Un bar pionero de la escena gay de Pamplona revive con el rodaje de la película 'Mi querida señorita'

Miguel Senra fundó el M40 hace treinta años. Ahora ha vuelto a trabajar en él interpretando a su portero para el rodaje de ‘Mi querida señorita

Miguel Senra Patau esta semana delante del M40, el local ha sido restaurado en su exterior para el rodaje de la película 'Mi querida señorita'
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Miguel Senra Patau esta semana delante del M40, el local ha sido restaurado en su exterior para el rodaje de la película 'Mi querida señorita'
Miguel Senra Patau esta semana delante del M40, el local ha sido restaurado en su exterior para el rodaje de la película 'Mi querida señorita'

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Ion Stegmeier

Publicado el 13/02/2025 a las 05:00

La noche del pasado viernes Miguel Senra Patau la pasó abriendo y cerrando la puerta de un garito y dando charleta a los que salían o entraban por ella. Interpretaba al portero del bar M40 en el rodaje de la película 'Mi querida señorita', exactamente treinta años después de haberlo fundado en Pamplona.

Hace diez años que el establecimiento que fue pionero en la escena gay de la ciudad cerró sus puertas. Se demolió entonces por dentro y el local ha permanecido vacío y abandonado. Quedaba fijado en la pared el neón redondo con el logotipo, pero roto. Hasta que la película que ha estado dirigiendo estos días el pamplonés Fernando González Molina ha reconstruido la fachada para rodar esas secuencias en las que Senra dejaba entrar y salir a decenas de figurantes.

Entre ellos había tres 'drag queens' y mucha gente disfrazada, de dálmatas, indios, obreros... porque la acción transcurre en la Nochevieja de 1999 en Pamplona. Paco León y Elisabeth Martínez, mientras tanto, mantenían una larga conversación sentados en un banco que se cambió de sitio para el rodaje, y en cuanto tenían un rato suelto se refugiaban en una caravana cercana. El propio Paco León colgó una imagen en redes sociales con una foto del momento, el emoticono que se está congelando y el apunte de que hacía un grado.

En cuanto podía, Miguel Senra se cobijaba también en una carpa que había instalada con asientos, una estufa, y mesas con caldo, té, infusiones, y café. Más de cien personas entre figurantes y técnicos pasaron así la noche hasta pasadas las seis de la mañana.

Inevitable dar marcha atrás en la memoria. “Cuando volví al bar fue una llorera”, asegura Miguel Senra riéndose. Dentro quedan vestigios de lo que fue: los colores del almacén, de un verde fosforito; los espejos del baño; un cartel de Pocahontas que sigue colgado, anunciando una fiesta de temática Disney. “Hacíamos fiestas todas las Nocheviejas, fiestas chinas, Halloween...”, recuerda Senra. El bar lo decoraba él para cada ocasión, a veces durante más de ocho horas, para que, por ejemplo en Halloween, pareciera una casa de terror. Solía contar además con cuatro actores de la Escuela Navarra de Teatro para crear más ambiente. “Las fiestas eran una pasada, yo creo que era el bar de Pamplona que más fiestas ha hecho, las hacíamos de todo tipo; cuando no se celebraba Halloween en ningún bar, yo hacía; cuando los bares no abrían en Nochebuena, yo ya abría desde el primer año...”, recuerda.

Rodaje de la película con disfraces de la Nochevieja pamplonesa
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Rodaje de la película con disfraces de la Nochevieja pamplonesamichael oats
Rodaje de la película con disfraces de la Nochevieja pamplonesa

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Las primeras secuencias rodadas el viernes eran solo de mímica, tenía que hacer que hablaban moviendo la boca. Un chico salía a fumar y se encendía un nuevo cigarro tras cada grito de “¡acción!”. Al principio lo hicieron con la puerta abierta, luego pusieron una cortina y finalmente decidieron que quedaba mejor con la puerta cerrada; Senra la abría y saludaba: “¡Buenas noches, que lo paséis bien!”. Tuvo que acordarse que cuando abrieron el bar, en 1995, tenía un ventanuco, miraban quién venía y abrían después. Poco después lo quitaron y la entrada ya fue libre.

Senra es de Irurtzun. Trabajó en el Gure Kaiola, la discoteca que estuvo a 12 kilómetros de Sarasa, luego se fue a hacer la mili, a la discoteca Límite de Huarte y finalmente abrió el M40, con un socio, cuando tenía 25 años. No fue el primer bar gay, antes estuvo el Alakarga, donde también trabajó un tiempo Serna, pero M40 fue uno de los pioneros.

“Fue la bomba”, recuerda. “Teníamos muchas actuaciones, traíamos transformistas de Madrid, hacíamos strep tease de boys, aniversarios con tarta...”, rememora. El nombre del bar no lo eligió, estaba ya puesto y por no cambiarlo, porque había que ir al ayuntamiento y pagar, lo dejaron.

“Yo creo que la gente venía muy a gusto, hubo una temporada que bajó, abrieron en la parte vieja algún otro bar, pero no tiene nada que ver, allí va todo tipo de gente, aquí venía gente gay, al principio lesbianas muy poquitas, luego empezaron a venir más, y las últimas fiestas fueron de lesbianas, un exitazo”, apunta.

Situado en la trasera de la plaza San Juan de la Cadena, el bar se hizo popular. Miguel Senra coincidía en la frutería donde compraba los limones para las copas con las monjas vecinas de El Carmelo. “Yo les decía: ‘Soy el del bar’, y ellas me decían: ‘Ay, pues igual un día vamos’, hablaba mucho con ellas”, recuerda.

La reconstrucción de aquel ambiente no es exacta en la película. Los 'drag queens' de ficción, por ejemplo, no se parecen a los de la época del M40. “Yo fui de los primeros drag queens de Pamplona, pero drag-drag, con plataformas de 45 centímetros, éstos iban con botitas de 12”, presume Senra. Después abrió en el local anexo Muscle Gym, una sauna masculina, que para el rodaje se ha recreado como una escuela de Judo.

El M40 duró veinte años. Senra asumió también el bar Don Pincho en la plaza de Yamaguchi, pero no pudo con los dos. “El propietario tiene que estar en el negocio porque si no, mal negocio”, asegura. Estuvieron siete años en Don Pincho. “Era el bar o mi salud”, asegura. Y lo cerraron hace tres.

Ahora, de vez en cuando vuelve a Pamplona, a hacer visitas de médico, pero los veranos los pasa trabajando en Bakio (Bizkaia) y los inviernos en Málaga, descansando. Siempre con buen tiempo.

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