempre dónde está la ficción y la realidad. La casa de 'Dolor y gloria' era una copia exacta de la mía, se llevaron los muebles y cuadros. Iba al plató y estaba en mi hogar. Dirigía a Antonio (Banderas) explicándole cosas que pertenecían a mi vida, pero nunca tuve la impresión de ser yo mismo ni de que el set era mi casa.

¿Cómo llegan los actores a un rodaje suyo? ¿Están nerviosos? 

Necesitamos un tiempo de adaptación. Cuando voy al teatro trato de que los actores no sepan que estoy, porque se ponen nerviosos. Me lo dicen. Y es lo último que quiero. Me da más seguridad si vienen del teatro. En televisión trabajan en unas condiciones pésimas, a una velocidad de vértigo. Por las noches les dan el guion del día siguiente. Por otro lado, se aprende muchísimo y bienvenidas sean las nuevas caras.

¿Diría, como su alter ego del filme, "no me degrades a Netflix"? 

A mí Netflix me ha tirado los tejos más de una vez y nunca hemos accedido. Mi productora está organizada de un modo en el que puedo hacer la película que quiero en cada momento. No me gustaría trabajar para Netflix, lo que no signifique que no reconozca que han conseguido crear una verdadera industria audiovisual en España, no la había hasta que han llegado. Están dando trabajo a todo el mundo, es muy difícil formar un equipo. Existe el peligro de la inflación de ficción, porque se hace muchísima, pero bienvenido sea el trabajo para todos. No hay ninguna vergüenza en hacer una TV movie de encargo, eres un profesional. Pero yo no quiero.

El dolor y la enfermedad ocupan más espacio en su cine.

En 'Dolor y gloria' acababa de operarme de la espalda y pensé que no iba a poder volver a trabajar. Durante la recuperación no pude estar más de media hora de pie. Descubrí que cuando empezaba a rodar desaparecían todos los dolores. La espalda no existía.

El retrato de ese director, su alter ego, es poco complaciente.

Quería huir de la complacencia, hacer un ajuste de cuentas con ese personaje. La de director es una profesión que te da un poder descomunal. Puedes pedir cosas que nadie te va a cuestionar y a lo mejor no son absolutamente legítimas. Los demás están para obedecerte. Yo nunca me he pasado, pero si tienes un carácter mandón puedes hacer mucho daño a tu alrededor. He conocido a varios que lo han hecho. El director es un semidiós adorado, todos pendientes de él. Quería bajarlo de ese podio y ponerle a ras de suelo. Lo que pasa es que los ataques que recibe pueden servirle de inspiración, como ocurre en la película. Me divertía el hecho de meterme conmigo mismo.

'Amarga navidad' aboga por apoyarnos en los demás para superar un duelo, un bloqueo... En estos tiempos puede parecer naif.

No, yo creo que resulta terriblemente necesario. Tenemos que ayudar, de eso trataba también mi película anterior, de acompañar a alguien. Ayudar a veces es simplemente estar sentado junto a alguien, en silencio, escuchando. A veces, lo máximo que podemos hacer por otra persona es acompañar. Vivo muy pendiente de las guerras que suceden y de lo que ocurre en nuestro propio país gracias a gentes de ONG. Trato de ayudar desde el pequeño lugar que ocupo en esta sociedad. Ahora es más importante que nunca la empatía: con tu pareja, la familia, los amigos... Y con los problemas sociales que tenemos. Yo pensé que jamás iba a volver a ver guerras, que serían guerras frías, no invadir un país con tanques y drones. 

Tampoco sospechaba que iba a volver a escuchar el 'Cara al sol'.

No. Una encuesta afirma que el 25% de los jóvenes españoles viviría con gusto bajo una dictadura como la de Franco. Me estremezco cuando oigo estas cosas. Que de pronto la figura de Franco no sea discutida, que no dé vergüenza decir que se es franquista y que se vivía mejor entonces... Es escalofriante. Da la sensación de que no hemos avanzado en nada. Con todo lo que hemos luchado desde entonces, ni en el momento de mayor pesimismo hubiera pensado que íbamos a estar en una situación como la actual. Con un partido de ultraderecha creciendo día tras día, diciendo barbaridades, sin mostrar ningún programa. Quiero ser optimista, pero estoy preocupadísimo Si las cosas siguen así, tras las próximas elecciones viviremos bajo un gobierno de derecha y ultraderecha. Y yo no estoy capacitado para vivir en esa circunstancia. 

¿Dónde encuentra consuelo? 

En lo de siempre. Bueno, en el sexo no, me he vuelto abstemio. En los libros, las películas, las amistades... Me he hecho más consciente de mí mismo, de quién soy, conozco mis puntos flacos. Sé los kilos que peso, los años que tengo, los dolores que padezco. Tener los pies en el suelo anula toda la adulación que hay a mi alrededor. La lectura es una ayuda enorme, siempre estoy con cuatro o cinco libros a la vez. Es uno de mis grandes placeres y el gran origen de lo que quiero contar. Me acompaña mucho.

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