Concierto
Luis Miguel: historias de madres e hijas
Desde las ocho de la tarde los asistentes al concierto de Pamplona, provenientes de toda la geografía española, se dejaban ya ver en las inmediaciones del Navarra Arena
Actualizado el 04/07/2024 a las 00:16
Eran las ocho de la tarde, hora y media antes de que comenzara el concierto en el Navarra Arena y los seguidores del artista mexicano acudían ya de forma constante a las inmediaciones del pabellón, para entrar al recinto con el tiempo suficiente para disfrutar de su ídolo.
Llegados de muchos puntos de Navarra y de Pamplona, pero también desde comunidades vecinas como el País Vasco, La Rioja o Castilla-León, y de grandes capitales como Barcelona, Madrid o Sevilla, la mayoría declaraba su “amor incondicional” por el cantante conocido como “ El Sol de México”. “ Nadie canta ni entona como él”, “dicen que es capaz de detectar un violín desafinado en la tercera fila de su orquesta”, declaraba una de los 60 representantes del club oficial Adict@s a Luis Miguel que habían acudido a la capital navarra y que lo catalogaban como “el más antiguo del país”, fundado en 1984, y con casi 5.000 miembros, hombres y mujeres, repartidos por toda la geografía española, entre los 6 y los 96 años.


Aunque entre las filas de seguidores se veín algunos jóvenes, la mayoría del público que asistió al concierto en el Navarra Arena era, sobre todo, de mediana edad en adelante: parejas, cuadrillas de matrimonios, grupos de amigas, clubs de fans, madres e hijas.
Entre estas últimas se encontraban, por ejemplo, Puri Martínez Lirio, de 54 años, y su hija Paola Ibiricu Martínez, ambas de Pamplona, y que “tenían que vivir este momento juntas”. Contaba la madre una anécdota curiosa, y es que Paola nació precisamente el día en que Luis Miguel actuó en la plaza de toros de la capital navarra el 11 de septiembre de 1999 y ella no pudo asistir al concierto. “Yo, que había sido la impulsora de que todas mis amigas fueran, me quedé con las ganas. Y mi marido me prometió aquella noche que todas las veces que Luis Miguel actuara en España me llevaría a verlo. Desde entonces, creo que lo he visto dos veces en Madrid, dos en Bilbao, una en Zaragoza y ahora ésta”.


También eran de Pamplona, Rosario Zarzuela Portillo, de 87 años y que trabajó durante cuarenta años como limpiadora en el hospital Virgen del Camino; y sus hijas Isabel Jiménez Zarzuela, monitora deportiva, de 60, y Pilar Ruano Zarzuela, de 56, camarera en el restaurante Don Pelayo. A las tres, Luis Miguel “les había gustado de toda la vida” y querían rememorar, con su madre, que acudía por primera vez a un concierto, la actuación que ellas dos habían vivido en la plaza de toros hace 25 años. No obstante, estaban muy descontentas con la organización: habían comprado tres entradas en grada muy cómodas para Rosario y, sin previo aviso, al descargarlas, les habían reubicado en pista. “Esto no es serio, no sabemos si mi madre va a estar cerca del baño o no. Las que compramos eran de 148€ y nos han reubicado en unas de 130€”.


Quinientos trece euros por entrada es lo que habían pagado dos matrimonios de Arnedo (La Rioja) por escuchar al “Sol de México” en directo desde la sexta fila de pista. “Yo para verlo en una pantalla, lo veo en mi casa. Es nuestro día de ilusión”, aseguraba Isabel Hernández Duque, de 53 años y pastelera, que venía acompañada de su hermana Eva, de 57. Ambas habían arrastrado a sus respectivos maridos, Alfredo Domínguez Ruiz, de 58, y Manuel Soria Heras, de 59, que preferían “no pensar demasiado en el precio”.


También riojanos, pero de Logroño y Nájera, eran los 8 miembros del Club de Fans Por la Magia de Luis Miguel, entre los que tomó la palabra Eva Santamaría Fustero, de 51 años y vicepresidenta del club. “La culpa del alto precio es del promotor”, aseguraba, tras confesar que habían pagado 400€ por unas entradas en primera fila, que llegaron a estar a 800. “España no es América, pero los incondicionales iremos a verlo siempre, cueste lo que cueste”.


La esteticista Giselle Difranco, argentina de 39 años, pero que lleva 17 años residiendo en Pamplona; y su compañera Raluca Ionescu, rumana de 51, con 12 años viviendo en la capital, admitían que “era la primera vez que escuchaban a Luis Miguel en directo”, y no les importaba haber empleado para ello “todos los ahorros del trabajo: 205€ por entrada”. “Me gusta su actitud y su caracter. Me impactó conocer esa vida tan dura que había vivido en el documental de Netflix”, subrayaba Difranco.


“Lo he escuchado desde pequeña, canta muy bonito y me sé todas sus canciones”, aseguraba Katia Mercado Espejo, enfermera peruana de 43 años, que acudió desde Bilbao con su pareja, el ingeniero Sergio Rodríguez Peciña (43). “Será la primera vez que lo disfrutamos juntos en directo”.


