Curiosidades 

Pasteles sorpresa con pájaros vivos: las fantasías culinarias en la mesa de Carlos III el Noble

Doctor en Historia Medieval por la UPNA, Fernando Serrano Larráyoz imparte este jueves la conferencia 'Alimentación y gastronomía en Navarra en el siglo XV' (19 horas en el Nuevo Casino de Pamplona). "En los grandes banquetes eran habituales los elementos culinarios para la ilusión y el entretenimiento", señala

Los duques de York, Gloucester e Irlanda, comiendo con el rey Ricardo II.
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Los duques de York, Gloucester e Irlanda, comiendo con el rey Ricardo II
Los duques de York, Gloucester e Irlanda, comiendo con el rey Ricardo II.

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Nerea Alejos

Publicado el 27/03/2025 a las 11:03

En una escena de la serie 'Los Tudor', el monarca francés Franciso I le regala una joya a Enrique VIII. Por su parte, el rey inglés le corresponde con un curioso presente: un pastel decorado con un faisán. Cuando Francisco I lo abre, de su interior salen volando varios pájaros. Esta escena se hizo habitual en las cortes europeas de los siglos XV y XVI, incluyendo la del rey Carlos III el Noble, de quien se cumple el VI centenario de su fallecimiento. 

La gastronomía también era un reflejo del poder monárquico, porque sólo los reyes podían permitirse los productos más caros, como el pavo real o la langosta”, explica Fernando Serrano Larráyoz, doctor en Historia Medieval por la UPNA y profesor titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de Alcalá. 

Autor del libro 'La mesa del rey. Cocina y régimen alimentario en la corte de Carlos III el Noble de Navarra' (1411-1425), publicado a partir de su tesis doctoral, Fernando Serrano ha indagado en los fogones reales de Navarra gracias a la contabilidad que registraba la Cámara de Comptos

CISNES CON PAN DE ORO 

La principal fuente de información procedía de los llamados “hostales” o registros de cuentas de los monarcas navarros, donde también se anotaban los gastos de alimentación. ¿Cuáles eran los elementos más sorprendentes en los banquetes de Carlos III? En las grandes festividades no faltaron fastuosos faisanes y pavos reales, “e incluso cisnes cubiertos con pan de oro o de plata”, detalla Serrano. “Esos cisnes no se comían, eran elementos culinarios para la ilusión y el entretenimiento. Buscaban sorprender a los invitados, como los pasteles que contenían pájaros vivos. Al abrir el pastel, los pájaros salían volando de su interior”, cuenta. 

Las carnes reservadas para los miembros del banquete con más alto estatus eran “el carnero, el cabrito o el buey, así como los lechones y gorrines”. Aunque el pescado no era muy apreciado y se solía reservar para periodos como la Cuaresma, la langosta era uno de los manjares que sólo estaban al alcance de la realeza. “El salmón era bastante apreciado”, apunta.

VINO ESPECIADO 

Las especias, —como la pimienta, el clavo, el jengibre o los llamados ‘granos del paraíso’—, reinaban en la cocina medieval. Incluso el vino se bebía especiado: “Se tomaba hipocrás, una bebida hecha con vino, azúcar, canela y otros ingredientes. A los vinos también se les echaba pimienta y se tomaban calientes”, detalla.

En cuanto a los postres, en la mesa de Carlos III se hicieron habituales las ‘glorias’, “unos pastelitos elaborados con harina, mantequilla, huevos y azúcar. En la cocina medieval, el azúcar era un producto muy caro, que sólo estaba al alcance de los más pudientes”.

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