Obituario

Carlos Ciganda Archanco, dibujante, pintor y publicista

Como publicista destacaba su capacidad artística y creadora de imágenes, significados y eslóganes que atraían la atención del destinatario

Carlos Ciganda, en 2010, en una presentación de sus obras
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Carlos Ciganda, en 2010, en una presentación de sus obras
Carlos Ciganda, en 2010, en una presentación de sus obras

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Juan Cruz Alli Aranguren

Actualizado el 05/07/2023 a las 07:42

El pasado jueves 29 de junio falleció en Pamplona Carlos Ciganda Archanco (1942-2023), dibujante, pintor y publicista. Fue el primogénito de Juan y Maribel, hermano de Juan Antonio, Miguel Ángel, Maribel, Maite y Potoko (), a quienes transmito la condolencia desde la vieja amistad de la infancia vivida en los colegios de Teresianas de la calle Mayor, Escolapios de la calle Olite y en su gran casa en la calle Dormitalería, en la que cabíamos muchos amigos y compañeros, siempre bien acogidos por su madre Maribel, bella, elegante y simpática.

Con el fin del bachillerato elemental seguimos distintos caminos académicos, profesionales y vitales. En su vida aparecieron Merche y sus hijos Carolina, Mercedes, Carlos y Adriana, pero con el tiempo nos volvimos a encontrar y recuperar la vieja relación personal combinadas con las actividades profesionales. Las idas y venidas de las personas, que se alejan y acercan sobre un poso de viejos afectos infantiles creados durante años de convivencia y amistad colegiales, que facilitan los reencuentros.

Carlos fue desde su infancia un gran dibujante, reproduciendo con gran habilidad y maestría al “Guerrero del antifaz”, a “Roberto Alcázar y Pedrín”, al “Capitán Trueno” y todos los personajes de las “hazañas bélicas”. Tras realizarlos los entregaba a sus amigos para los que eran auténticas joyas. Con razón recibía las mejores calificaciones en dibujo artístico. Estudio y practicó la pintura.

Ejerció la profesión de publicista que encajaba con su capacidad artística y creadora de imágenes, significados y eslóganes de referencia capaces de atraer la atención del destinatario. El orden de la creación y gestión publicitarios suponían el control imprescindible de su vena bohemia de artista y de su punto “de vivir un poquito bandido y de divertirme mucho. Uno tiene que ser como es”, solía decir. La compaginó con la pintura, los dibujos de cómic y su escenografía matizados con el color. En su vida y obra tuvo un gran protagonismo la presencia e inspiración de la mujer.

Se definió como un “expresionista que intenta ceñirse en parte a la realidad”, elaborando “una pintura en la que la expresión es la clave” de la obra. Como publicista, que perseguía el impacto de la imagen, hizo del rostro y expresión en sus rasgos y volumen exagerados el centro de sus cuadros. Plasmó su ironía y sarcasmo en las imágenes de los personajes reflejados, destacando los aspectos más llamativos en su macrocefalia: “El ser humano se expresa corporalmente, pero lo que más transmite es el rostro. Al agrandarlo, se muestra con mayor fuerza toda esa expresividad”. Recuperó un comic de los años 30 en la versión anarco de “Torpedo 36” de la exposición “Torpedeando” de mayo-junio.

Sus primeras exposiciones las realizó en 1964 en Éibar y San Sebastián. Siguieron las de Pamplona de 1965 y Madrid en 1999. De otras muestras he de destacar las tituladas “Ironías” por lo que supusieron de nueva visión de obras clásicas de Leonardo, Velázquez, Goya, Van Gogh, Cezanne, Matisse y otros, reinterpretándolas con el humor e ironía que eran consustanciales con su actitud existencial. Una muestra de su madurez artística fueron sus versiones de Modigliani, Munch y las pinturas de sus calendarios.

Durante la enfermedad, con plena conciencia de su estado, el vitalista Carlos expresó la clara voluntad de no ver la muerte como un hecho absoluto, porque, “en realidad, si la vida no existiera, no habría muerte. No podemos pensar la vida sin pensar la muerte, como tampoco podemos pensar la muerte sin pensar la vida. Pero en este binomio indivisible, la vida es quien tiene la preminencia” (Cheng, 2015).

Al admirado quinto, condiscípulo y amigo que nos ha dejado, poeta del lápiz y el pincel, le dedico con el recuerdo, los versos de Sánchez Rosillo: “Que la fiel hermosura de las cosas creadas te acompaña, / y únicamente a ti / te fue dado decirla, establecer el orden / distinto de tu obra, esa luz tuya / que es más que tú y ha de sobrevivirte.”

El autor es amigo del fallecido

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