UNED Tudela acoge hasta el 31 de enero la última exposición individual que realizará el artista ribero Ismael Loperena
En esta muestra, el pintor ribero invita al espectador a "darse cuenta del peso que el carácter espiritual posee en el ser humano, haciéndolo diferente a los animales"


Publicado el 08/01/2025 a las 09:32
UNED Tudela acoge desde este pasado lunes y hasta el 31 de enero la última exposición individual que realizará el artista ribero Ismael Loperena, 'Obra única', un cuadro de gran formato en el que reflexiona sobre la importancia del ámbito espiritual del ser humano.
En esta muestra, el pintor ribero invita al espectador a "darse cuenta del peso que el carácter espiritual posee en el ser humano, haciéndolo diferente a los animales". Así lo ha explicado el autor del cuadro, de técnica mixta sobre lienzo, con unas medidas de 6,5 metros de ancho por 1,95 de alto.
En la presentación, Loperena ha estado acompañado por el director de UNED Tudela, Luis Fernández, que se ha encargado de hacer un repaso a su trayectoria.
El artista navarro ha realizado exposiciones individuales tanto en ciudades españolas como en otras de diversos países, como Venezuela, Bélgica, Portugal, Estados Unidos o Alemania, entre otros. Algunas de sus obras han viajado a Australia, Bélgica, Suiza, Portugal, Francia, Italia, Alemania y Venezuela, formando parte ya de colecciones privadas. En UNED Tudela es la primera vez que Loperena expone parte de su obra.
"Se ha dicho de este pintor que muestra en sus obras una visión colorista, fresca y salpicada de motivos realistas, salteados en un universo abstracto", ha afirmado el director de UNED Tudela, que ha apuntado que "a través de distintas técnicas y con una enorme fuerza cromática, su mensaje llega puro al espectador, cargado de una originalidad e imaginación exuberantes".
"La pintura de Ismael fluye espontánea, alternando superficies tranquilas con impactos de color, creando así composiciones complejas, en las que expresa su particular interpretación de las cosas", ha concluido.
UN JEROGLÍFICO
Precisamente, Loperena ha manifestado que este cuadro, "que ya tenía terminado desde hace más de un cuarto de siglo, constituye una especie de jeroglífico, en el que el público va buscando y encontrando cosas, siempre bajo el protagonismo del triángulo y el ángel ubicados en el centro de la obra".
"El triángulo representa lo divino, lo espiritual, la inspiración; mientras que el ángel recoge los difuntos en carne, pero vivos en espíritu, a los que pedimos invocación, inspiración y fuerza para continuar en el valle de lágrimas y alegrías en el que estamos", ha indicado.
El pintor ribero ha sostenido que, "casi con total seguridad", esta obra única será su última exposición individual. "No veo más lugares para exponer mis cuadros. Quizá si se lleva a cabo el proyecto de Sementales y se crea una buena sala, trate de exponer allí. Pero ya me he dejado ver bastante", ha esgrimido.
Acerca de su cuadro, ha incidido en que "intenta captar la esencia del ámbito espiritual, de la inspiración del espíritu, de la materia, de la carne y, a partir de ahí, de lo que nos diferencia del animal irracional".
Asimismo, ha hecho hincapié en "la enorme evolución que ha registrado durante su dilatada trayectoria". "Esto del arte es un tanteo. Tanteando, vas buscando y encontrando. Es una competencia contigo mismo, para no aburrirte ni a ti ni tampoco al espectador. A mí no me gusta tener un sello, sino jugar a despistar, a encontrar diferentes estilos, porque no me gusta copiarme a mí mismo", ha añadido.