Conciertos
El potrillo Alejandro Fernández se gana al Navarra Arena
El cantante mexicano alternó sus temas con los de su padre, Vicente Fernández, en su concierto de Pamploa
Actualizado el 24/08/2025 a las 11:59
El público fue entrando con mucha tranquilidad y orden al Navarra Arena, donde se dieron cita alrededor de 5000 personas sentadas en pista y algo menos de 2000 en parte de las gradas, aunque las más altas estaban deshabilitadas.
El concierto no comenzó hasta las 22:11. Fueron saliendo los músicos poco a poco hasta poblar un escenario en el que, en primera fila, estaban situados media docena de violinistas con trajes de charro y sus característicos sombreros. Además, había tres trompetas, acordeón, teclado, guitarrón, un helicón, percusión y batería. Un escenario pobladísimo de músicos situados en dos alturas que esperó a que Alejandro hiciera su entrada también ataviado de charro, con un traje azul marino y bordados de plata.
Los primeros temas mezclaron el sonido ranchero, aunque muy contemporáneo en los arreglos, con algunos matices de música ligera.
UN DISCURSO Y LA CONEXIÓN CON EL PÚBLICO
Aprovechó por primera vez y, con un discurso bastante largo, agradeció muchísimo estar en Pamplona con unas palabras que me llamaron especialmente la atención, porque decía que traía aquí una cultura que quizá no conocíamos demasiado, aunque feliz de estar aquí porque prometía que iba a ser una noche muy especial. Realmente le faltó enterarse —o que le comunicaran— que aquí tenemos formaciones mexicanas de todo tipo y en un número tremendo.
Pelillos a la mar, la actitud era buena y el sonido iba de menos a más para que su voz se escuchara con mejores matices. Una enorme pantalla de vídeo cerraba el escenario y en ella se proyectaban muchas imágenes alusivas a motivos habituales de México: bailarinas, caballos al galope e incluso una calavera maquillada —una catrina— típica de su acervo cultural. Dos pantallas laterales mostraban siempre un seguimiento del cantante, al que también se iluminaba con un cañón de luz desde la parte trasera. Ciertamente, muchas proyecciones fueron auténticos salpicones de color.
LOS MOMENTOS MÁS RECORDADOS
Curiosamente, cuando interpretó el tema 'Hoy tengo ganas de ti', una versión que en su día popularizó Miguel Gallardo, el público lo coreó de manera unánime. El solo final de trompeta de Isidro Martínez, “el Chilote de Jalisco”, tuvo mucho mérito y el propio Alejandro lo premió presentando al músico al respetable. Al terminar de interpretar 'Te olvidé' también premió la intervención de su acordeonista Netza Rodríguez. El propio Alejandro comunicó que iba a hacer algunas de sus canciones en estilo pop, y así interpretó 'Te voy a perder'.
El público le premió con una cálida ovación que le animó a comentar que iba a interpretar una de las canciones de su último disco titulado 'De rey a Rey', en homenaje a su padre, el gran maestro Vicente Fernández, y que se titula 'Lástima que seas ajena'. Con un sonido mucho más latino y con el acompañamiento de dos coristas que salieron para nutrir aún más el escenario, llegó el momento de 'Tantita pena'.
Otro gran solo del trompetista Isidro fue la introducción del tema 'Abrázame', aunque anteriormente Alejandro había comentado que la grabación de este tema —que en su día popularizó Julio Iglesias— le había abierto muchas puertas y que quizás gracias a él había podido venir a España. Una guitarra española fue dibujando una bella armonía hasta que Isidro tomó el relevo en la trompeta. "El Potrillo", Alejandro Fernández, consiguió sin duda una de sus interpretaciones más dolientes de la velada.
Los primeros planos que le hicieron en la realización de vídeo demostraban el cambio de look que se ha hecho: ya no luce cabello entrecano, sino que se ha teñido el pelo de color moreno y parece que lleva algunas arrugas menos en su cara.
El concierto seguía con la mecánica de intercalar rancheras, algunas de su padre y otras de su propia cosecha, con canciones más cercanas al pop o al menos al mainstream de la canción ligera. Y así sonó 'Me hace tanto bien'.
UN MOMENTO ESPECIAL DE BALADAS
Cuando comenzó la interpretación de los temas 'Qué voy a hacer con mi amor / Qué lástima' en clave de balada, pidió al público que la cantara con algo más de ahínco. Y después, muy especial para él, comentó que había llenado cuatro veces la Plaza de Toros Monumental de México durante la grabación de su disco 'De rey a Rey', su último trabajo publicado hace menos de un año y dedicado a su padre.
Así comenzó la interpretación de 'A mi manera' de Paul Anka, una de las canciones más versionadas de la historia de la música ligera. Fue otra de las interpretaciones más sentidas de la velada, con un momento musical muy especial cuando varios de sus músicos de viento lo rodearon para ir haciendo solos encadenados de la melodía principal: trombón, saxo y trompeta. El cierre, interpretado por el propio Alejandro, fue realmente apoteósico y se llevó hasta ese momento la ovación más larga y entregada de toda la velada.
RANCHERAS Y HOMENAJES
Fue un pequeño momento de descanso, aunque no musical, ya que Alejandro abandonó el escenario y su pobladísimo mariachi interpretó 'Mi lupita'. Al terminar, Alejandro volvió al escenario, esta vez ataviado con pantalón de charro en cuero marrón, una chaqueta y un sombrero tejano blanco. Comentó que iba a cantar unas cuantas canciones del gran José Alfredo Jiménez. Y así sonaron 'Si nos dejan' y otras conocidas del otro gran rey de la ranchera.
En ese toma y daca de rancheras contemporáneas alternadas con temas mainstream de canción ligera interpretó 'Si tú supieras' y 'No sé olvidar', momento en que intercambió el sombrero tejano por una gorra de béisbol. Al final, lanzó la gorra al público.
EL PESO DEL LEGADO FAMILIAR
Después comenzó a interpretar la canción 'Un millón de primaveras', también de su último disco 'De rey a Rey' dedicado a su padre, con un curioso cambio de ritmo en el estribillo. También sonó la balada 'Me dediqué a perderte'. En un tono más latino interpretó 'Canta corazón' con todos sus músicos enfrascados en una coreografía. Su guitarrista Alger Arosa repitió una meritoria intervención, igual que en otros temas de la velada.
Después, Alejandro tuvo otro sentido homenaje a su padre y recordó que había fallecido hace cuatro años. “Qué rápido pasa el tiempo”, comentó, y le dedicó con gran sentimiento el tema 'Nube viajera'. En el toma y daca posterior y en un tono latino interpretó 'Sé que te duele'. Ciertamente, su superbanda repartida en el escenario sonaba poderosísima.
