El crimen a escena
Pamplona Negra ahonda en el enigma del asesinato del presidente Kennedy
La sección 'El crimen a escena’ estuvo dedicada al magnicidio del presidente Kennedy en Dallas, hace 61 años. El inspector jefe Fernando Corrales repasó los detalles más llamativos


Publicado el 22/01/2025 a las 17:00
¿Por qué mataron al presidente John Fitzgerald Kennedy? ¿Por qué, 60 años después, no ha sido resuelto el enigma? Con estas preguntas arrancó este martes la segunda entrega de 'El crimen a escena', la sección estrella de Pamplona Negra.
Sesenta y un años después del famoso magnicidio, -el primero que fue retransmitido en directo por televisión-, el público de Baluarte volvió a contemplar la grabación de lo que sucedió aquel 22 de noviembre de 1963, a las 12.30 horas, en la plaza Dealey de Dallas. En la Sala de Cámara de Baluarte se volvieron a escuchar los disparos que acabaron con la vida del 35º presidente de los Estados Unidos. “Era un líder revolucionario para la época”, comentó Fernando Corrales, inspector jefe de la Policía Nacional y especialista en Documentoscopia y Balística Operativa.
¿Fue Lee Harvey Oswald quien asesinó a JFK desde la ventana de un almacén de libros escolares? Según la versión oficial que lanzó la Comisión Warren, en el asesinato de Kennedy se emplearon tres balas, todas ellas disparadas por un solo tirador. “Yo voy a poner las pruebas para que ustedes, cuando salgan de esta sala, tengan una opinión de lo que pasó”, señaló Corrales.
Al inicio de su intervención proyectó varias imágenes, entre ellas la de la toma de posesión de JFK como presidente el 20 de enero de 1961. “Si JFK no hubiera muerto, lo de ayer [en referencia a la toma de posesión de Donald Trump], nos lo hubiéramos ahorrado”, aseguró el inspector jefe.
Tras situar al público en los hechos que marcaron la política exterior e interior de Estados Unidos entre 1960 y 1963, -como la crisis de los misiles de Cuba que elevó al máximo la tensión con la URSS-, Corrales puso el foco en Lee Harvey Oswald, el supuesto único asesino de Kennedy. Después de renunciar a la ciudadanía norteamericana para establecerse en la URSS, en 1962 Oswald regresó a Estados Unidos. “Lo hizo sin que le pidieran explicaciones, algo muy raro”, señaló.
Oswald se hizo con el arma magnicida a través de un catálogo por correo, “el Internet de hoy”, que Corrales mostró al público. “Cuando le intervinieron el arma, esta tenía el correaje en el lateral izquierdo”, explicó apoyándose en una fotografía. “Sin embargo, la correa del arma no estaba fijada en el lateral, sino en el perfil de la cañonera. Son cosas curiosas”, ironizó.
Corrales volvió a recurrir a imágenes grabadas para mostrar un detalle revelador de lo que sucedió aquel 22 de noviembre de 1963 en Dallas. “Uno de los escoltas, que era el escudo humano de JFK, recibió la orden de quedarse en el aeropuerto. Se lo ordenó Emory Roberts, que era el jefe del Servicio Secreto. ¡Qué cosa más curiosa!”, comentó. El escolta, desconcertado, parecía reaccionar como diciendo: “¿Pero cómo que me tengo que quedar aquí?”.
A las 12.29 horas, la comitiva presidencial entró en la Plaza Dealey. Tal como indicó Corrales, apoyándose en un mapa de las calles de Dallas, la limusina del presidente circulaba por Main Street, y giró 90º a la derecha para entrar en Houston Street. Poco después giró a la izquierda para tomar Elm Street, justo enfrente del Depósito de libros escolares de Texas desde donde disparó Oswald. “Originalmente tenían que haber seguido recto por Main Street, sin hacer el giro hacia la calle Houston, pero la noche anterior cambiaron el recorrido sin que el Servicio Secreto lo supiera”, explicó Corrales.
“Esos giros estaban prohibidos por el Servicio Secreto, porque el coche tenía que bajar la velocidad a unos 12 kilómetros por hora”. Ese nivel de marcha quedaba por debajo de la velocidad mínima de seguridad.
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LA TEORÍA DE LA BALA MÁGICA
A continuación, el inspector jefe abordó la famosa teoría de la bala mágica. ¿Realmente una sola bala, correspondiente al segundo disparo, logró ocasionar la mayor parte de las heridas que sufrió Kennedy? “Eso es prácticamente imposible”, aseguró.
Para Corrales, la Comisión Warren “fue un montaje para encubrir lo que había pasado”. En 1976 se creó el Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos (HSCA) para investigar el asesinato de JFK. En sus conclusiones finales, el HSCA admitió la posibilidad de una conspiración contra el presidente y la participación de un segundo asesino que disparó desde un montículo de hierba. Según apuntó Corrales, este segundo asesino fue enviado por el jefe de la mafia marsellesa, Antoin Guerini, quien recibió el encargo por parte de los jefes de las principales mafias estadounidenses.
Quedaba una pregunta por responder: ¿por qué mataron a JFK? “Él quería la paz, no solo para los estadounidenses, sino para todo el mundo”. Corrales pidió un aplauso final en memoria del presidente Kennedy: “Si no hubiera sido asesinado, el mundo en el que vivimos sería diferente”.