Música
El Club Viana : música, sangría y felicidad
Este jueves 12 de septiembre, el Archivo proyecta el documental que recuerda el paso de The Kelly Family por Navarra a principios de los 80. John Kelly rememora la época en la que su padre, Dan Kelly, regentó el bar Viana


Publicado el 12/09/2024 a las 05:00
Figuras como Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Alberto Huarte de Los Iruña’ko, el escultor Jorge Oteiza, el pintor Félix Ortega o el guitarrista Carlos Itoiz tienen un punto en común en su biografía, un lugar del Casco Viejo de Pamplona que marcó una época: el bar Viana.
Ubicado en la calle Jarauta, estuvo regentado por Dan Kelly, el patriarca del famoso clan musical The Kelly Family. Llegados desde Ejea de los Caballeros, los Kelly y sus once hijos se habían mudado a Navarra, donde compraron una casa en Belascoáin. Fue en 1976 cuando Dan Kelly, casado con la bailarina Bárbara Ann, decidió alquilar el bar Viana (entonces Club Viana), que se convirtió en un importante punto de encuentro.
“Mis padres acogían a todo el mundo, tenían esa capacidad de atraer con el corazón a las personas de todas las tendencias y formas de pensar. Eso fue lo que sucedió en el Viana, que la gente venía y estaba a gusto, se sentía en casa, en familia”.
Así lo recuerda el músico John Kelly, que este jueves ofrecerá una conferencia en el Archivo General de Navarra (19.00 horas), donde se proyectará el documental 'Searching for the Magic Golden Harp', que recrea el paso de The Kelly Family por Navarra a principios de los 80. Esta actividad se enmarca en el ciclo de actividades que complementa la exposición 'Rockanrolari. Rock navarro del siglo XX', que se podrá visitar hasta el 27 de octubre.
Casado con la soprano, compositora y productora navarra Maite Itoiz, precisamente la vio por primera vez en el Club Viana. “Lo recuerdo perfectamente. Yo tenía ocho años y Maite tenía uno”. Carlos Itoiz, padre de Maite, era uno de los habituales del local. “Venía por las noches con su guitarra y tocaba música flamenca. Él podía estar tocando hasta las dos de la mañana”, recuerda Kelly.
Al bar también acudían artistas como Jorge Oteiza o Félix Ortega, pintor con el que John Kelly ha mantenido el contacto. También acudía el coreógrafo inglés John Regan, que enseñaba ballet en el Conservatorio de Pamplona. Cuatro de los hermanos Kelly, entre ellos John, acudían a sus clases.
DEL ROCK AL FLAMENCO
Para John Kelly, la magia del Viana consistió en dar cabida a todo tipo de música: flamenco, rock, folk, clásica... “La gente venía a tocar música de manera espontánea”, recuerda.
“Los músicos no venían a actuar, sino a pasárselo bien. En un rincón tenías a alguien tocando rock y al otro lado podías escuchar flamenco o música clásica. En un mismo sitio convivían tendencias musicales muy diferentes. Fue allí donde nosotros descubrimos la música en euskera”.
Una de sus hermanas, Kathy, que tocaba el violín, acabó formando parte del grupo Ortzadar. “Kathy, que entonces tendría unos 14 años, aprendió canciones en euskera. Íbamos descubriendo diferentes mundos. Y ahora seguimos llevando con nosotros muchas de las cosas que vivimos en el Viana”.
El Club Viana acogió a “personajes muy originales”. En aquella época, Kelly recuerda que en Pamplona sólo había una persona africana. “Y él también venía al Viana. Luego se casó en la Capilla de San Fermín y nosotros cantamos en su boda”.
Uno de los recuerdos más nítidos que guarda es la famosa sangría que preparaba su padre. “El camarero, Javier Urrea, solía echarle la bronca porque compraba los alcoholes más caros, los de mejor calidad, y al final no ganaba dinero con la sangría. La intención de mis padres siempre fue mucho más allá que el simple negocio. Mi padre quería crear la mejor sangría para que la gente estuviera feliz”, asegura. “Eso fue lo que mis padres lograron en el Viana: dar felicidad a muchas personas”.
John Kelly, que entonces era un niño de ocho años, estaba en la edad de absorberlo todo. “Allí aprendí a estar con todo tipo de personas y a conocerlas como tales. Vi que en este mundo es posible convivir en paz. Tuve la suerte de crecer en ese ambiente”.
Dan Kelly estuvo al frente del Viana durante ocho meses que fueron suficientes para que el bar acabara muriendo de éxito. “Una de las razones por las que cerró el Viana fue que había demasiado trabajo y a mis padres les quitaba tiempo para estar con la familia. Por otro lado, mi padre vio que era mejor dedicar esa energía a nuestro proyecto musical”, cuenta Kelly.
Así, la familia decidió empezar una nueva etapa y se marcharon de viaje por Europa. “Iba a ser un viaje de dos semanas, pero acabó durando cuatro o cinco años. Pero esa ya es una historia demasiado larga para contar”, comenta. Finalmente, en 1981, la familia regresó a su casa de Belascoáin para grabar el documental que se proyectará esta tarde.
LA CANCIÓN QUE LES CONECTÓ CON NAVARRA
La conexión de los Kelly con Navarra surgió durante una actuación en el restaurante del Mesón del Caballo Blanco. “En aquella época solíamos cantar en restaurantes y luego pasábamos la bandeja”. Allí conocieron a Andoni Esparza, quien se emocionó al escuchar a los Kelly.
“Había una mesa con gente de la Coral de Cámara de Pamplona y Andoni les pidió que nos cantaran el 'Agur jaunak'. A mis padres aquello les llegó al alma. Para nosotros, aquella canción supuso la introducción a Navarra”. Desde entonces, el 'Agur jaunak' les ha acompañado en momentos especiales, como los entierros de sus padres y de su hermana Barby, fallecida en 2021.
En su repertorio, The Kelly Family combinaba canciones populares españolas con temas irlandeses. A raíz de su estancia en Navarra, sumaron canciones como la emotiva 'Agur jaunak', y tras haber visitado Vizcaya añadieron temas como 'Gernikako arbola' o 'Boga, boga'.
De todo lo que escuchó en el Viana, John Kelly destaca especialmente una canción de Benito Lertxundi, 'Basoilarrak'. “Me impactó mucho. Después la solía cantar solo en los conciertos junto a mi familia”.

