Tribuna histórica
Martín Melitón Sarasate nació dos veces
El autor recuerda algunos detalles en torno a Pablo Sarasate a raíz de un error sobre su fecha de nacimiento. En la placa de la casa donde nació aparece el día correcto, el 10 de marzo de 1844, mientras que en su mausoleo lo sitúan en mayo


Publicado el 14/03/2026 a las 05:00
Anna Radomska (Polonia) es solista de segundos violines de la Orquesta Sinfónica de Navarra, fundada en 1879 por Martín Melitón Sarasate y Navascués con el nombre de Sociedad de Conciertos y Socorros Mutuos Santa Cecilia de Pamplona. Es la más antigua de España en activo y octava de Europa, según desgrana María Jesús Artaiz Zabalza en la película Sarasate, The King of the Violin, dirigida en 2014 por Joaquín Calderón, proyectada el martes 3 de marzo en el Palacio del Condestable, en el marco del Festival Internacional de Violín Pablo Sarasate (FIV) organizado por la Fundación Diario de Navarra con el apoyo de Laboral Kutxa. Al hilo de un curioso dato que le comenté a Anna tras la proyección, en la que es la narradora principal, me respondía con otro no menos curioso, al menos para mí, y puede que desapercibido para pamploneses y musicólogos.
Ese dato curioso, contrastado con fotografías que pude hacer en 2024 del mausoleo del insigne violinista, figura en la meridional inscripción del mausoleo: “Aquí reposan los restos del Excmo señor D. Pablo Sarasate y Navascués, hijo predilecto de esta ciudad. Pamplona * 10 mayo 1844 + Biarritz 20 septiembre 1908. Rogad a Dios por su alma”. Por su parte, en la placa conmemorativa de los actuales números 19-21 de la calle San Nicolás, figura esta inscripción: “Aquí existió la casa donde el día 10 de marzo de 1844 nació Pablo Sarasate y Navascués. El Excmo Ayuntamiento de Pamplona, en sesión de 28 de junio de 1890, acordó colocar esta lápida en honor de tan eminente artista gloria de su pueblo”.
Un detalle a tener en cuenta de cara al segundo centenario de su nacimiento, salvo que la Pamplona de 2044 quiera celebrarlo dos veces, que en lo musical pueda servir quizás, para dar comienzo y acotar un ciclo conmemorativo; del 10 de marzo, fecha correcta según apunta Anna Radomska, al 10 de mayo según consta en su mausoleo. Eso, si no se mantienen los actos a lo largo de todo el año, que no es para menos.
A mayor abundamiento sobre ambas inscripciones, el doctor Arazuri explica en Pamplona, Calles y Barrios, que Sarasate nació en la de San Nicolás, aunque vivió en la calle San Gregorio. Y fue nombrado hijo predilecto de Pamplona en 1902, el 6 de julio para más señas, según detalla en el prólogo de Artistas en Homenaje a Sarasate, Álbum de Roma 1882, de José Luis Molins Mugueta e Ignacio J. Urricelqui Pacho, la entonces alcaldesa de Pamplona Yolanda Barcina Angulo.
En cualquier caso, marmóreos errores de transcripción al margen, parece obvio deducir según cuenta el guión también de Joaquín Calderón en su film, que Pablo Martín Melitón Sarasate y Navascués, volvió a nacer en Bayona a los 11 o 12 años de edad camino de París (su madre Javiera Navascués Ocharrechena siempre le quitaba un año según contaba María Nagore Ferrer (UCM) en la conferencia inaugural del FIV el lunes 2 de marzo El gran pamplonés y mago del violín don Pablo Sarasate, cuando muy debilitado, fue encontrado abrazado a su madre fallecida a causa del contagio de una rápida y fulminante peste cólera. Mientras, su padre, Miguel Sarasate Juanena, músico militar presumiblemente de viento, cumplía su servicio destinado en Galicia. El epitafio de su mausoleo reza a poniente: “La bondad de su corazón le hizo ser amado de cuantos le conocieron su memoria será siempre bendecida”.
EL ENTIERRO Y LA PELÍCULA
La película Sarasate, The King of the Violin perteneciente al género biográfico musical, rodada en formato digital 16/9 con resolución HD y 82 minutos de metraje, muestra al final dos fotografías fijas de la despedida que Pamplona rinde al insigne músico fallecido, una con sus restos mortales en carruaje fúnebre tirado por cuatro caballos, y otra de un momento previo, en que su féretro es llevado a hombros por doce socios del Orfeón Pamplonés sobre las antiguas andas del paso del Sepulcro, en una formación de 4+2+2+4 portadores. Un Cristo yacente, segundo original en madera, había sido encargado a Agapito Vallmitjana Barbany en 1885 por la antigua Hermandad del Sepulcro, que en 1887 pasa a formar parte de la nueva Hermandad de la Pasión del Señor. En lo que a las andas atañe, según recoge Juan José Martinena de un folleto explicativo de la procesión en 1888, “en los cuatro ángulos del cuerpo rectangular van cuatro magníficos pebeteros traídos de París, derramando luz sepulcral”, que se adivinan en la fotografía de la película. Las actuales, diseñadas por el arquitecto Víctor Eusa Razquin, con 18 bajorrelieves del escultor Ramón Arcaya Iguiñiz, son de 1926 según detalla David Sanz Ustárroz en Pregón nº78. La comitiva partió desde la Casa Consistorial, en cuya sala de sesiones fue depositado el féretro la noche anterior tras su llegada a la estación a las 20h, y por el Paseo de Sarasate, denominado así en sesión de 16 de mayo de 1903 según cuenta José Joaquín Arazuri Díez, y rotulado como Boulevard de Sarasate hasta el 13 de mayo de 1925. Llegó hasta el Portal de la Taconera, donde rezó un responso con cruz alzada, el clero de San Saturnino.
Un dato sobre su conducción para mí no pasa desapercibido. Lo comenté con mi profesora de Historia de la Música del CPM Pablo Sarasate, Amaia Zabalza Díez, y lo leí en una publicación de 1982 del historiador de cabecera de Pamplona Juan José Martinena Ruiz, Viernes Santo en Pamplona, los pasos, cuando comencé mi andadura en la Hermandad como portador y después jefe del paso La Flagelación, y más tarde miembro de su Junta de Gobierno como director de procesión. En esa publicación Martinena recoge la información transmitida por el que fuera oficial del archivo Elías Martínez de Lecea, en la que explica: “Cuando a finales de septiembre de 1908 tuvo lugar el solemne entierro del ilustre violinista Pablo Sarasate, se utilizaron para conducir el féretro las andas del paso del Sepulcro. Este hecho originó las reacciones más airadas y desfavorables en los sectores integristas de nuestra ciudad, para los cuales don Pablo -mezcla entonces curiosa de católico practicante, espíritu liberal y bon vivant bohemio- era considerado poco menos que como impío o masón”.
Un epíteto que no concuerda con los recuerdos familiares, según aclaró en ese breve cine fórum Lourdes Trías Mundet, biznieta de Francisca Sarasate. “Esto dio mucho que hablar en aquella época, sobre todo a sus envidiosos detractores, miopes y fariseos que habían intentado en vida neutralizar los éxitos del eximio artista pamplonés”, recoge el doctor Arazuri.
DOS ENTIERROS
Tras su fallecimiento en Biarritz el domingo 20 de septiembre de 1908 su cuerpo se trasladó a Pamplona, para su multitudinaria conducción al Cementerio de San José el 25 de septiembre, en cuya cámara queda el féretro con sus restos mortales. El domingo 27 tuvo lugar en la Catedral su funeral, en el que intervino la Orquesta Santa Cecilia, el Orfeón Pamplonés, y la Capilla de la Catedral, dirigidos respectivamente por los maestros Bengoechea, Múgica y Piudo, verificándose el entierro el sábado 3 de octubre en un nicho provisorio, no al estilo de los que conocemos ahora, sino en tierra. Al año siguiente, se trasladaron sus restos al mausoleo diseñado por el arquitecto Julián Arteaga, con la dedicatoria orientada al Este: “A nuestro hermano del alma. Micaela y Francisca Sarasate. Año - 1909”.
Miguel A. Bretos Noáin Fagot por el Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate.