Conciertos con memoria

Pamplona se reconcilió con Alejandro Sanz: "En la primera parte no he estado en el concierto, pero ahora estoy muy a gustito"

Su primera visita a la capital navarra, en 1998, comenzó con una hora de retraso, pero el artista madrileño regresó en julio de 2001 y se encontró con un público “rendido” a él

Alejandro Sanz presentó en El Sadar su disco 'El alma al aire'
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Alejandro Sanz presentó en El Sadar su disco 'El alma al aire'Villar López
Alejandro Sanz presentó en El Sadar su disco 'El alma al aire'

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Javier Estévez

Publicado el 01/02/2026 a las 05:00

En su primera actuación en Pamplona, el 5 de septiembre de 1998, se subió al escenario con una hora de retraso por una retención de tráfico. Sin embargo, tres años después, el 27 de julio de 2001, apareció en el estadio de El Sadar con una “puntualidad meridiana”. Alrededor de 11.000 personas acudieron aquella noche de viernes al feudo osasunista “con evidentes ganas de divertirse” en compañía de uno de los cantautores del momento, Alejandro Sanz, que presentó en Pamplona su disco ‘El alma al aire’.

Eran las once menos diez de la noche cuando las luces del estadio se apagaron. Entonces, el artista madrileño, “rodeado de una musculosa comparsa guardaespaldas”, recorrió en autobús los cien metros que separaban la puerta trasera de la principal, antes de aparecer “por una de las cuatro rampas cruzadas del fondo del escenario”, relató el periodista de Diario de Navarra Ruperto Mendiri. Se hizo la luz y Pamplona pudo ver de nuevo a Sanz, que actuó con “chaqueta negra redundando sobre camiseta negra, pantalones rojos —diseño de Antonio Miró—, barba de tres días y estudiada media sonrisa”.

Una joven muestra su entrada, una de las 11.000 que el artista vendió en su segunda visita a Pamplona
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Una joven muestra su entrada, una de las 11.000 que el artista vendió en su segunda visita a PamplonaVillar López
Una joven muestra su entrada, una de las 11.000 que el artista vendió en su segunda visita a Pamplona

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Con ‘Tiene que ser pecado’, uno de sus últimos temas, arrancó el espectáculo. Para entonces, el público ya estaba “rendido” a él. Sus fans, que habían pagado entre 3.000 y 4.500 pesetas por cada entrada, “se derretían ante cualquier esbozo de sonrisa, baile, o esas palmaditas que Sanz, de 32 años, se da en el pecho”, afirmó el periodista en la crónica publicada dos días después. Tanto que al cantante le llovieron “las prendas más diversas”, incluido un pañuelico. “Nunca he estado en los Sanfermines, pero tienen que ser unas fiestas maravillosas”, dijo Sanz.

Tras dos horas y 16 canciones, el artista anunció su despedida. “En la primera parte no he estado en el concierto, pero ahora estoy muy a gustito”, comentó. Aunque el público le pidió seguir, y él accedió. Volvió al escenario solo, acompañado de una guitarra española, y se lanzó “por bulerías” con una canción dedicada a su hija Manuela, que todavía no había nacido. Pero todavía faltaba “su hit más universal”. Tras despedirse, comenzó a sonar ‘Corazón partío’, que desató la “locura en El Sadar” y completó la “reconciliación” del público pamplonés con el artista.

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