Estopa celebra su 25 aniversario en el Arena más abarrotado

Por primera vez el pabellón se llenó con más de 14.000 espectadores, que bailaron y cantaron al ritmo del dúo

Imágenes del concierto de Estopa en el Navarra Arena
Imágenes del concierto de Estopa en el Navarra Arena/ Jesús Caso

Santi Echeverría

Actualizado el 29/09/2024 a las 13:02

Oé oé oé! Faltaban 12 minutos y ya empezó a oírse un runrún en el Navarra Arena porque Osasuna había marcado un primer gol. Hubo hasta aplausos cuando ya prácticamente estaba completamente lleno el recinto luciendo por primera vez sus 14.000 personas...

Y la cosa ya apuntaba a fiesta porque de nuevo el runrún se repitió con el gol en el minuto 28 de Bryan Zaragoza y cuando faltaba solo un minuto para que dieran las 21.30 h. de la noche, hora de inicio previsto. 

Estopa acumuló trece minutos de retraso y ya empezaban a sonar pitos conla gente muy impaciente y la pista llena hasta el último hueco. Pero las luces se apagaron un minuto después y se vieron las imágenes en las pantallas gigantes con un vídeo de un camión volquete que iba arrasando todo un montón de andamios. Justo después de semejante reventón, surgió en lo más alto del techo técnico del Navarra Arena la palabra Estopa que centelleaba cual semáforo llamando la atención.

Por fin salieron los hermanos Muñoz al escenario cantando las primeras letrillas de 'Tu calorro'. Todo el mundo se puso a cantar y a rumbear.

La parte visual era casi un trazado horizontal de lado a lado. Con dos grandes pantallas casi cuadradas en ambos laterales. Y cerrando el escenario una enorme pantalla horizontal que quedaba a las espaldas de los músicos. Era el estruendo que se hizo con 'Tu calorro' al que siguió ese 'Cacho a cacho' con su "acelera un poco más". Mejor no acelerar demasiado porque abajo en la pista estaban muy pero que muy apretados.

En fin, que llegó el momento de 'Vacaciones' y el rumbeo de la gente llevaba en volandas a los Muñoz, que lucían buenas voces mientras a a sus espaldas desfilaban esas imágenes de barriadas de donde ellos vienen y a toda la honra. Así continuaron con 'Cuando Amanece' que como otras de las suyas es una canción "de libro" en su transición entre la rumba y el rock.

Ciertamente el espectáculo era todo un acelerón bien plagado de medios con cegadoras, y hasta 5 hileras de focos móviles a las espaldas de los Muñoz.

La estructura y los conceptos de operación iban mucho más allá porque había hileras entrelazadas con estos a diferentes niveles del escenario y también desde la boca de éste. 

Así desfiló también 'El día que tu te marches'. A continuación los Muñoz volvieron a aprovechar para interceder hacia el público y comentar los felices que estaban de estar en Pamplona donde ya habían dicho anteriormente que "siempre nos ha tratado muy bien. "Muxu beso bat" llegaron a decir chapurreando en euskera. Llegó el momento de 'El runrún' que cantaron con Chonchi Heredia.

Pidieron palmas y fueron unánimes y al compás. David se marcó un rap y Chinchi subió su tesitura al infinito para cerrar la canción. La fiesta estaba echada y el coro popular se elevó para dar forma a 'Hemicraneal'.

UNA CERVEZA

El momento de ‘Malabares’ fue casi apoteósico con su manera de mover al respetable. Y sí, tenía que llegar el momento de bajar un poco el tempo, y lo bajaron. Se sentaron, se tomaron una cervecita y hasta los tonos de la iluminación tornaron de los rojos y naranjas a los azules y añiles. “Eskerrik asko”, respondieron a los aplausos del público. “Qué lujo tomarse una cervecita en el Navarra Arena. Y ahora vamos a acordarnos de toda esa gente que se ha sentido sola” para, efectivamente comenzar a entonar ‘Sola’.

Independientemente de que fueran canciones con más o menos marcha, baladas o medios tiempos el sonido funcionaba con brillantez y la mezcla llegaba con detalle, midiendo muy bien la presión sonora. Con las voces de los Muñoz siempre en un claro y determinante primer término. Pero había mucho detalle para que por ejemplo luciera con señorío la guitarra de Juanma Montoya, o la batería luciera todos sus planos sonoros, de parches a bombo y platos..

Vaya vaya la que se lió cuando comenzó a sonar ‘Por la raja de tu falda’, ya saben la de “yo tuve un piñazo con un Seat Panda”... Lo que les debe la factoría de Martorell a los Muñoz. Locura general porque allí cantaba hasta el apuntador. Hacía de las suyas Juan Maya en la guitarra flamenquita y el letrero de Estopa tintineaba entre luces de verbena con un fondo precioso de plaza de pueblo con iluminación nocturna.

Llegó el momento de empaparse de ese ambiente de farolillos y verbena así que se sentaron los Muñoz, los guitarristas y los percusionistas (tocando cajones flamencos) para que así Chonchi Heredia -bellamente ceñida en cuero negro- comenzará a hacerse unos versos por bulerías. Momentos de baile de Chonchi, de percusión en cajón de Angy Bao (director musical de la gira) y de Luis Dulzaides, además del slap en el bajo de Antonio Ramos “Maca”. Una gran transición musical para dar paso a ‘El del medio de los Chichos’ y para que el respetable cantara “El del medio de Los Chichos se me ha “aparecío” en sueños. Se me ha “aparecío” y me ha dicho de tu rumba soy el dueño. El del medio de Los Chichos me ha dicho que en la otra vida se le han olvidado las penas. Se acuerda de la alegría...”

Asi fue cómo la rumba se mantenia dueña y señora de la noche, ganándole por ventaja al rock estopero. Se iban sucediendo los grandes éxitos de los hermanos Muñoz que apelaban a lo mejor de toda su discografía. Era la rumba que tumba... ‘La rumba del Pescaílla’ a la que le siguió ‘Demonios’ con su ritmo vacilón y un precioso solo de guitarra española. 

En ese momento el concierto dio un gran giro sonoro, para que José narrará una historia de bar prácticamente a sones de blues. Una entonadada y teatralizada intro para 'Partiendo la pana'. Con este arreglo de blues y guitarras con slide la canción ganaba otra dimensión sonora en su hibridación entre rumba, blues, sonido americana y un liviano recuerdo al tumbao cubano que terminó en ska. Más estilos musicales en una sola canción es realmente difícil de conseguir...

UN SEAT PANDA

Otro momentazo de la fiesta fue cuando sacaron al escenario un Seat Panda. Aquello era un coche de verdad y no una réplica en cartón piedra. La fiesta musical seguía subiendo en temperatura emocional a los sones de 'Me falta el aliento'. Acelera un poco más - parafraseando a su propia filosofía- porque así la encadenaron con las 'Pastillas de freno'. Antes cantaron a una Edurne un cumpleaños/zorionak feliz. Esas pastillas de freno también sonaron mestizas con un momento pasaje sonoro con sabor norteafricano.

Y así llegó el momento en el que ya retiraron al Seat Panda del escenario espetando "el propietario del vehículo Seat Panda rojo matrícula Badajoz XXXX que pase ya a retirarlo.

Fue otro cambio de registro sonoro porque comenzó a sonar 'La ranchera' pero con deje fronterizo tex-mex emborrachado de pura marcha skalejira. La 'Fuente de energía' sonó como auténtico salto y seña del sonido Estopa y terminó con un gran solo de batería de Angye Bao. Eran los momentos finales para dar entrada a 'Paseo', ciertamente una canción que es piedra filosofal de la filosofía estopera del disfrute de la vida.

Abandonaron el escenario pero tenían que volver. La petición popular así lo exigía. En la espera la "cámara Estopa" enfocaba al público con esa presión divertida para que se fueran dando besos. Y tras las risas un vídeo de la animación de un camión quemando ruedas  fue el preámbulo para tanda de bises que comenzó con 'Vino tinto'. Estaba claro que a la gente le quedaban todavía palmas de las manos para mantener el compás y para volver a rumbear. A esta le siguió 'Ojitos rojos', otra radiografía de las madrugadas a tumba abierta igual de coreada que las demás y que por otra parte gozo de otro gran sólo de guitarra eléctrica. Vítores y aplausos para dar paso a 'Me quedaré' y esas letrillas tan coreadas: "Nos toca vivir tiempos en los que ya nacemos muy viejos. Nos queda el cruel consuelo de no mirarnos nunca al espejo..."

Fue la despedida casi anticipada porque David aprovechó para decir: "Ojalá volvamos a vernos... y una cosa os voy a decir, que hermano y yo no nos vamos a separar nunca". Momento emocionado y emocionante para que entrará el final con 'Como Camarón' que introdujo Chonchi Heredia. Fue un gran baño de público y los planos de las cámaras encuadrado al respetable se iban viendo en la gran pantalla trasera del escenario. Ese in crescendo con 'Como Camaroooonnn' terminó de nuevo con un gran rush final de la batería y el quejío de la voz de la Heredia. Gran final para mantener viva la llama del mito Estopa en sus 25 años.

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