Navarros que no se perdieron a Bruce

El segundo concierto de Springsteen en San Sebastián culminó las tres horas con un público entregado, pese a la baja de Van Zandt y al parón momentáneo por una tormenta eléctrica que les obligó a abandonar el escenario treinta minutos

Bruce Springsteen junto con Jake Clemons, saxofonista de la E Street Band, en el concierto de este martes en San Sebastián. Al fondo, en la batería, Max Weinberg
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Bruce Springsteen junto con Jake Clemons, saxofonista de la E Street Band, en el concierto de este martes en San Sebastián. Al fondo, en la batería, Max Weinberg
Bruce Springsteen junto con Jake Clemons, saxofonista de la E Street Band, en el concierto de este martes en San Sebastián. Al fondo, en la batería, Max Weinberg

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Irune Abadía Esain

Actualizado el 26/06/2025 a las 11:06

"Es el concierto de mi vida”, reconoció Maika Yera Casas, vecina de Berriozar, antes de partir hacia San Sebastián. No era la única. Cinco autobuses Fonseca esperaban este martes en los aparcamientos de El Sadar a alrededor de 380 personas. Su objetivo se evidenciaba en las camisetas de muchos. Su emoción, incuestionable. Iban a ver al 'Boss'.

Fuese la primera vez o no, las ganas eran las mismas. O más. “Nunca te cansas… es el mejor”, comentaba Fran Pardo del Burgo, pareja de Yera, al reconocer haber visto a Bruce ya en tres ocasiones. Al igual que Peio Gurbindo Errea y Begoña Martinicorena Aguiló, que se sonreían al enumerar los conciertos a los que habían acudido: “En Donosti hace nueve años, en Barcelona hace dos, en Madrid el año pasado y el de hoy”. Esta vez, se les añadía una connotación especial. Iban acompañados por sus hijos Álvaro y Rubén, que afirmaron haber empezado a escuchar al cantante como todo el que crece con la “música de casa”: “Cuando éramos pequeños, nuestros padres lo ponían en el coche”, contaban los hermanos.

La familia Gurbindo - Martinicorena: Álvaro, Begoña, Peio y Rubén, antes del concierto de Bruce
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La familia Gurbindo - Martinicorena: Álvaro, Begoña, Peio y Rubén, antes del concierto de BruceIrune Abadía
La familia Gurbindo - Martinicorena: Álvaro, Begoña, Peio y Rubén, antes del concierto de Bruce

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Así, casi con la misma ilusión que en la salida de una excursión escolar —aunque con la media de edad algo más alta—, fueron pasando lista en cada uno de los buses. Todos presentes. A las cuatro de la tarde, los vehículos salieron de Pamplona. De ellos, el número tres, lo hizo al son de 'Born in the U.S.A.' Canción a la que le siguió un repertorio pre concierto que culminó en la llegada a Donosti con 'Streets of Philadelphia' y 'Dancing in the Dark'. A las cinco y media de la tarde, la capital guipuzcoana recibía a los navarros con una temperatura que rondaba los 32 grados. Toda una bienvenida.

Autobuses de Pamplona tras su llegada a San Sebastián, donde tuvo lugar el concierto del ‘Boss’
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Autobuses de Pamplona tras su llegada a San Sebastián, donde tuvo lugar el concierto del ‘Boss’Irune Abadía
Autobuses de Pamplona tras su llegada a San Sebastián, donde tuvo lugar el concierto del ‘Boss’

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"GABÓN, DONOSTI! ¡HOLA, SAN SEBASTIÁN!"

Pasados ocho minutos de la hora establecida (21.00), comenzaba el que era el segundo concierto de Bruce Springsteen y la E Street Band en una ciudad a la que no paró de aclamar: “¡Donosti! ¡San Sebastián!”, alentaba el de New Jersey con un acento norteamericano inconfundible.

'Lonesome Day' y 'Prove It All Night' fueron las primeras canciones en sonar en el estadio de Anoeta, bajo la euforia de las 40.000 personas que acudieron. Aforo completo. Una primera hora que la meteorología decidió respetar y un Bruce al que, para los que le siguen desde siempre, “se le notaban los años”. Pero quién diría que son ya 75.

A él le acompañaron los 18 músicos de la banda. Tuvo que ser, en este caso, con la ausencia del guitarrista Steven Van Zandt, también conocido como 'Little Steven', uno de los más queridos. La promotora Doctor Music ya había anunciado su baja , debido a que ha tenido que ser operado de apendicitis en el hospital donostiarra. A falta de él, Nils Lofgren ocupó más protagonismo. El resto de miembros de la E Street Band se mantuvo con sus más conocidos: Roy Bittan, al teclado; Max Weinberg, en la batería; Garry Tallent, en el bajo, Jake Clemons (saxofonista) y Charles Giordano (organista).

Como ya lleva haciendo con anterioridad, el cantante dirigió varios mensajes a Trump subitulados en las pantallas, calificando su política como “corrupta, incompetente y traidora” y haciendo un llamamiento a la democracia y la unión del pueblo americano.

RELÁMPAGOS, TRUENOS Y GRANIZO

Cuando se acercaba la mitad del concierto, el 'Boss' y su banda se vieron obligados a abandonar el escenario bajo un anuncio por megafonía: las actuaciones se suspendían “momentáneamente” por una tormenta eléctrica. Algunos truenos y relámpagos ya se habían dejado asomar. Fue antes de comenzar 'House of a Thousand Guitars' cuando se detuvo.

Mientras los de la grada quedaban resguardados de la tormenta, los que se encontraban en pista tuvieron que ingeniárselas para no mojarse, sin mucho éxito en su operación. La mayoría abandonaba la zona para refugiarse en las escaleras del estadio. Los más prevenidos sacaron a relucir sus chubasqueros y los más desafiantes optaron por lanzarse a deslizar sobre el suelo, creando una especie de concurso de recortes con el personal de seguridad.

El granizo se sumó a la fiesta, así que el concierto no se pudo continuar hasta que pasó media hora. Un Bruce aún más venido arriba que retomaba entonces el escenario con 'Growin’ Up'.

El cantante aprovechó para mostrarse más animado con el público, al que se acercó en varias ocasiones. Un cariño que dejó ver en todo momento con palabras de agradecimiento, apretones de manos y guiños. La mejor parte se la llevaron los pequeños de las primeras filas, entre los que intercambió armónicas, recibió rosas y regaló algún abrazo.

El segundo concierto de Springsteen en Anoeta tuvo un parón de media hora por tormenta eléctrica
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El segundo concierto de Springsteen en Anoeta tuvo un parón de media hora por tormenta eléctricaM. Ezquiaga
El segundo concierto de Springsteen en Anoeta tuvo un parón de media hora por tormenta eléctrica

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No parecía que nadie quisiera abandonar Anoeta. Aún quedaba lo mejor por delante. Con varios amagos de despedirse, comenzó el ‘encore’ del concierto, que fue fiel a la lista repetida a lo largo de su gira: 'Born in the U.S.A'; 'Born to Run'; 'Bobby Jean'...

Las últimas fueron 'Twist and Shout' y 'Chimes of Freedom'. Un final, tras tres horas de concierto (sin el parón), donde el público se entregó por completo: flashes, coros y manos en alto inundaron cada rincón que alumbraban las luces del estadio, encendidas por completo para el ‘encore’.

“Guardad esto en vuestros corazones cuando os vayáis”, concluyó Bruce en una despedida muy agradecida con los asistentes, que se lo devolvieron con una ovación. Aún quedaba su último: “¡Donosti!”, “¡San Sebastián!”

Con pena, alegría y nostalgia viva por lo presenciado, todos fueron dejando sus asientos. Algunos, los navarros, tenían un bus al que volver. “Siempre piensas que va a ser el último al que vas, que él está mayor… pero no, vuelves y, nada, ahí sigue, igual de cañero, como hoy”, concluía Asun Díaz, vecina de la zona de Estella, tras disfrutar del cuarto concierto al que acude del 'Boss', como se sigue coronando. El que lo ha sido, lo será siempre.

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