Morante de la Puebla, arrollado y con problemas de visión en Santander

El torero sevillano no salió a recibir la ovación del público tras lidiar al quinto toro de la tarde

Morante de la Puebla da un pase a su primer astado durante la corrida de toros celebrada este domingo en el coso de Roquetas de Mar
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Morante de la Puebla
Morante de la Puebla da un pase a su primer astado durante la corrida de toros celebrada este domingo en el coso de Roquetas de Mar

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Diario de Navarra

Actualizado el 24/07/2025 a las 09:01

El esperado mano a mano entre Morante de la Puebla y Juan Ortega en la plaza de toros de Santander ha quedado condicionado por la desigual presencia de los astados y por un contratiempo visual que sufrió el torero sevillano durante la lidia del quinto toro, según informa Mundotoro.

La tarde para Morante había comenzado con altibajos. Al primero de El Pilar, toro de presencia medida y escasa entrega, le arrebató una faena de pinceladas bellas, con algún natural largo y limpio. Con una estocada eficaz, se ganó la ovación pero no mayor premio.

En el tercero, un animal muy apagado de Domingo Hernández, se vivió otro momento delicado. El toro se quedó parado cerca de tablas y Morante, decidido a sacarlo de allí, fue arrollado de forma aparatosa, recibiendo un fuerte golpe en el pecho. A partir de ahí, la faena fue deslucida, sin chispa, y culminó con una estocada fallida. Silencio.

En el quinto de la tarde, un toro de Álvaro Núñez justo de presentación, Morante de la Puebla evidenció problemas de visión. El torero sevillano se llevó la mano a los ojos con gestos de molestia, dejando el mando de la lidia a Iván García. Con la muleta, Morante realizó un esfuerzo notable, sin limpieza ni lucimiento, pero con mucha entrega, logrando meterse en los viajes inciertos del toro. La estocada fue hábil, y el público respondió con una ovación que el torero, mermado, no salió a recoger.

LA TORERÍA SIN ESPADA DE ORTEGA

Juan Ortega dejó su impronta más artística en el segundo toro, también de Domingo Hernández. Fue un animal bajo y corto de cuello, que se movió sin ritmo ni inercia, pero que encontró en los muletazos del sevillano una cadencia que emocionó al tendido. El inicio por doblones fue exquisito, enmarcado por una breve pero intensa lluvia. Ortega logró naturales profundos y derechazos ligados que conectaron con el alma de Santander, pero el acero malogró el premio. Ovación tras aviso.

En su segundo, el cuarto de la tarde, un colorado de El Pilar muy deslucido y de escaso empuje, Ortega intentó sin éxito hilvanar una faena con contenido. Lo intentó todo, pero no hubo materia prima. Tras un pinchazo hondo al segundo intento y un aviso, recibió silencio.

Ficha del festejo
Plaza de toros de Santander (Cantabria)

Toros de El Pilar (1º y 4º), Domingo Hernández (2º y 3º) y Álvaro Núñez (5º y 6º), de desigual presentación y juego, destacando únicamente por momentos el 2º.

Morante de la Puebla: ovación, silencio, ovación (sin salir a saludar).

Juan Ortega: ovación tras aviso, silencio tras aviso.

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