Concierto

El fenómeno Luis Miguel, un 'Chupinazo' musical para 7.000 fans

El cantante mexicano encandiló a los asistentes a su concierto en el Navarra Arena

Concierto de Luis Miguel en el Navarra Arena.
Concierto de Luis Miguel en el Navarra Arena./J.C. Cordovilla

M. Carmen Garde

Actualizado el 04/07/2024 a las 00:18

Si por amanecer entendemos cuando sale el sol, este miércoles 3 de julio, en Pamplona amaneció a las 21.53 horas para los fans de Luis Miguel. A esa hora, con 23 minutos de retraso, el ‘Sol de México’ emergía en una plataforma en lo alto del escenario. Sus 1,78 metros de estatura vestidos con su impecable y clásico traje oscuro y una camisa tan blanca como su sonrisa, bastaron para iluminar emocionalmente todo el recinto. La espera había acabado. Habían pasado seis años desde que actuara en la plaza de toros de la capital navarra. En forma de gritos, suspiros y aplausos, se desató la alegría de los 7.000 admiradores, en su mayoría mujeres, que no quisieron perderse el concierto de una leyenda de la música latina. “No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia, será que no me amas…” interpretó Luis Miguel para arrancar el concierto en Pamplona, su tercera de las quince actuaciones que componen su gira ‘Tour 2024’ en España.

“Amor, amor, amor” siguió el artista mexicano, que desde los once años lleva cantando al amor.

El público, entregado desde el principio, estaba ya levantado para la tercera canción, 'Suave', una de las más populares. El artista, con un receptor de sonido en la mano izquierda, dirigía a una orquesta formada por diez músicos.

Uno de los momentos más intensos se vivió con la canción 'Hasta que me olvides', compuesta por Juan Luis Guerra y dedicada a su madre, Marcela Basteri, desaparecida.

El concierto avanzaba con buen ritmo y calidad de sonido, con decenas de móviles en alto inmortalizando el momento. Y Luis Miguel hacía gala de una voz privilegiada a sus 54 años, así como de una gran forma física. Sus movimientos de cadera levantaron pasiones.

Lo seguían Mabel Villar, de Benavente (Zamora), acompañada de Sara Sánchez y Ana Arango, de Logroño. “ Es el recuerdo más hermoso que tengo de mi hermano Juan Carlos que falleció de cáncer. Recuerdo que siempre le escuchaba a Luis Miguel. Además, las tres hemos pasado cáncer de mama y hoy es hoy es día muy grande. Inolvidable como su canción “ , decía Sara.

Llegaron los boleros, y el cantante azteca deleitó con ‘Somos novios’ y ‘Solamente una vez’, entre otros. Se acercaba la primera hora del espectáculo y Luis Miguel no había pronunciado una sola palabra.

Intenso también fue el guiño que hizo a Michael Jackson con la canción que interpretaron juntos de modo virtual, 'Smile'. Y no menos aplaudido fue el dúo con otro grande, Frank Sinatra, Come Fly With Me'.

La gigante pantalla del escenario dio juego durante el concierto. La interacción con sus músicos, que incluso realizaron coreografías, animaron el ambiente. Lo mismo un pequeño dron que sobrevoló el escenario recogiendo imágenes del público y del artista para la pantalla .

MARIACHIS

Corría la primera hora cuando el mariachi apareció en el escenario. Desató otro momento de locura. Catorce mariachis, llenos de energía, con un popurrí haciendo homenaje a la tierra del Sol.

El momento permitió a Luis Miguel desprenderse de la americana y sustituir la camisa blanca por una negra con chaleco a juego. Más informal, se arrancó con 'La Bikina', una de sus canciones más icónicas y más coreadas por los fans del Navarra Arena.

El ambiente, si cabe, se iba caldeando todavía más. Luis Miguel revivió algunas de las canciones de sus primeros álbumes:' No me puedes dejar así', 'Palabra de honor'....para culminar con 'La incondicional'. Ahí ya el pabellón se vino abajo. Y Luis Miguel seguía exhibiendo su poderío y el gran momento que vive.

Finalizó con canciones de sus inicios, con 'Ahora te puedes marchar', 'La chica del bikini azul', 'Isabel'... con las que el público ya enloqueció, saltando, cantando, bailando. Fue el Chupinazo del concierto, acompañado por la suelta de balones gigantes negros con el logo de la gira del mexicano.

Al terminar, una lluvia suave de corazones rojos para el cierre. Besos al aire. Más sonrisas en un juego de seducción que domina como pocos. Y los fans, allí, rendidos a sus pies.

Como en otros conciertos, Luis Miguel no dijo una palabra durante la hora y tres cuartos que estuvo encima del escenario, pero interactuó con el público a base de miradas cómplices, sonrisas eternas y gestos. Con eso, llegó al corazón de los asistentes.

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