Conciertos con memoria
La lluvia no pudo con La Oreja de Van Gogh: "Qué os voy a contar de Navarra, de Pamplona. Aquí todos los conciertos han sido increíbles"
Después de que Osasuna ganase al Deportivo de La Coruña por 3-2, el grupo donostiarra redondeó la tarde-noche del 27 de septiembre de 2003 con un concierto en la Plaza de Toros que ni siquiera el aguacero logró detener


Actualizado el 25/01/2026 a las 11:01
Fue una tarde-noche perfecta. Apenas una hora después de que Osasuna venciera 3-2 al entonces líder de Primera División, el Deportivo de La Coruña, con los tres goles rojillos anotados en un lapso de cuatro minutos, La Oreja de Van Gogh se subió al escenario de la Plaza de Toros de Pamplona para redondear aquel 27 de septiembre de 2003. Un total de 14.000 personas “silbaron y aplaudieron con todas sus fuerzas” las canciones del grupo donostiarra, en una jornada en la que la DYA tuvo que atender cinco casos de lipotimia “de un grupo que esperaba en la puerta desde las siete de la mañana”, explicó Nerea Alejos, periodista de Diario de Navarra, en la crónica publicada el día posterior.
Acudieron con suma antelación, pues el espectáculo, organizado con motivo del centenario de Diario de Navarra, no comenzó hasta diez minutos después de las diez de la noche. Fue entonces cuando “todos los chicos del grupo” subieron al escenario “con una música electrónica que dio a la Plaza de Toros un aire discotequero”. Cinco minutos más tardó Amaia Montero, que apareció corriendo antes de cantar su último ‘single’ en aquel momento, ‘Puedes contar conmigo’. “‘Un café con sal…’ ya era coreada al unísono”, aseguró Alejos.
Apenas llevaba cinco minutos sobre el escenario cuando la cantante de Irún consiguió cambiar “los vítores a Osasuna por los dedicados a ella”. “¡Amaia, Amaia!”, se escuchó. “Gabon, Iruña”, saludó dos veces Montero al término de la primera canción, antes de felicitar al público por la victoria osasunista. “Qué os voy a contar de Navarra, de Pamplona. Aquí todos los conciertos han sido increíbles, un placer”, añadió la artista, que actuó “vestida con una mezcla de look urbano y deportivo —detalló la periodista de Diario de Navarra—, con pantalones blancos y cazadora con cuello de cremallera color beige”. Después sonaron, entre otras, ‘Vestido azul’ y ‘Deseos de cosas imposibles’.


La expectación por el concierto era tal que la plaza ya estaba a rebosar una hora antes del inicio. “El público era mayoritariamente femenino”, afirmó la periodista, “pero con una diversidad de edades mayor que la de los conciertos de Operación Triunfo”. “Las galerías interiores eran un continuo trajín de gente, que básicamente intentaban conseguir consumiciones antes de entrar en la plaza”. Y las gradas estaban abarrotadas, señaló Alejos: “Los únicos sitios en los que se podía mantener uno quieto era la zona de la mesa de mezclas y los burladeros”.
Ni siquiera el aguacero de quince minutos que arreció sobre la capital navarra cuando aún no se había cumplido la primera hora de concierto, y al tiempo que Montero cantaba ‘Dicen que dicen’, aplacó las ganas de disfrutar de La Oreja de Van Gogh en directo. “La gente no se movió un centímetro y el ambiente no decayó”. Así, las 14.000 personas disfrutaron, sin importar la ropa mojada, de la tanda de bises, en la que sonaron las todavía hoy aclamadas ‘La playa’ y ‘20 de enero’.