Un bravo novillo de la ganadería navarra de Pincha sobresale en otro desierto de casta en Zaragoza

El novillo de Pincha lidiado en tercer lugar repitió con incasable entrega y profundidad

El novillero Tomás González, en una de sus faenas este martes en la Feria del Pilar
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El novillero Tomás González, en una de sus faenas este martes en la Feria del Pilar
El novillero Tomás González, en una de sus faenas este martes en la Feria del Pilar

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Agencia Efe

Publicado el 07/10/2025 a las 21:14

Un bravo y entregado novillo de la ganadería navarra de Pincha, lidiado como remiendo y con el que Tomás González no terminó de estar a la altura, vino a salvar este martes en Zaragoza el desierto de casta que está siendo hasta el momento la Feria del Pilar, en la que ni utreros ni cuatreños, salvo esa excepción, han dado un juego mínimamente reseñable.

Y la tarde de hoy llevaba el mismo camino a causa de la absoluta falta de raza de los cuatro novillos "santacolomeños" de Ignacio Pérez Tabernero, que, además de su pobre presentación por sus desiguales alzadas y su escaso cuajo, ni una sola vez tomaron los engaños con un punto de celo, cada vez más venidos a menos a medida que avanzaba la lidia.

Pero la decisión de los veterinarios de rechazar en el reconocimiento dos de los anunciados utreros salmantinos hizo que el encierro se remendara con dos "domecqs" navarros de Pincha, de los que el salido en tercer lugar vino a salvar el extendido vacío de bravura de los tres primeros festejos del abono maño.

"Hortelano", que así se llamaba el precioso ejemplar, empujó ya en el primer puyazo y permitió que su matador y Cid de María, otros dos sustitutos más en una feria también marcada por las caídas de cartel, compitieran en quites antes de que Tomás González se decidiera a abrirle de rodillas la faena de muleta.

Y desde ese primer pase de hinojos hasta el remate de una sexta tanda de muletazos al natural, el novillo de Pincha repitió con incasable entrega y profundidad al engaño que el turolense le presentaba y le movía con desigual acierto, no siempre reunido y sin la suficiente y sincera apuesta para cuajarlo como merecía, aparte de la vistosidad de varias fases y de las ovaciones de los paisanos desplazados desde la cercana Alcorisa.

Aun así, de no ser por sus fallos con los aceros de muerte, Tomás González hubiera dado esa vuelta al ruedo con algún trofeo en la mano, ese que ya no pudo cortarle tampoco a un sexto de Ignacio Pérez Tabernero al que saludó con apuros a portagayola y con el que puso una voluntad que, siempre con los pitones por encima del palillo, al animal le faltaba.

Cid de María no pudo pegar ni un solo muletazo al que abrió plaza, un afligido y tal vez lastimado novillo silleto de Pérez Tabernero, mismo hierro que llevaba el avacado cuarto, aún más quebrado de lomo, al que, a base de esperar con paciencia en los embroques, dio un mínimo de celo para lograr dos meritorias series de derechazos, templadas y precisas, aunque el utrero apenas se empleara.

Por su parte, Pedro Andrés tampoco puso sacar mucho del otro remiendo de Pincha, al que acabó persiguiendo al hilo de las tablas, pero como contrapartida sorteó en quinto lugar al único de los titulares con hechuras armónicas y que, tal vez por eso mismo, tuvo algo más de entrega que sus hermanos de camada, sin que el novillero alavés terminara de cogerle el temple en un largo empeño tras el que se marcó, sin que nadie lo pidiera, una injustificada vuelta al ruedo.

FICHA DEL FESTEJO

​Cuatro novillos de Ignacio Pérez Tabernero y dos, en segundo y tercer lugares, de Pincha. Los titulares, muy desiguales de alzadas y de hechuras aunque todos de escaso cuajo, resultaron descastados, sin celo alguno ante los engaños. De los remiendos de Pincha, el segundo, descompensado de hechuras, se rajó pronto, pero el tercero, bien hecho y con presencia, embistió con bravura y entrega hasta el final.
Cid de María, de turquesa y oro, que sustituía a Joselito de Córdoba: pinchazo y golletazo (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
Pedro Andrés, de tórtola y azabache: estocada caída muy trasera (ovación tras leve petición de oreja); estocada delantera desprendida (vuelta al ruedo por su cuenta tras aviso).
Tomás González, de violeta y oro, que sustituía a Mario Vilau, sustituto a su vez de Daniel Artazos: pinchazo, estocada caída contraria y seis descabellos (vuelta al ruedo tras aviso); estocada corta delantera (ovación).
Entre las cuadrillas, Herminio Giménez "Chaca" saludó tras banderillear al segundo.
Tercer festejo de abono de la Feria del Pilar de Zaragoza, con algo más de un cuarto del aforo cubierto (unos 3.000 espectadores).

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