Concierto en Pamplona
Café Quijano: “En Navarra, el público siempre nos ha tratado muy bien y no le vamos a defraudar”
El grupo de pop-rock latino y bolero vuelve a Navarra después de casi tres años para presentar su última gira, ‘Miami 1990’, basada en el disco homónimo. La cita es este sábado 15 de febrero en Baluarte, a las 20 horas.


Actualizado el 15/02/2025 a las 08:29
La última vez que pisaron tierras forales fue con motivo de las Fiestas de la Verdura de Tudela en abril de 2022, precisamente en la misma plaza de los Fueros donde habían actuado por la misma efeméride justo dos años antes. Aseguran que “Navarra siempre les ha tratado muy bien” y que “esta vez tampoco van a defraudar a su público”. Tienen muchos amigos aquí y “una extraordinaria banda de música que hacen que su directo suene tan bien como el propio disco, ‘Miami 1990’. “Una fresca continuación del sonido Quijano más auténtico con ciertos retazos noventeros”, describen. La cita es este sábado 15 de febrero, a las 20 horas, en la sala principal de Baluarte, y tienen prácticamente las entradas vendidas. Óscar Quijano, el mediano de los tres hermanos que componen la banda de pop-rock latino y boleros Café Quijano responde a esta entrevista.
¿Qué tienen preparado para el Baluarte esta tarde?
El concierto tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es un pequeño recorrido de una horita por nuestra historia bolerística, por esos tres discos que publicamos de boleros, donde Manolo toca el requinto y la guitarra, yo el contrabajo, y nos acompañamos también de la percusión. Poco a poco se van sumando instrumentos hasta que aparece la trompeta y después de estar eh pues casi una horita. Después, nos quitamos el smoking y la pajarita, nos ponemos una indumentaria más de ‘sport’, de acuerdo a la estética de nuestro último disco y empezamos a tocar lo que es el pop rock. En esta segunda parte, tocamos cuatro o cinco canciones del último disco y hacemos un recorrido por toda nuestra discografía. El concierto durará en total unas dos hora s y media.
¿Qué es ‘Miami 1990’?
Es una colección de diez canciones, diez historias o diez pequeños cortometrajes, como nos gusta llamarlas, donde recogemos las vivencias de nuestras primeras visitas a Miami en los años 90 y por lo tanto con una música más noventera, propia de la época...
¿Cuáles fueron esas vivencias?
Puff... Imagina... Tres jóvenes de León que desembarcan por primera vez en Miami... Era como si llegáramos a un gran almacén de juguetes, porque todo lo que habíamos estado viviendo en cuanto a música a lo largo de nuestra vida en el café de mi padre se juntaba allí. Te encontrabas con un cubano, un venezolano, un chileno, un argentino... Y allí escuchábamos los tangos, los sones, la guaracha... Y de primera mano, por músicos oriundos de cada sitio...
Imagino...
Para nosotros fue como un amén. Llegar a una ciudad como Miami con esa luz, con ese ese mar tan grande, con esos colores pastel tan característicos del ‘art déco’. Todo un descubrimiento y bueno, de hecho, después de esas primeras visitas, nos fuimos a vivir allí y pasamos más de la mitad de nuestra vida allí...
¿Pero fueron a empaparse de la música, a grabar algún disco?
[Risas]. Fuimos a comprar coches y motos para venderlos en España. Manolo es un enamorado de los coches y además le ha gustado correr ‘rallys’, aunque no se ha prodigado mucho porque es una profesión muy cara y también peligrosa. Bueno, y desde Miami, íbamos a otros países, a Jamaica, a Cuba, a República Dominicana... a buscar músicos, porque teníamos un local en León, aparte del de mi padre, donde hacíamos actuaciones en directo y traíamos a grupos de otros lugares...
¡Qué tiempos! Fue en el local de su padre dónde iniciaron su pasión por la música, ¿cierto?
¡Claro! Y ese local sigue todavía... Y mi padre, que fue profesor de música y de guitarra, un enamorado del folclore latinoamericano, sigue tocando y cantando allí con 86 años. Además, como él nunca nos dijo que teníamos que tocar la guitarra y cantar, pues lo hicimos. Porque basta que tu padre te diga ‘oye, toca’, para que tú digas ‘pues, no’. Como nunca nos forzó, lo estuvimos mamando y viviendo de una manera inconsciente. De hecho, nosotros aprendimos a cantar y a tocar la guitarra con los Panchos, con los tres ases, con los tres reyes, con Armando Manzanero, con los grandes... Luego, pues en los 90, principios de los 90 empezamos a trabajar en el bar de mi padre tocando la guitarra con él. Y en el 97 pues, decidimos hacer un grupo y ahí empezó nuestra carrera.
¿Por qué nos gusta tanto la música de los 90? ¿Era mucho mejor que la actual?
Quizás nos gusta tanto porque éramos jóvenes. [risas].


¿Qué opina del reguetón?
Pues como moda está durando mucho... Igual que el rap o el hip hop americano... Ahora mismo el idioma español, aunque no sea con las mejores palabras o los mejores mensajes, está entrando en todo el mundo. Se escucha en Japón, en Sudáfrica o en Quebec. En ese sentido es bueno. Además, el ritmo que tiene el reguetón nada más escucharlo te mueve. Es muy alegre, muy dinámico y, bueno, hay quien hace las letras más normales y quien las hace más sexistas... Pero toda la música se merece un respeto y el reguetón está ahí. Nunca había habido tantos aviones privados en los últimos años de toda esta gente que está pegando y que llega a los estadios y los llena. Algo tendrá, ¿no?
¿Y por qué cree que ustedes siguen pegando también después de 27 años de carrera?
Creo que nuestra música es susceptible de gustar a cualquiera porque son melodías bonitas, fáciles, buenas letras, buena música, lo digo humildemente hablando... Luego, gracias a Dios, tenemos una extraordinaria banda de músicos que son en realidad los que hacen que el directo suene como lo que está grabado. Y por último, nosotros hacemos lo que decía mi padre: ‘A papel ensayado, no hay mal músico’. Ensayamos mucho y trabajamos mucho para poder plasmar en el escenario y en directo lo que la gente escucha en el disco. Además, tiene mucho que ver con que somos hermanos y hemos logrado hacer de uno de nuestros hobbies nuestro medio de vida, O sea, que también estamos, sobre todo, muy agradecidos.
¿Qué tal se llevan los tres?
Bueno, pues nos llevamos como hermanos, con todo lo que eso conlleva. Está claro que no somos niños y que tenemos una empresa que sacar adelante, que es la que nos da de comer, y tenemos claro lo que debemos hacer y los cometidos y roles de cada uno. Ahí creo que está la clave.
Por cierto, ¿tienen algún otro hermano?
Sí, tenemos otro hermano más pequeño, pero este no se ha unido a la banda. Está en otra vertiente del arte, pues es doctor en Bellas Artes por la Sorbona de París, matrícula de honor, felicitación unánime del jurado con una tesis traducida a 5 idiomas y un fenómeno de la pintura. Dice nuestro padre que él es el verdadero artista.
No me ha hablado de su madre...
Mámá es de otra guerra, con una educación exquisita y nos proyectó otras cosas: la sensibilidad por el arte, el deporte... El 23 de febrero cumplirá 85 años.
Y ustedes tres, ¿cómo han evolucionado como familia?
Somos gente que ha evolucionado como cualquiera. Lógicamente te haces mayor, tienes pareja, te casas, te separas o sigues junta... Pero hemos sido gente muy normal.
¿Hay jóvenes entre sus seguidores?
Hay incondicionales con los que llevamos 27 años, y que ahora tienen más o menos nuestra edad, y también más, pero a los que ahora se han sumado sus hijos e incluso sus nietos, porque han escuchado nuestra música desde niños. Así que cada vez tenemos más afluencia de público joven a nuestros conciertos; y cuando les preguntamos si les gusta, nos dicen: ‘Nos encanta, nos encanta esta música’.
Y ¿cómo se mantienen ustedes jóvenes?
Haciendo deporte, comiendo sano... Y Raúl y yo estamos estudiando un grado de música en la UNIR. Práctica teníamos mucha, pero teoría más bien poca... [risas] Hay que seguir aprendiendo hasta el último suspiro...
¿Qué le diría al público que va a escucharles hoy en Pamplona?
Que nos alegramos mucho de que vengan a vernos y que si hay alguien que todavía no se ha animado, y puede, que lo haga. En Navarra el público siempre nos ha tratado muy bien y tenemos varios amigos. Llevamos un directo digno de ver y no vamos a defraudar.
DNI
Café Quijano lo componen 3 hermanos originarios de León: Manuel (1967), Óscar (1969) y Raúl Quijano (1971). Su padre, Manolo Quijano, tenía un café bar en el centro de la ciudad, donde ofrecía conciertos y cuyo nombre dio título a una de las canciones más famosas de la banda, ‘La Lola’. Allí desarrollaron su pasión por la música latinoamericana y aprendieron con los grandes. Su primer álbum, Café Quijano, salió al mercado en 1998. Luego le seguirían 11 más, cuatro de ellos dedicados al bolero. Manuel, el mayor, que vive en Madrid, se casó en 2008 con la modelo Marta Llompart, de la que se divorció en 2014; no se ha vuelto a casar, pero tiene pareja y no tiene hijos. Óscar, el mediano, que vive en Málaga, está casado con Adriana Fatat, cocinera y ‘coach de nutrición orgánica’. Raúl, el pequeño, reside en Alicante. Mantuvo una relación con la tenista Anabel Medina-Garrigues, con la que hoy en día no se sabe si continua.