Los bocadillos acompañaron la espera a Pablo López

Dos centenares de personas aguardaron la apertura de puertas del Navarra Arena. Algunos hicieron doblete: acudieron al concierto previo paso por El Sadar

Alba Rodríguez Rodríguez sujeta la pancarta que va a mostrar en el concierto de Pablo López. "Ya tengo tatuada la portada de 'Quasi'. ¿Me la firmas?", se lee en ella
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Alba Rodríguez Rodríguez sujeta la pancarta que va a mostrar en el concierto de Pablo López. "Ya tengo tatuada la portada de 'Quasi'. ¿Me la firmas?", se lee en ella
Alba Rodríguez Rodríguez sujeta la pancarta que va a mostrar en el concierto de Pablo López. "Ya tengo tatuada la portada de 'Quasi'. ¿Me la firmas?", se lee en ella

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Javier Estévez

Actualizado el 11/11/2023 a las 22:04

Mónica Rodríguez López aguardaba la apertura de puertas del Navarra Arena con un bocadillo de beicon y queso en la mano. Natural de León y vecina de Logroño, Rodríguez cogía fuerzas antes del concierto de Pablo López, uno de sus artistas preferidos. Su pasión por el protagonista de anoche comenzó a gestarse en las primeras apariciones públicas del artista malagueño. “La primera vez que gasté dinero en un programa de televisión fue para evitar la expulsión de Pablo López de Operación Triunfo”. Fue el comienzo de un idilio que ha alcanzado la piel de Rodríguez: su antebrazo derecho expone un tatuaje de un ave bajo el que se lee "Quasi”, título de una de las canciones del artista. “Destacaría su humildad y sencillez”, comentaba Rodríguez, quien ha contagiado el aprecio por el cantante a su hija, Alba Rodríguez Rodríguez. Ambas buscaban disfrutar del espectáculo en una de las primeras filas con el anhelo de que el cantante visualizase su pancarta. “Ya tengo tatuada la portada de 'Quasi'. ¿Me la firmas?”, se leía sobre fondo naranja. La de ayer fue la tercera vez que formaron parte del público de López: le vieron con anterioridad por partida doble en Logroño.

“Es muy amable y cariñoso con todo el mundo”, aseguraba, bocadillo de tortilla en mano, Aitana Santamaría García, quien nunca ha tenido la suerte de conversar con el protagonista de esta noche, aunque no oculta que le encantaría hacerlo. “Ojalá”, suspiraba. También con entrada de pista en su haber, no aspiraba a colocarse en primera fila. Cerca o lejos, sólo tenía un objetivo entre ceja y ceja: disfrutar del concierto. Cristina del Campo Casamayor tenía el mismo propósito. Con la seguridad de quien había asistido con anterioridad a dos conciertos de Pablo López –en Baluarte y en el Navarra Arena–, Del Campo auguraba que su deseo se iba a hacer realidad. “Me encanta el espectáculo que ofrece con el piano”, afirmaba.

Fotos de la cola para el concierto de Pablo López en el Navarra Arena./ MIGUEL OSÉS
Fotos de la cola para el concierto de Pablo López en el Navarra Arena./ MIGUEL OSÉSMiguel Osés

Las cuatro formaban parte de las más de doscientas personas que llegaron al Navarra Arena antes de la apertura de puertas. Poca presencia de público para un concierto que no se quedó lejos de vender la totalidad del aforo. Para algunos de ellos la tarde fue especial por partida doble: partido de Osasuna en El Sadar primero, concierto después. Fue el caso de Natalia Castañeda Gómez y Javier Yoldi Castañeda. Gritaron el gol de Budimir a última hora de la tarde y buscaban hacer lo propio por la noche con el repertorio de Pablo López.

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