Tecnología

Alicia Troncoso: "El reto de la inteligencia artificial es la formación sobre su uso y su ética"

Asegura que las máquinas harán, y bastante mejor que los humanos, tareas repetitivas, pero que no serán capaces de igualarnos en labores que requieran destrezas como la creatividad o el trabajo en equipo. La inteligencia artificial amenaza algunos trabajos, pero creará otros

Alicia Troncoso, fotografiada en el Museo de Navarra
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Alicia Troncoso, fotografiada en el Museo de Navarra
Alicia Troncoso, fotografiada en el Museo de Navarra

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Jesús Rubio

Publicado el 25/10/2023 a las 05:00

Alicia Troncoso Lora, catedrática de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla preside la asociación sin ánimo de lucro que tiene como misión fomentar una de las tecnologías que más esperanzas y temores infunde en los últimos años, la inteligencia artificial. La semana pasada viajó a Pamplona, para asistir a la última jornada del IV Curso de Cultura Contemporánea en el Museo de Navarra.

¿De qué es capaz y de qué será capaz la inteligencia artificial?

Ya es capaz de muchas cosas en muchas disciplinas. Por ejemplo en el ámbito la lengua ha habido muchos logros respecto a traductores automáticos de idiomas, que ahora mismo usa todo el mundo. Hace 15 años todo el mundo tenía su diccionario de inglés en su casa , ahora ya no. Los logros es la medicina están siendo también espectaculares. Por ejemplo con el covid se usó para hacer diagnóstico, y en un momento con tantos pacientes era una herramienta rápida que decía a partir de una radiografía si alguien tiene covid. Eso aligeraba la gestión del día a día. Después están los retos del futuro.

¿Cuáles son?

Con respecto a la lengua la inteligencia artificial intenta imitar a las personas, pero los humanos tienen capacidades inherentes como hablar o escuchar, en donde las máquinas tienen mucho margen de mejora. Lo podemos ver todos los días cuando usamos los chats, que parecen torpes, que tienen respuestas muy limitadas. Además, hay destrezas que no va a tener nunca una máquina, como es el sentido común, el trabajo en equipo, la creatividad…

Al fin y al cabo, se basan en repetir y repetir aquello que aprenden.

Harán muy bien, mejor que cualquier persona, tareas muy concretas y muy repetitivas. Será mucho más difícil que aborden tareas en la que se requiera algo más. También hay que contar con la capacidad de la persona para la multitarea, de saber hacer muchas cosas. La inteligencia artificial, en cambio, desarrolla un algoritmo para cada tarea. Es unitarea. Si quieres que haga siete tareas diferentes son siete sistemas diferentes.

Sin embargo, a un sistema como ChatGPT se les puede preguntar de muchos campos diferentes.

Es una especie de súpergoogle con algo más de inteligencia, al que puedes preguntar de muchas cosas y te contesta de forma mucho más específica. Es una especie de buscador inteligente

¿Hasta qué punto estamos faltos de formación no solo sobre cómo usar la inteligencia artificial, sino también sobre cómo funcional?

El reto es la formación. La tecnología va tan rápido que es muy difícil de manejar al ritmo que crece. Estamos faltos de formación en el uso, pero también en la ética. No hay más que pensar en la noticia de las imágenes de desnudos falsos con niñas. La inteligencia artificial, como la calculadora o como cualquier invento, hay que usarlo para bien y para eso hay que tener información en valores. Es una formación no sólo tecnológica, sino va más allá.

Hablando de imágenes creadas por inteligencia artificial. ¿Es posible distinguirlas?

Es cierto que hay imágenes generadas por una inteligencia artificial que no se distinguen. Pero creo que lo mismo que hay empresas que crean virus y que otras que crean antivirus, habrá empresas que creen imágenes y vídeos artificiales y en breve empezarán a surgir herramientas y algoritmos para detectar si el autor de un vídeo o una imagen es artificial o una persona. Serán herramientas por ejemplo útiles para las sociedades de propiedad intelectual, para todo el tema de derechos de autor.

¿Falta regulación?

La tecnología siempre va más rápido que la parte jurídica, que es más lenta, porque tiene que estar muy bien pensada. En la Unión Europea está bastante avanzada una ley de inteligencia artificial que mide el impacto de la herramienta de inteligencia artificial y dependiendo si es grande o pequeño esas herramientas tienen que cumplir determinados requisitos.

Otro de los riesgos son los sesgos, que muchas veces están en los datos de los que aprende la máquina.

De hecho, ya se ha creado un centro en Sevilla que analizará el funcionamiento de los algoritmos de las grandes plataformas para garantizar que no haya discriminación, sesgos y este tipo de cosas.

Muchos oficios parecen estar amenazados por la inteligencia artificial. ¿Hay que tener miedo? Si fuera ilustrador, dada la facilidad con la que las máquinas hacen ilustraciones, sí lo tendría.

Seguramente hay trabajos muy repetitivos o monótonos, que no requieran de una capacidad muy cualificada, que terminarán siendo hechos por una máquina, igual que antes las personas recogían el algodón en el campo y hoy lo recoge una máquina. Habrá trabajos imposibles para una máquina, por requerir capacidades para las que están lejos. También habrá trabajos nuevos, de cualificación alta, para el diseño de algoritmos o la calibración de las máquinas o de los sistemas. Pienso que un ilustrador lo mejor que puede hacer es integrar estas herramientas en su flujo de trabajo, para enriquecerlo. Es la forma más optimista de abordarlo. Yo como profesora de universidad, intentaré que los estudiantes usen ChapGPT, para que les sirva de apoyo.

Decía hace unos días José Manuel Sánchez Ron, historiador de la ciencia, que le daba miedo que, siendo tan fácil conseguir respuestas con la inteligencia artificial, nos anule la capacidad de intentar resolver las preguntas.

Antes todo el mundo sabía manejar mapas. Hoy las personas que tenemos cierta edad sí lo sabemos hacer, pero a una persona de 20 años le quitas el Google Maps y no tiene orientación ninguna, no sabe interpretar un mapa. Quiero decir que hay destrezas que se pierden. Hay otras que se ganan. El debate es si es más importante lo que se gana que lo que se pierde.

Lo que parece claro es que hacer lo que no hace la máquina exigirá salir de cualquier zona de confort.

Son cosas nuevas que te comen, que todo el mundo empieza a usar. Nos va a exigir. Como cuando llegó el Whatsapp y ¿cuántas personas mayores de 70 años no usan ya Whatsapp?

Pero cambia muy rápido. No hay más que pensar que ChatGPT nació apenas en noviembre de 2022.

Y sigue evolucionando, nos va a requerir un esfuerzo grande de formación. Intentaremos adaptarnos a lo que venga. En los próximos años empezará a haber también más formación en la escuela. Ahora mismo por ejemplo la asignatura de informática no es obligatoria y es algo que todos los niños deberían manejar, van a necesitar esas cualidades para el del día a día. En algún momento hay que enseñar un poco qué es lo que hay debajo de estas tecnologías.

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