Presidente de Ábside Media
José Luis Restán defiende el periodismo local: "Es imprescindible, el primer nivel de la verdad"
Es el presidente del grupo Ábside Media, que integra a Cope, Cadena 100 o Trece, entre otros medios. Sus directivos, cerca de un centenar, se reúnen en Pamplona


Publicado el 09/10/2025 a las 05:00
Pamplona reúne este jueves y viernes a cerca de un centenar de directivos de Ábside Media, un grupo multimedia que integra a Cope, Cadena 100, RockFM, MegaStarFM, Trece y Ábside Media Producciones. El presidente del grupo, José Luis Restán Martínez (Madrid, 1958), periodista de larga trayectoria en la cadena Cope, asegura que se trata de un grupo “en un momento de fortaleza”. Han batido su récord histórico de facturación y audiencia. “Hemos demostrado que es posible ser sostenibles sin renunciar a los valores que nos definen”, asegura Restán, que califica Ábside como “una compañía viva, con una identidad muy definida inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia y una vocación de servicio a la sociedad”. “Nuestra fortaleza no es solo económica, sino humana y cultural”.
¿No notan el desgaste causado por las redes sociales y los demás modos de información?
Las redes sociales y los nuevos hábitos han transformado el ecosistema. Pero no lo vemos como una amenaza, sino como una llamada a transformarnos. La gente busca autenticidad, confianza, un punto de anclaje en medio del ruido. Y ahí la radio y el periodismo de fondo tienen un papel insustituible. Competimos en un entorno cambiante, sí, pero lo hacemos desde la credibilidad y la relación de cercanía con la audiencia.
¿El perfil religioso del grupo influye? ¿Ayuda a tener oyentes más fieles? ¿Ahuyenta a otros?
Nuestro perfil no es una etiqueta, es una raíz. La identidad cristiana da forma a lo que hacemos, no nos limita, sino que abre nuestro horizonte a preguntas y planteamientos de fondo que hoy escasean. Por otra parte, no hacemos una “radio de temática religiosa”; hacemos radio cuya identidad es católica, y que por vocación es generalista y comercial, respeta y acompaña a las personas, sean de la creencia que sean. Esa coherencia genera fidelidad. Pretendemos servir, ofrecer información rigurosa y opiniones fundadas. Eso interpela tanto a quien comparte nuestra fe como a quien no.
¿Cómo abordan los temas polémicos que afectan a la Iglesia?
Intentamos abordarlos con honestidad y equilibrio. No eludimos los temas difíciles, pero tampoco los tratamos desde el sensacionalismo. La Iglesia forma parte de nuestra historia como pueblo y de nuestra vida social, y merece que se hable de ella con verdad y con respeto, sin esconder errores ni deficiencias. Nuestro compromiso es contar los hechos con rigor, pero también con una mirada que ayude a entender, no a dividir.
Se habla desde tiempo atrás de periodismo de trincheras. ¿Hasta qué punto forman parte de ello?
No estamos en ninguna trinchera. Siempre hemos apostado por los grandes pactos de Estado, por el consenso constitucional y por la herencia de la Transición. Defendemos nuestras ideas no desde el enfrentamiento, sino desde el diálogo y tendiendo puentes. En un país tan polarizado como España, mantener una mirada abierta, razonable y compasiva es casi un acto de resistencia. La independencia no se mide por no tener principios, sino por no someter la verdad a intereses. Ese es el compromiso que intentamos mantener .
¿Qué papel le queda al periodismo en este mundo de noticias falsas, redes sociales…?
El papel esencial, ser mediadores de sentido. Hoy cualquiera puede difundir información, pero no cualquiera puede interpretarla bien. El buen periodismo ordena, contrasta y ayuda a comprender. En ese sentido, la misión del periodista es más necesaria que nunca: ofrecer verdad, contexto, criterio...
¿Y la radio?
La radio es el medio de la confianza según un reciente estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas. Es compañía, cercanía, voz humana. En un tiempo saturado de pantallas y algoritmos, la radio sigue siendo una presencia cálida y directa. Y, además, es un formato en el que la digitalización, lejos de canibalizar, impulsa. La radio ha sabido transformarse sin perder su alma y apostando por las necesidades de la audiencia, no de las tendencias.
¿Y el periodismo local?
El periodismo local es imprescindible. Es el primer nivel de la verdad, la que se toca, se ve y se vive cerca. En Ábside Media tenemos una red de emisoras que conecta con la vida cotidiana de miles de personas. Esa capilaridad nos da credibilidad. Lo local es el punto de partida de lo global. Eso sí, hay que hacerlo sostenible y en eso estamos, buscando nuevas formas, pero sin perder ese contacto con la realidad local que, además, está en nuestro origen.
"León XIV tiene sensibilidad para entender este momento histórico"
¿Cuál cree que debe ser el papel de la Iglesia y la religión en la sociedad moderna?
La dimensión religiosa es constitutiva de la experiencia humana, negarlo es empobrecer dramáticamente la vida, es hacer violencia a lo humano. Además, la religiosidad siempre reaparece, no se puede desarraigar. En cuanto a la Iglesia, su misión es siempre la misma: anunciar a Jesucristo, el único que está a la altura de los deseos de verdad, justicia y felicidad que mueven a los hombres y mujeres de todos los tiempos. Eso no cambia, pero sí los lenguajes, las formas culturales… y la Iglesia hace un gran esfuerzo por entender cómo tienen que cambiar esas cosas para permanecer fiel a la misión que le encargó su Señor. Vivimos en Europa un momento de gran distanciamiento social respecto de la fe cristiana, pero también de búsqueda (porque nada satisface) y de apertura. Se está viendo en lugares como los países nórdicos… pero también en España. Son signos que la Iglesia (que somos todos sus miembros) tiene que leer e interpretar.
¿Cómo valora los primeros meses de pontificado de León XIV?
Cuando llega un nuevo Papa siempre es necesaria una disposición para acoger su temperamento, su estilo de gobierno, sus acentos pastorales… Pero el Papa es antes que nada la roca de la fe. Creo que León XIV tiene una especial sensibilidad para entender este momento histórico. Es un misionero nato, a pie de calle, pero también es un hombre del derecho, que entiende la necesidad de los cauces institucionales. Tiene un gran sentido de lo que significa la unidad de la Iglesia y va a trabajar mucho por ella. Sus hermanos agustinos dicen de él que tiene “un extraño equilibrio”, lo cual me encanta. Por supuesto, mantendrá la continuidad con Francisco y con los papas anteriores, pero no será una especie de clon de ninguno. Yo me atrevo a esperar un pontificado sereno, que encuentre nuevas formas de hablar al mundo de hoy.