Escudos que ya no están en las calles de Pamplona (4)
Calles Curia y Chapitela
El derribo de casas, especialmente durante el siglo XIX, hizo que se perdieran muchos escudos que adornaban las fachadas desde los siglos XVI y XVIII. Conocemos donde se encontraban gracias al armorial elaborado por el heraldista pamplonés Vicente Aoiz de Zuza en torno al año 1785


Publicado el 23/04/2023 a las 06:00
Continuando nuestro recorrido por el viejo Pamplona, tras la pista de los escudos de armas que existían en sus calles a finales del siglo XVIII y que se fueron perdiendo a lo largo del XIX, nos ocuparemos hoy de los que hubo en las de Curia y Chapitela.
En esta calle se conservan todavía dos labras heráldicas, en las casas que llevan actualmente los números 12 y 14, y que corresponden respectivamente a las familias Laortiga y Vidarte, incluyendo este último las de Ardaiz, Zaro y Aróstegui. Sin embargo, gracias al armorial de don Vicente Aoiz de Zuza sabemos que hacia el año 1785 existían tres más, pertenecientes a los linajes Apestegui, Ollacarizqueta y Sarasa.
Apestegui
Don Francisco de Apestegui y Pérez de Rada, sargento mayor de la plaza de Pamplona y señor del palacio de su apellido. Su hermano don José fue prior del cabildo de la catedral entre los años 1727 y 1740 y su otro hermano, don Alejos, canónigo hospitalero del mismo cabildo. El linaje probó su nobleza para obtener el privilegio de llamamiento a Cortes del referido palacio de Apestegui en 1655. Según el citado armorial de Vicente Aoiz de Zuza, el escudo se hallaba colocado en la fachada de la casa familiar, en la calle Curia, sin que sepamos cual era su localización.
Ollacarizqueta
Según el mismo armorial, elaborado en torno al año 1785, este escudo estaba puesto en una casa de la calle Curia, sin que podamos precisar su ubicación, y era ya entonces uno de los más antiguos de la ciudad. Perteneció al licenciado don Miguel de Ollacarizqueta y Sarría, abogado de las Audiencias Reales, el cual ganó su ejecutoria de nobleza el año 1566, como descendiente del palacio de Ollacarizqueta, en el valle de Juslapeña. Este don Miguel era hijo de un ilustre jurista y magistrado, el licenciado don Martín de Ollacarizqueta, oidor del Real Consejo, el tribunal supremo del antiguo Reino de Navarra.
Sarasa
A finales del siglo XVIII el escudo pertenecía a don Juan Ramón de Sarasa y Otazu, cabeza de linaje y señor de Sarasa y Ollacarizqueta y de los palacios de Mutiloa y Olleta, con privilegio de llamamiento y asiento en las Cortes de Navarra, y a su hijo don Antonio María Sarasa y Armendáriz. Según el armorial de Vicente Aoiz de Zuza, estaba puesto en su casa, que era la que hace esquina con la calle Calderería, por la que tiene su entrada actualmente, casa que fue reedificada en 1774 y mantiene todavía cierto empaque señorial. Por entonces su dueño habitaba en ella con su familia, un criado, un lacayo, una doncella y tres criadas. Aunque el edificio se conserva en buen estado, ha perdido la labra heráldica que antiguamente tuvo; posiblemente se la quitaron a lo largo del siglo XIX, al haber cambiado de propietario.
Aparte de un escudo moderno, que fue colocado hace algunos años, esta calle conserva dos labras heráldicas antiguas. Una en la casa número 12, que luce las armas de los Aoiz de Zuza y de todos sus apellidos relacionados, y otra en la casa número 22, que muestra el emblema de la nobleza colectiva de los naturales del valle de Lana, con arreglo al privilegio real otorgado por Felipe IV en 1665. Pero a finales del siglo XVIII había en ella tres labras más, que correspondían a las familias Mañeras, Oárriz, Olza y Ochoa de Olza.
Mañeras
El licenciado don José de Mañeras y Gaztelu, alcalde de la Real Corte Mayor de Navarra desde 1697 y caballero de la Orden de Calatrava. Este magistrado obtuvo su ejecutoria de hidalguía en 1687. Un siglo más tarde, el escudo continuaba colocado en la que fue su casa en la calle Chapitela, sin que podamos conocer el sitio exacto en que estuvo ubicada.
Oárriz
Don Ojer de Oárriz y Tajonar, como originario de la casa de su apellido en la ciudad de Pamplona. Sus sucesores don Antonio y don Jerónimo de Oárriz y Larralde murieron solteros, por lo que sus bienes pasaron hacia 1740 a don Gaspar de Eslava y Monzón, más tarde marqués de la Real Defensa, casado con doña Ana Francisca de Eslava e Iñiguez de Abarca. El mayorazgo lo fundó en el año 1532 un hermano del bisabuelo de don Ojer, Lorenzo de Oárriz. La labra heráldica con el escudo del linaje estaba puesta a finales del siglo XVIII en el frontis de su casa en la calle Chapitela.
Olza y Ochoa de Olza
Don Esteban Domingo de Olza y Domenzain, natural de Pamplona aunque vecino de Cádiz, obtuvo ejecutoria en 1772, como descendiente de la casa de su apellido en Olza. El escudo se podía ver en su casa de la calle Chapitela, sin que el armorial de Aoiz de Zuza dejara constancia del lugar que ocupó en dicha calle. No obstante, Pedro García Merino, en un interesante artículo publicado hace muchos años en la revista PREGÓN, anotó que José Ramón Ochoa de Olza habitaba en 1774 la casa que lleva actualmente el número 11.
Hay que decir que el mismo escudo correspondía también a los Ochoa de Olza. Doña Tomasa Fermina, hija de don Blas Ochoa de Olza y Sanz de Lezaun, casó con don Manuel José de Gainzariain, el cual obtuvo sentencia de hidalguía en 1786, acreditando en el proceso su nobleza y la de su mujer, él como originario de la casa de su apellido en Beasoain y ella de la de Ochoarena en el lugar de Olza. Una labra heráldica con los escudos de ambos esposos se puede ver en la casa número 55 de la calle San Antón.
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